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Cápsulas Literarias
Portada de Tres sombreros de copa

Teatro Comedia del absurdo

Tres sombreros de copa. Resumen y análisis.

de Miguel Mihura (1947)

  • 12 min de lectura
  • Actualizado el
  • ISBN 9788437601793

De qué trata Tres sombreros de copa (resumen corto)

Tres sombreros de copa es una comedia de Miguel Mihura escrita en 1932, publicada en 1947 y estrenada en 1952. Dionisio, un joven tímido y sin voluntad, pasa en un modesto hotel de una capital de provincia la noche antes de casarse con Margarita, su novia desde hace siete años. Mientras se prueba los tres sombreros de copa que ha traído para la boda, irrumpe en su habitación Paula, una bailarina de la compañía de Buby Barton, que lo toma por un malabarista. Esa noche, el cuarto se llena de artistas de music-hall y de extraños señores de provincias, y Dionisio descubre con Paula una vida libre y alegre. Al amanecer, la visita de su futuro suegro le recuerda la existencia ordenada que lo espera. Dionisio quiere quedarse con Paula, pero ella lo viste para la boda y él se marcha. Sola, Paula lanza los sombreros al aire.

Sinopsis de Tres sombreros de copa, de Miguel Mihura

Tres sombreros de copa es la obra maestra de Miguel Mihura y una de las grandes comedias del teatro español del siglo XX. Su humor disparatado, que rompe la lógica a cada frase, se adelantó casi dos décadas al teatro del absurdo europeo. Bajo las bromas late una historia melancólica: la de un hombre que no se atreve a elegir entre la libertad y la vida que otros han decidido por él.

Resumen de Tres sombreros de copa por actos

La comedia tiene tres actos y un solo decorado: la habitación de un hotel de segundo orden, con un balcón que da al mar, en una capital de provincia. La acción dura una sola noche, desde las once hasta las siete de la mañana, cuando han de recoger a Dionisio para la boda.

Acto primero: la noche antes de la boda

Don Rosario. Dionisio llega a la habitación con don Rosario, el anciano dueño del hotel, que trata a los huéspedes como a hijos. Le enseña desde el balcón las tres luces del puerto, que él nunca ha visto por su mala vista, y le recuerda otra vez a su hijo, que se ahogó en un pozo. Dionisio cuenta que lleva siete años pasando aquí un mes al año para ver a su novia, y que al día siguiente, a las ocho, se casa.

Los tres sombreros. Dionisio se prueba los tres sombreros de copa que ha traído: uno es de su suegro, de cuando era alcalde, y los otros dos los ha comprado él, pero ninguno le sienta bien. Después llama a Margarita y le habla con ñoñerías infantiles mientras le pica una pulga.

Paula. Ya solo, oye una pelea en la habitación de al lado, comunicada con la suya por una puerta. De pronto entra Paula, una muchacha rubia de dieciocho años, huyendo de su novio, Buby Barton, un bailarín negro. Al ver a Dionisio con los sombreros en las manos, le pregunta si es artista, y él, azorado, le sigue la corriente: dice llamarse Antonini y hacer malabares. Paula le cuenta que baila en el ballet de Buby, que debuta al día siguiente en el Nuevo Music-Hall.

La invitación. Llegan las otras chicas del ballet, Fanny, Trudy, Carmela y Sagra: unos señores del café las han invitado a una fiesta en la habitación de al lado. El teléfono suena varias veces, y Dionisio, para disimular, dice que es un pobre que pide limosna. Cuando don Rosario se va, después de tocarle el cornetín, Paula invita a Dionisio a la fiesta, y él, incapaz de decir que no, la sigue mientras el teléfono suena sin respuesta.

Acto segundo: la juerga

Un baile absurdo. Dos horas después, la fiesta ocupa también la habitación de Dionisio. Bailan y beben un coro de viejos extraños y varios señores de la ciudad, como el Cazador Astuto, que va tirando al suelo los conejos que lleva colgados del cinto, o el Anciano Militar, al que Fanny pide una cruz tras otra. Dionisio, borracho, se siente más feliz que nunca.

El negocio de Buby. A solas, Buby revela a Paula que la riña del principio era un truco: la compañía debe dinero, y fingen peleas para que una chica entre en el cuarto de un huésped rico y le saque unos billetes. Como esta vez han dado con un supuesto compañero sin dinero, Buby empuja a Paula hacia el Odioso Señor, el hombre más rico de la provincia. Ella le cuenta que ha perdido cuatro billetes y él se los da, pero cuando intenta abrazarla, Paula se resiste y llama a Buby. El señor recupera su dinero y se marcha furioso, y Buby amenaza a Paula: si sigue pensando en el malabarista, la matará a ella o a él. Mientras tanto, Fanny consigue todas las cruces del Anciano Militar y se fuga con él.

Paula y Dionisio. Dionisio vuelve, y Paula, que se siente sola, le propone que se tuteen y sean buenos amigos. Hacen planes como dos niños: ir a la playa, comer cangrejos, construir castillos de arena y nadar mar adentro. Ella le pregunta si tiene novia, y él lo niega. Hacia las seis, todos se van al puerto a ver amanecer, pero Paula se queda con Dionisio y se besan. Buby, que los ha visto, la golpea en la nuca y huye. Paula cae sin sentido y, en ese momento, llama Margarita: su padre va hacia el hotel. Dionisio esconde a Paula detrás de la cama.

Acto tercero: el amanecer

Don Sacramento. Entra don Sacramento, el padre de Margarita, con levita y sombrero de copa: su niña ha llamado cien veces sin respuesta y llora. Ante la excusa de Dionisio, que dice haber salido a pasear bajo la lluvia, lo acusa de ser un bohemio y le describe la vida que le espera en su casa: levantarse a las seis y cuarto, desayunar un huevo frito, nada de cines ni teatros y largas veladas con un centenario. Luego descubre bajo la cama los conejos del cazador, que Dionisio hace pasar por ratones del hotel, y se los lleva para sus sobrinos.

Paula descubre la verdad. Paula, que ha recobrado el sentido, lo ha oído todo: Dionisio se casa y ni siquiera es malabarista. Él le confiesa que se casaba porque es lo que hacen todos, pero que ya no quiere: desea irse con ella y aprender a hacer malabares. Le propone huir a Londres, a La Habana o al desierto, pero Paula pone una pega a cada plan y reconoce que no quiere irse con él. Le cuenta que en todas partes los caballeros están casados o llevan en la cartera el retrato de una novia. Después se besan y se quedan dormidos juntos.

La boda. A las siete los despiertan una trompeta y la voz de don Rosario. Paula obliga a Dionisio a lavarse, lo peina y lo viste. Como los tres sombreros de copa se han estropeado durante la noche, le presta uno suyo, el que usa para bailar el charlestón, para que piense en cosas alegres. Dionisio insiste en que no quiere casarse, pero entra don Rosario, vestido de etiqueta, para anunciar que el coche espera. Paula se esconde tras el biombo, y Dionisio solo puede decirle adiós con la mano.

El final. Paula ve desde el balcón cómo se aleja Dionisio mientras suena el cornetín de don Rosario. Después coge los tres sombreros de copa y, cuando parece que va a ponerse triste, los lanza al aire y grita «¡Hoop!», como en la pista del circo. Sonríe, saluda y cae el telón.

Inicio, nudo y desenlace de Tres sombreros de copa

  • Inicio (acto primero): la víspera de su boda, Dionisio conoce a Paula, que lo toma por un malabarista, y acaba en la fiesta de la compañía de Buby.
  • Nudo (acto segundo): durante la juerga, Dionisio descubre otra forma de vivir y se enamora de Paula, que, pese a la presión de Buby, rechaza al Odioso Señor. Buby la golpea al verla besar a Dionisio.
  • Desenlace (acto tercero): don Sacramento revela sin querer a Paula que Dionisio se casa. Él quiere quedarse con ella, pero Paula lo viste para la boda y él se va. Sola, ella lanza los sombreros al aire.

Personajes de Tres sombreros de copa

Personajes principales

  • Dionisio: joven de veintisiete años, tímido, cobarde y sin voluntad, que se casa porque es lo que se espera de él. En una noche descubre que la vida puede ser alegre, pero no se atreve a cambiar la suya.
  • Paula: bailarina del ballet de Buby, rubia y de dieciocho años, aunque ella misma no sabe su edad. Sin familia, alegre y espontánea, está cansada de los engaños de su oficio y ve en Dionisio a alguien distinto.
  • Don Rosario: el anciano dueño del hotel, tierno, empalagoso y disparatado.
  • Don Sacramento: el padre de Margarita, rígido, solemne y ridículo.
  • Buby Barton: bailarín negro y jefe de la compañía, cínico y violento.

Personajes secundarios

  • Fanny, Trudy, Carmela y Sagra: las otras chicas del ballet, y Madame Olga, la mujer barbuda.
  • El Odioso Señor: el hombre más rico de la provincia, casado, que intenta comprar a Paula con regalos.
  • El Anciano Militar, el Cazador Astuto, el Romántico Enamorado, el Guapo Muchacho y el Alegre Explorador: los señores de provincias que acuden a la fiesta, personajes tipo sin nombre propio.
  • Margarita: la novia de Dionisio. No aparece en escena, pero está presente a través del teléfono y de su padre.

Temas y símbolos de Tres sombreros de copa

Temas principales

  • La libertad frente a la convención: el mundo del music-hall, desordenado y libre, choca con el mundo burgués de don Sacramento, hecho de horarios, normas y apariencias.
  • El matrimonio como rutina: Dionisio se casa porque todos se casan, con una novia que no lo ha besado nunca.
  • La falta de voluntad: Dionisio dice que sí a todo el mundo y, al final, tampoco se atreve a elegir.
  • El engaño y la soledad: el mundo de los artistas no es un paraíso; Paula vive de engañar a señores ricos y se siente sola.
  • El amor imposible: Paula y Dionisio se entienden porque juegan como niños, pero pertenecen a mundos que no pueden unirse.

Símbolos

  • Los tres sombreros de copa: la ceremonia burguesa de la boda. Ninguno le sienta bien a Dionisio, y en manos de Paula se convierten en juguetes.
  • El sombrero de baile de Paula: con él, Dionisio se lleva a la boda un recuerdo de su noche de libertad.
  • El teléfono: la voz del mundo de la novia, que interrumpe y vigila la noche de Dionisio.
  • Los huevos fritos: la rutina impuesta que espera a Dionisio en casa de su suegro.

Análisis de Tres sombreros de copa

Estructura

Los tres actos respetan las unidades de lugar, tiempo y acción, y la obra es circular: empieza con Dionisio y don Rosario entrando en la habitación y termina con los dos saliendo de ella hacia la boda.

El humor de Mihura

El humor nace de romper la lógica: respuestas inesperadas, frases tomadas al pie de la letra, objetos que aparecen donde no deben, como una bota bajo la cama, y personajes que dicen disparates con total seriedad. Es el humor que después hizo famosa a La Codorniz, la revista que Mihura fundó en 1941. Por eso se la considera precursora del teatro del absurdo: se escribió casi veinte años antes de que Eugène Ionesco estrenara La cantante calva (1950).

Libertad y convención

Bajo las bromas hay una comedia amarga: la burguesía de don Sacramento y del Odioso Señor es ridícula e hipócrita, pero el mundo de Paula, que parece libre, está lleno de deudas y engaños. Al final, cada uno vuelve a su vida, y Paula disimula la pena con un gesto de artista.

Contexto

Miguel Mihura (Madrid, 1905-1977), hijo de un actor y empresario teatral, empezó como dibujante en revistas de humor como Buen Humor y Gutiérrez. Escribió Tres sombreros de copa en 1932, a los veintisiete años, durante una larga convalecencia, y él mismo reconoció en ella un fondo autobiográfico: una relación rota con una joven de buena familia y lo que conocía de las compañías de variedades y sus giras. Después triunfó con comedias como Maribel y la extraña familia (1959) o Ninette y un señor de Murcia (1964) y colaboró en el guion de ¡Bienvenido, Mister Marshall!, de Luis García Berlanga. En 1976 fue elegido miembro de la Real Academia Española, pero murió sin llegar a ingresar.

Veinte años esperando el estreno

Mihura ofreció la comedia a empresarios y actores, pero ninguno se atrevió a montarla: a unos les pareció genial, a otros cosa de locos, y todos temían que el público no la entendiera. Después llegaron la guerra y la posguerra, y la obra quedó olvidada en un cajón. Se publicó en 1947, y por fin el Teatro Español Universitario la estrenó el 24 de noviembre de 1952 en el Teatro Español de Madrid, en una única función dirigida por Gustavo Pérez Puig. Entusiasmó a los jóvenes, desconcertó a buena parte del público y ganó el Premio Nacional de Teatro. Tres años antes, en ese mismo teatro, Buero Vallejo había estrenado Historia de una escalera, la otra gran renovación del teatro de posguerra.

Frases de Tres sombreros de copa

  • «¡Usted es un bohemio, caballero!». Don Sacramento a Dionisio; acto tercero.
  • «Los caballeros os quieren a vosotras, pero se casan con las demás». Buby a Paula; acto segundo.
  • «Yo me casaba porque todos se casan siempre a los veintisiete años». Dionisio a Paula; acto tercero.

Preguntas y respuestas para estudiar Tres sombreros de copa

¿Quién escribió Tres sombreros de copa y cuándo?

Miguel Mihura la escribió en 1932. Se publicó en 1947 y se estrenó el 24 de noviembre de 1952 en el Teatro Español de Madrid, a cargo del Teatro Español Universitario.

¿Por qué tardó veinte años en estrenarse?

Su humor era tan nuevo que en los años treinta ningún empresario se atrevió a montarla. Después llegaron la guerra y el olvido, hasta que el teatro universitario la rescató en 1952.

¿Por qué se titula así?

Por los tres sombreros de copa que Dionisio ha llevado para la boda. Con ellos en las manos, Paula lo confunde con un malabarista, y con ellos termina la obra.

¿Qué representa don Sacramento?

La moral burguesa de provincias, llena de normas absurdas sobre lo que hacen las personas decentes. Con él, Mihura ridiculiza la vida ordenada y sin alegría que espera a Dionisio.

¿Cómo termina Tres sombreros de copa?

Paula viste a Dionisio para la boda y le presta su sombrero de baile. Don Rosario se lo lleva al coche, y Dionisio solo puede despedirse con la mano. Sola, Paula lanza al aire los tres sombreros gritando «¡Hoop!», sonríe y saluda mientras cae el telón.

¿Es teatro del absurdo?

Se considera un precursor por su humor ilógico. Pero, a diferencia de Ionesco, cuenta una historia clara y sentimental, y muchos críticos prefieren hablar de comedia del disparate.

Opinión sobre Tres sombreros de copa

Tres sombreros de copa es una comedia muy divertida que se lee de un tirón. Su mayor acierto es el contraste entre la risa y la tristeza: el lector se divierte con los disparates y, al final, se queda con un nudo en la garganta. Algunos chistes sobre el color de piel de Buby resultan hoy ofensivos y reflejan los prejuicios de su época. Aun así, sigue siendo una de las comedias más originales del teatro español.

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