Novelas Novela corta de humor y fantasmas
El fantasma de Canterville. Resumen y análisis.
de Oscar Wilde (1887)
De qué trata El fantasma de Canterville (resumen corto)
El fantasma de Canterville es una novela corta de Oscar Wilde que mezcla el humor y la historia de fantasmas. Hiram B. Otis, representante diplomático de Estados Unidos en Inglaterra, compra la mansión de Canterville aunque le advierten que está encantada. Allí vaga desde hace tres siglos el espíritu de sir Simon de Canterville, que asesinó a su esposa en la biblioteca, donde una mancha de sangre reaparece cada mañana. Pero los Otis no se asustan: el padre le ofrece aceite para sus cadenas, el hijo mayor limpia la mancha y los gemelos le gastan bromas sin parar. Humillado, el fantasma deja de aparecerse. Solo Virginia, la hija de quince años, se compadece de él. Sir Simon le confiesa que lleva trescientos años sin dormir, y Virginia desaparece con él para rezar y llorar por sus pecados. Vuelve a medianoche con un cofre de joyas: el fantasma ha muerto en paz. Años después, Virginia se casa con el duque de Cheshire.
Sinopsis de El fantasma de Canterville, de Oscar Wilde
Publicada en 1887, fue el primer relato que dio a conocer Oscar Wilde y sigue siendo uno de los más leídos. Wilde da la vuelta a la historia de fantasmas tradicional: aquí quien pasa miedo es el fantasma. Con esa idea construye una sátira llena de ingenio sobre el choque entre la vieja aristocracia inglesa y unos estadounidenses prácticos y ricos, convencidos de que todo tiene arreglo. Pero bajo las risas hay una historia tierna sobre la compasión, el perdón y el amor.
Resumen de El fantasma de Canterville por capítulos
La obra tiene siete capítulos breves, contados por un narrador irónico que finge relatar hechos reales.
Capítulo 1: la mancha de sangre
Lord Canterville advierte con honradez al señor Otis, ministro de Estados Unidos en Londres, que su mansión está encantada: el fantasma asustó a una tía abuela suya poniéndole dos manos de esqueleto sobre los hombros, y desde 1584 se aparece antes de cada muerte en la familia. Otis responde que los fantasmas no existen y compra la casa con los muebles y el fantasma incluidos.
En julio se instala allí con su esposa, una antigua belleza neoyorquina; su hijo mayor, Washington; Virginia, una niña de quince años de la que se ha enamorado el joven duque de Cheshire, y los gemelos, dos traviesos incorregibles. Los recibe el ama de llaves, la señora Umney. En la biblioteca, la señora Otis ve una mancha rojiza junto a la chimenea. Es la sangre de lady Eleanore de Canterville, asesinada allí mismo en 1575 por su marido, sir Simon, que desapareció nueve años después sin dejar rastro y cuyo espíritu culpable sigue en la casa. Washington frota la mancha con un quitamanchas y la hace desaparecer. En ese instante estalla un trueno y la señora Umney se desmaya.
Capítulos 2 y 3: los sustos fallidos
La mancha reaparece cada mañana, aunque la biblioteca se cierra con llave. Una noche, a la una, el señor Otis oye ruido de cadenas y se encuentra con el fantasma, un anciano de ojos como brasas cargado de grilletes. Le ruega cortésmente que engrase sus cadenas y le deja un frasco de lubricante. Sir Simon lo estrella contra el suelo y huye entre gemidos, y los gemelos le lanzan una almohada. Ofendido, recuerda sus trescientos años de triunfos y jura vengarse.
Sus siguientes intentos acaban en desastre. La mancha cambia de color de un día a otro, del rojo al púrpura y hasta al verde esmeralda. Cuando intenta ponerse su vieja armadura, el peso lo derriba con estruendo; los gemelos le disparan bolitas con cerbatanas y, cuando suelta su terrible carcajada, la señora Otis le ofrece un remedio para la indigestión. Otra noche, en el pasillo, se encuentra con un espectro espantoso y huye aterrado. Al amanecer descubre que era un muñeco hecho con una cortina, una escoba, un cuchillo de cocina y un nabo hueco.
Capítulo 4: la derrota de sir Simon
Con los nervios destrozados, el fantasma renuncia a la mancha y, para no hacer ruido, acaba engrasando sus cadenas con el lubricante de los Otis. Aun así, tropieza con cuerdas tendidas en la oscuridad, resbala en un tobogán de mantequilla preparado por los gemelos y, cuando va a asustarlos disfrazado de conde sin cabeza, le cae encima un jarro de agua. El golpe final llega una madrugada: dos figuras saltan sobre él gritando «¡Bu!», y tiene que escapar por la estufa y las chimeneas. Desde entonces nadie vuelve a verlo, y todos creen que se ha marchado.
Capítulo 5: Virginia y la profecía
Un día, Virginia encuentra al fantasma en el cuarto de los tapices, sentado junto a la ventana, muy triste. Él le dice que arrastrar cadenas es su única razón de existir, y ella le reprocha que matara a su esposa. Sir Simon lo admite, pero lo considera un asunto familiar: su mujer era fea y no sabía cocinar, y además sus cuñados lo dejaron morir de hambre. Virginia, a su vez, lo acusa de haberle robado sus pinturas para retocar la mancha: por eso había sangre verde.
Entonces el fantasma le revela que lleva trescientos años sin dormir y que desea descansar en el Jardín de la Muerte, más allá de los pinos, donde canta el ruiseñor. Solo Virginia puede ayudarlo, porque el amor es más fuerte que la muerte. Le recuerda la profecía escrita en la ventana de la biblioteca: cuando una niña dorada consiga una oración de unos labios pecadores, cuando el almendro estéril dé fruto y un niño pequeño regale sus lágrimas, la paz llegará a Canterville. Virginia tendrá que llorar por sus pecados y rezar por su alma, y aunque oiga voces malvadas, nada podrá dañarla. Ella acepta. La pared se abre y los dos desaparecen.
Capítulo 6: la desaparición de Virginia
Al ver que Virginia no aparece, la familia la busca por todas partes. El señor Otis sospecha de unos gitanos y recorre la comarca a caballo con el duque. A medianoche, tras un trueno y una música extraña, se abre un panel en lo alto de la escalera y aparece Virginia con un pequeño cofre de joyas. El fantasma ha muerto arrepentido. Por un pasadizo secreto, Virginia lleva a todos hasta un cuartucho donde yace un esqueleto encadenado a la pared, con los dedos estirados hacia un plato y una jarra que quedaron fuera de su alcance. Mientras ella reza, uno de los gemelos ve por la ventana que el viejo almendro seco ha florecido. «Dios lo ha perdonado», dice Virginia.
Capítulo 7: el entierro y la boda
Sir Simon es enterrado de noche bajo un viejo tejo, a la luz de las antorchas. Cuando Virginia deposita sobre el ataúd una cruz de flores de almendro, sale la luna y canta un ruiseñor. El señor Otis quiere devolver las joyas a lord Canterville, pero este se niega: pertenecen a Virginia y, además, Otis compró la casa con el fantasma incluido. Años después, Virginia se casa con el duque de Cheshire. Al visitar la tumba, el duque le pregunta qué ocurrió aquella noche, pero ella guarda el secreto: solo dice que sir Simon le enseñó qué es la vida, qué significa la muerte y por qué el amor es más fuerte que ambas.
Inicio, nudo y desenlace de El fantasma de Canterville
- Inicio (capítulo 1): los Otis compran la mansión de Canterville y descubren la mancha de sangre.
- Nudo (capítulos 2 a 5): los sustos del fantasma fracasan uno tras otro, hasta que, derrotado, pide ayuda a Virginia.
- Desenlace (capítulos 6 y 7): se cumple la profecía, sir Simon descansa por fin y Virginia se casa con el duque.
Personajes de El fantasma de Canterville
Personajes principales
- Sir Simon de Canterville: el fantasma. Mató a su esposa en 1575 y murió de hambre encerrado por sus cuñados. Vanidoso y teatral, presume de sus apariciones como un viejo actor, y acaba siendo un personaje tierno.
- Virginia Otis: la hija de quince años, valiente y compasiva, la única que se apiada del fantasma.
- Hiram B. Otis: el diplomático estadounidense, práctico, educado y orgulloso de sus ideas republicanas.
- La señora Otis: su esposa, llena de energía, que trata al fantasma como a un enfermo.
- Los gemelos: dos niños traviesos que convierten la vida del fantasma en un tormento.
Personajes secundarios
- Washington Otis: el hijo mayor, que se empeña en limpiar la mancha.
- La señora Umney: el ama de llaves, supersticiosa y asustadiza.
- Lord Canterville: el antiguo dueño de la casa, un caballero honrado.
- El duque de Cheshire: el joven enamorado de Virginia.
Temas y símbolos de El fantasma de Canterville
Temas principales
- Inglaterra frente a Estados Unidos: la vieja aristocracia, orgullosa de sus tradiciones, frente a una familia que cree en el dinero y el progreso. Wilde se burla de los dos bandos.
- La parodia del relato de terror: hay cadenas, manchas, pasadizos y tormentas, pero quien sufre es el fantasma.
- La compasión y el perdón: donde los demás ven un estorbo, Virginia ve a alguien que sufre.
- El amor y la muerte: la muerte aparece como descanso, y el amor como la fuerza capaz de vencerla.
Símbolos
- La mancha de sangre: la culpa de sir Simon, convertida en puro teatro cuando acaba retocada con las pinturas de una niña.
- El almendro: seco como el alma del asesino, florece cuando Dios lo perdona.
- El Jardín de la Muerte: la paz que el fantasma busca desde hace tres siglos.
Análisis de El fantasma de Canterville
Estructura y estilo
Los cuatro primeros capítulos son una comedia, una serie de sustos fallidos y venganzas infantiles. En el quinto, el tono cambia y la historia se vuelve tierna, casi un cuento de hadas, con su profecía en verso y su final feliz. El narrador combina burla y ternura y llena el texto de paradojas y frases ingeniosas, muy propias de Wilde.
Contexto
Oscar Wilde (Dublín, 1854 – París, 1900) conocía bien a los estadounidenses, porque en 1882 había recorrido Estados Unidos dando conferencias. El fantasma de Canterville fue su primer relato publicado: apareció en dos entregas, en febrero y marzo de 1887, en la revista The Court and Society Review. En 1891 lo incluyó en el libro El crimen de lord Arthur Savile y otros relatos, el mismo año en que publicó como libro El retrato de Dorian Gray.
Adaptaciones
Destacan la película de Jules Dassin de 1944, con Charles Laughton como el fantasma; el telefilme de 1996 con Patrick Stewart y Neve Campbell, y una película británica de animación de 2023.
Frases de El fantasma de Canterville
En traducción propia del original inglés:
- «Me quedaré con los muebles y con el fantasma por el precio de tasación». El señor Otis a lord Canterville, en el capítulo 1.
- «Hoy en día lo tenemos todo en común con Estados Unidos, excepto, por supuesto, el idioma». El narrador, en el capítulo 1.
- «Mi querido señor, debo insistir en que engrase usted esas cadenas». El señor Otis al fantasma, en el capítulo 2.
- «Llevo trescientos años sin dormir y estoy muy cansado». Sir Simon a Virginia, en el capítulo 5.
- «Me hizo ver qué es la vida, qué significa la muerte y por qué el amor es más fuerte que las dos». Virginia al duque, en el capítulo 7.
Preguntas y respuestas para estudiar El fantasma de Canterville
¿Quién escribió El fantasma de Canterville y cuándo se publicó?
El escritor irlandés Oscar Wilde. Se publicó en una revista en 1887 y en un libro de relatos en 1891.
¿Por qué el fantasma no consigue asustar a los Otis?
Porque son prácticos y no creen en lo sobrenatural: responden a cada aparición con productos de limpieza, medicinas y bromas.
¿Por qué cambia de color la mancha de sangre?
Porque sir Simon la retoca con las pinturas que le roba a Virginia, y cuando se queda sin rojos usa otros colores.
¿Qué dice la profecía y cómo se cumple?
Anuncia la paz para Canterville cuando una niña logre una oración de unos labios pecadores y regale sus lágrimas, y el almendro estéril dé fruto. Virginia reza y llora por sir Simon, y el almendro florece.
¿Cómo murió sir Simon?
Los hermanos de su esposa lo dejaron encadenado en un cuarto secreto, con la comida y el agua fuera de su alcance, hasta que murió de hambre.
¿Cómo termina El fantasma de Canterville?
Sir Simon es enterrado y descansa en paz. Virginia conserva sus joyas, se casa con el duque de Cheshire y nunca cuenta lo que vivió con el fantasma.
Opinión sobre El fantasma de Canterville
El fantasma de Canterville es una pequeña joya. Se lee en una tarde, hace reír con la guerra entre los gemelos y el pobre fantasma, y sorprende con un final emotivo que la ironía salva del sentimentalismo. Algunas bromas de época se le escaparán al lector actual, pero el conjunto funciona. Es la mejor manera de descubrir el humor de Oscar Wilde.
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