Novelas Novela realista
Marianela. Resumen y análisis.
de Benito Pérez Galdós (1878)
Consigue el libro
De qué trata Marianela (resumen corto)
Marianela es una novela de Benito Pérez Galdós ambientada en las minas de Socartes, en el norte de España. La Nela es una huérfana de unos dieciséis años, diminuta, enfermiza y fea, a la que todos tratan como si no sirviera para nada. Su única alegría es ser el lazarillo de Pablo Penáguilas, un joven ciego de nacimiento, rico, culto y muy guapo, que la quiere y la cree hermosa porque nunca la ha visto. Teodoro Golfín, un famoso oculista que ha hecho fortuna en América, decide operarle. Mientras tanto llega Florentina, la bellísima prima de Pablo, con la que su familia quiere casarle si recupera la vista, y que promete tratar a la Nela como a una hermana. La operación sale bien. Aterrada ante la idea de que Pablo la vea, la Nela huye e intenta arrojarse a una sima. Golfín la salva, pero cuando Pablo la ve y la reconoce, ella muere de pena. Pablo se casa con Florentina.
Sinopsis de Marianela, de Benito Pérez Galdós
Publicada en 1878, Marianela es una de las novelas más leídas de Galdós y una de las más emotivas del realismo español. Bajo una historia sencilla, la de una muchacha que solo es alguien para un ciego, plantea preguntas que siguen abiertas: qué vale más, la belleza del cuerpo o la del alma; si la verdad y la ciencia nos hacen siempre más felices, y qué culpa tiene una sociedad que deja crecer a sus niños más pobres sin cariño ni educación. Es breve, ágil y combina la ternura, el humor y la crítica social.
Resumen de Marianela por capítulos
La novela tiene 22 capítulos breves, cada uno con su título. La cuenta un narrador en tercera persona que conoce los pensamientos de los personajes y opina sobre lo que ocurre.
Capítulos 1 a 3 («Perdido», «Guiado» y «Un diálogo que servirá de exposición»)
Una noche de septiembre, el médico Teodoro Golfín, cuyo lema es «adelante, siempre adelante», se pierde camino de las minas de Socartes, donde trabaja como ingeniero su hermano Carlos. Lo guía por galerías y túneles un joven ciego que conoce las minas como su casa. Le enseña la Trascava, una sima sin fondo conocido donde se oye hervir el agua. Cerca de Aldeacorba, donde vive el ciego, aparece la muchacha cuyo canto había oído Golfín: la Nela.
La Nela acompaña al doctor y le cuenta su vida. Dicen que tiene dieciséis años, aunque su cuerpo parece de doce. Su padre, que encendía los faroles de Villamojada, murió en el hospital, y su madre, la señá María Canela, despedida de las minas por beber, se arrojó a la Trascava. Ahora la Nela vive con la familia del capataz Centeno y desde hace año y medio es el lazarillo de Pablo, el único hijo del rico don Francisco Penáguilas. Ella le describe el mundo, y él dice que ve con sus ojos. Además, cuenta, el hermano del ingeniero es un médico que cura a los ciegos. Golfín la escucha sin decirle que ese médico es él.
Capítulos 4 y 5 («La familia de piedra» y «Trabajo. Paisaje. Figura»)
En casa de los Centeno hay sitio para todo menos para la Nela, que duerme metida en una cesta. La madre, la Señana, cuenta cada noche sus ahorros, y sus hijos trabajan como bestias en las minas. Nadie trata a la Nela con cariño: hasta el gato recibe más caricias. El narrador critica con dureza esa codicia de aldea que convierte a las personas en piedras. Solo el hijo pequeño, Celipín, sueña con irse a Madrid a estudiar, y la Nela le da todas las monedas que recibe para que ahorre.
Por la mañana, la Nela sube a casa de los Penáguilas. Pablo tiene unos veinte años y es tan hermoso como una estatua griega. Su padre, viudo, vive para él y le lee cada noche libros de ciencia, historia y filosofía.
Capítulos 6 a 8 («Tonterías», «Más tonterías» y «Prosiguen las tonterías»)
Pablo y la Nela pasean por el campo. Ella le explica el mundo a su manera: las flores son las estrellas de la tierra, y las estrellas, las miradas de los muertos. Pablo corrige sus supersticiones, pero se siente unido a ella como a nadie. De pronto le pregunta cómo es, y la pregunta le duele como una puñalada.
Junto a una fuente del bosque, Pablo le asegura que es la belleza más perfecta que puede imaginarse, porque su bondad tiene que reflejarse en su cara. La Nela se asoma al estanque y murmura que es feísima. Ese día, Teodoro y Carlos Golfín examinan a Pablo. Al siguiente, Pablo le cuenta ilusionado que el médico ha dicho «lo intentaremos» y le jura que, cuando vea, se casará con ella. La Nela se mira en un trozo de espejo roto, llora en silencio y repite que es muy hermosa, como si quisiera creérselo. Mientras Pablo duerme en su regazo, cree oír la voz de su madre que la llama desde la Trascava.
Capítulos 9 a 11 («Los Golfines», «Historia de dos hijos del pueblo» y «El patriarca de Aldeacorba»)
Teodoro pasea con Carlos y con Sofía, su cuñada, que adora a su perrito, Lili. Cuando Lili se escapa hacia la boca de la Trascava, la Nela lo rescata y se hiere un pie entre las zarzas. Teodoro reprocha a Sofía que haya gastado dinero en un abrigo para el perro y no en unos zapatos para la Nela. Después le saca la espina y se la lleva al hombro, como hizo de niño con su hermano: los dos fueron niños mendigos y, a fuerza de voluntad, uno llegó a médico y el otro a ingeniero.
En casa de don Francisco, Golfín anuncia que operará a Pablo a primeros de octubre, aunque no puede asegurar el éxito: si el nervio de la visión está muerto, seguirá ciego. Don Francisco le confiesa su sueño: acaba de heredar una gran fortuna junto con su hermano Manuel, y los dos quieren casar a Pablo, si ve, con Florentina, la hija de Manuel.
Capítulos 12 a 15 («El doctor Celipín», «Entre dos cestas», «De cómo la Virgen María se apareció a la Nela» y «Los tres»)
La Nela da a Celipín los dos duros que Golfín le regaló para zapatos. El chico le propone que se vaya con él a Madrid, pero ella no contesta. Encerrada en su cesta, reza a la Virgen, a la que imagina como la suma de todas las bellezas, y le pide que la haga hermosa o la deje morir, porque Pablo es el único que la quiere, y la quiere porque no la ve.
A la mañana siguiente ve entre unas zarzas a una joven bellísima que le parece la mismísima Virgen comiendo moras. Es Florentina, que acaba de llegar con su padre, don Manuel. En un paseo de los tres, Florentina, espontánea y generosa, anuncia que vestirá a la Nela y la tratará como a una hermana. A solas, Pablo confiesa a la Nela que su padre quiere casarle con su prima, pero le jura que para él no hay más mujer que ella.
Capítulos 16 a 19 («La promesa», «Fugitiva y meditabunda», «La Nela se decide a partir» y «Domesticación»)
Golfín opera a Pablo. En los días de espera, Florentina promete a la Virgen que, si su primo ve, recogerá a la persona más pobre que encuentre y la hará igual a ella: la Nela. Esta deja de comer y de cantar. A los ocho días le quitan la venda a Pablo, y Carlos anuncia el triunfo: ve.
La Nela no se atreve a acercarse a Aldeacorba. Florentina va a buscarla y le cuenta que Pablo pregunta por ella, que la primera cara que vio fue la suya y que exclamó qué hermosa era. La Nela se desploma, besa el vestido y los pies de Florentina, le pide un abrazo y huye. Esa noche se encuentra a Celipín, que se escapa a Madrid con un hatillo, y echa a andar con él, pero se detiene: «para ti es tiempo, para mí es tarde». Choto, el perro de Pablo, guía a Golfín hasta la Trascava, donde la Nela baja hacia la boca de la sima, y a gritos consigue que vuelva a subir.
La Nela le confiesa que quería irse con su madre, que Pablo no podrá quererla después de ver a Florentina y que ninguna cosa fea debería vivir. Golfín le habla de las virtudes del alma y promete educarla. Después, pese a sus súplicas, la lleva en brazos, ardiendo de fiebre, al cuarto de Florentina en Aldeacorba.
Capítulos 20 a 22 («El nuevo mundo», «Los ojos matan» y «Adiós»)
El narrador retrocede unos días. Al ver por primera vez, Pablo se asusta: el espacio le parece un abismo. Cuando tiene delante a Florentina, pregunta si es la Nela. Sigue preguntando por la Nela, aunque cada vez menos.
Unos días después, mientras la Nela, enferma, duerme en un sofá en el cuarto de Florentina, entra Pablo, que se ha quitado la venda sin permiso. Sin ver a nadie más, se arrodilla ante su prima y le declara su amor: su padre le ha hecho ver que antes amaba a un monstruo. Al reparar en la enferma, la toma por una pobre recogida por Florentina. La Nela le coge la mano y le dice: «Sí, señorito mío, yo soy la Nela». Le besa la mano y se desvanece. Golfín exclama: «¡La mató! ¡Maldita vista suya!». La Nela pone sobre su pecho las manos de Pablo y de Florentina y muere poco después. Golfín sabe que la ha matado el golpe de la realidad: la vergüenza, los celos y la tristeza.
Florentina le paga un sepulcro de mármol con el nombre que encuentran en los libros de la parroquia: María Manuela Téllez. Meses después, cuando Pablo y Florentina ya se han casado y nadie se acuerda de ella, un periódico inglés publica las notas de unos turistas según las cuales allí yace una bella dama de la nobleza. El narrador dice que, al leer aquel disparate, decidió averiguar la verdad, y que así nació este libro.
Inicio, nudo y desenlace de Marianela
- Inicio (capítulos 1 a 5): Teodoro Golfín llega a Socartes guiado por Pablo y conoce a la Nela, su lazarillo, que vive abandonada en casa de los Centeno.
- Nudo (capítulos 6 a 16): Pablo jura amor a la Nela, a la que cree hermosa; llega Florentina y la operación devuelve la vista a Pablo.
- Desenlace (capítulos 17 a 22): la Nela huye para que Pablo no la vea y Golfín la salva de la Trascava, pero cuando Pablo la reconoce muere de pena. Él se casa con Florentina.
Personajes de Marianela
Personajes principales
- Marianela, la Nela: huérfana, pequeña, pecosa y débil, convencida de que no sirve para nada porque se lo han repetido siempre. Tiene un corazón enorme, mucha imaginación y una fe llena de supersticiones. Es el lazarillo de Pablo, palabra que procede del protagonista de El Lazarillo de Tormes, que guiaba a un ciego.
- Pablo Penáguilas: joven ciego de nacimiento, hermoso, bondadoso e inteligente. Sabe mucho por los libros, pero no conoce la realidad: es un idealista que confunde la bondad con la belleza.
- Teodoro Golfín: oculista famoso, al que llaman el león negro por su aspecto. Fue mendigo de niño y se hizo a sí mismo. Representa la ciencia y el progreso, y critica la indiferencia de los ricos ante los pobres.
- Florentina: prima de Pablo, bellísima, sencilla y caritativa de verdad. No tiene culpa de nada, pero su llegada destruye la ilusión de la Nela.
Personajes secundarios
- Don Francisco y don Manuel Penáguilas: el padre de Pablo, un labrador rico, viudo y bondadoso, y su hermano, padre de Florentina, vanidoso y con la manía de repetir el final de sus frases.
- Carlos Golfín y Sofía: el ingeniero de las minas y su mujer, que hace caridad con bailes y rifas, pero mima más a su perro que a la Nela.
- Celipín: el hijo pequeño de los Centeno, que sueña con ser médico y se escapa a Madrid.
- El señor Centeno y la Señana: el capataz de las mulas de las minas y su mujer, que acogen a la Nela, pero la tratan peor que al gato. Con sus hijos forman la familia de piedra.
Temas y símbolos de Marianela
Temas principales
- La belleza física y la del alma: Pablo cree que la bondad de la Nela tiene que verse en su cara, y la realidad lo desmiente.
- La ilusión y la realidad: la ceguera protege la felicidad de los dos jóvenes, y la vista la destruye. Golfín da la luz a Pablo y, sin quererlo, mata a la Nela.
- El abandono social: la Nela no es inútil por naturaleza, sino por falta de cuidado y de educación. Galdós critica la codicia de los Centeno y la caridad de escaparate de Sofía.
- La ciencia y sus límites: Golfín triunfa como médico, pero reconoce que no sabe curar las pasiones.
Símbolos
- Los ojos: dan a Pablo un mundo nuevo, pero lo vuelven ciego para lo que antes veía por dentro. De ahí el título del capítulo 21, «Los ojos matan».
- La Trascava: la sima donde murió la madre de la Nela, que la llama con su murmullo. Representa la muerte como única salida.
- La piedra: los Centeno, embrutecidos por el trabajo y la codicia, son la familia de piedra.
- El agua y el espejo: en ellos descubre la Nela la fealdad que Pablo no puede ver.
Análisis de Marianela
Estructura y estilo
Los capítulos son breves y tienen títulos a veces irónicos, como los tres llamados «Tonterías», que recogen las conversaciones más profundas del libro. Galdós combina descripciones realistas de las minas y del paisaje con escenas sentimentales de tono casi romántico, y alterna el humor de personajes como don Manuel o Sofía con la tragedia. El narrador interviene a menudo para opinar y criticar, y al final se presenta como quien descubrió la verdadera historia.
Contexto
Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria, 1843 – Madrid, 1920) es el gran novelista del realismo español, autor de los Episodios nacionales, que empezó en 1873, y de Fortunata y Jacinta. Marianela, fechada en Madrid en enero de 1878, pertenece a su primera etapa, la de las llamadas novelas de tesis, que defienden una idea a través de la historia: Doña Perfecta (1876), Gloria (1876-1877), Marianela (1878) y La familia de León Roch (1878). Pero, a diferencia de Doña Perfecta o Gloria, centradas en la intolerancia religiosa, se ocupa del choque entre la ilusión y la realidad y del abandono de los pobres.
La acción transcurre en la década de 1860 en una comarca minera del norte de España, y el propio texto alude a Cantabria, que Galdós conocía bien porque desde 1872 veraneaba en Santander. Celipín reaparece como protagonista de El doctor Centeno (1883). Si te interesa el realismo español, lee también nuestro resumen de La Regenta, de Clarín.
Adaptaciones
Los hermanos Álvarez Quintero la llevaron al teatro en 1916, con Margarita Xirgu. En el cine destacan la versión de Benito Perojo (1940), con Mary Carrillo, y la de Angelino Fons (1972), con Rocío Dúrcal.
Frases de Marianela
- «¿Es verdad que existís, estrellas?». Pablo, tras oír a Golfín hablar del cielo, en el capítulo 2.
- «Dicen que yo no sirvo ni puedo servir para nada». La Nela a Golfín, en el capítulo 3.
- «Las flores son las estrellas de la tierra». La Nela a Pablo, en el capítulo 6.
- «La geología había perdido una piedra y la sociedad había ganado un hombre». El narrador, cuando Celipín se marcha, en el capítulo 18.
- «No debe haber cosas feas… Ninguna cosa fea debe vivir». La Nela a Golfín, en el capítulo 19.
- «Sí, señorito mío, yo soy la Nela». La Nela a Pablo, poco antes de morir, en el capítulo 21.
Preguntas y respuestas para estudiar Marianela
¿Quién escribió Marianela y cuándo se publicó?
Benito Pérez Galdós. Está fechada en Madrid en enero de 1878 y se publicó ese mismo año, dentro de su etapa de novelas de tesis.
¿Por qué la llaman la Nela?
Su madre se llamaba la señá María Canela y la conocían como la Nela. A la hija, que se llama María, la llaman María Nela, Marianela o la Nela. En su tumba figura el nombre de los libros de la parroquia: María Manuela Téllez.
¿Por qué la Nela no quiere que Pablo la vea?
Porque Pablo la quiere y la cree hermosa sin haberla visto. Ella sabe que es fea y teme que, cuando la compare con Florentina, deje de quererla.
¿Recupera Pablo la vista?
Sí. Golfín le opera y, a los ocho días, ve. Al principio el mundo le asusta, pero enseguida se enamora de Florentina.
¿Cómo termina Marianela?
Pablo ve a la Nela, enferma, en el cuarto de Florentina, y no la reconoce hasta que ella le dice quién es. La Nela muere poco después, de vergüenza, celos y tristeza, y Pablo se casa con Florentina.
¿Por qué se dice que es una novela de tesis?
Porque la historia sirve para defender unas ideas: la necesidad de educar a los niños abandonados, la crítica de la caridad superficial y la reflexión sobre el paso de la ilusión a la realidad.
Opinión sobre Marianela
Marianela se recuerda durante años. La Nela es un personaje inolvidable, y escenas como la del estanque o el reencuentro final con Pablo tienen una fuerza enorme. Su crítica social sigue vigente. Por otro lado, algunos personajes están más al servicio de las ideas que de la vida, el sentimentalismo puede resultar excesivo y los discursos de Golfín se hacen a veces didácticos. Aun así, es una lectura breve, intensa y perfecta para entrar en el mundo de Galdós.
Lee este contenido a toda velocidad
¡Transforma tu experiencia de lectura con Super Lector! Disfruta de este contenido en un instante, palabra por palabra, a la velocidad que quieras. ¿Te sientes valiente? Acelera el ritmo. ¿Prefieres tomarlo con calma? Ralentízalo a tu gusto. ¡Tú tienes el control! ¡Dale vida a tu lectura y haz que las palabras vuelen!
Ajusta la velocidad a la que quieres que se reproduzcan las palabras (palabras por minuto, por defecto "200 ppm"), pulsa sobre "Reproducir" y disfruta de una lectura rápida y sin distracciones.
Velocidad del audio