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Cápsulas Literarias
Portada de Los pazos de Ulloa

Novelas Novela naturalista

Los pazos de Ulloa. Resumen y análisis.

de Emilia Pardo Bazán (1886)

  • 16 min de lectura
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De qué trata Los pazos de Ulloa (resumen corto)

Los pazos de Ulloa es una novela de Emilia Pardo Bazán ambientada en la Galicia rural poco antes y poco después de la revolución de 1868. Julián Álvarez, un sacerdote joven, tímido y piadoso, llega a los pazos para ayudar a administrar la hacienda de don Pedro Moscoso, al que todos llaman marqués de Ulloa. Allí descubre que el verdadero amo de la casa es el astuto criado Primitivo, cuya hija, Sabel, es la amante de don Pedro y madre de su hijo ilegítimo, Perucho. Julián convence al marqués para que se case, y este elige a su prima Nucha, una joven frágil y religiosa. Pero el matrimonio fracasa: nace una niña en lugar del heredero varón que Pedro deseaba, él vuelve con Sabel y maltrata a su mujer. Tras unas elecciones perdidas, Nucha intenta huir con la ayuda de Julián. El marqués los acusa de ser amantes, Primitivo muere asesinado, Julián es desterrado a una parroquia de montaña y Nucha muere poco después.

Sinopsis de Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán

Publicada en 1886, Los pazos de Ulloa es la obra maestra de Emilia Pardo Bazán y una de las cumbres de la novela española del siglo XIX, junto a La Regenta de Clarín y las novelas de Galdós. Es también el mejor ejemplo del naturalismo en España: la autora muestra cómo un ambiente rural aislado y violento embrutece a las personas y acaba destruyendo a quienes son demasiado delicados para resistirlo. La novela retrata con dureza la decadencia de la vieja hidalguía gallega, el poder de los caciques y los criados, y la indefensión de la mujer dentro del matrimonio. Leerla es asomarse a un mundo de caserones en ruinas, cacerías, supersticiones y elecciones amañadas, contado con una prosa rica y llena de ironía.

Resumen de Los pazos de Ulloa por capítulos

La novela tiene treinta capítulos. La historia se cuenta en tercera persona, casi siempre desde la mirada de Julián, y el último capítulo funciona como un epílogo situado diez años después.

Capítulos 1 a 3: la llegada de Julián a los pazos

Al anochecer, un joven sacerdote, Julián Álvarez, se acerca a caballo a los pazos de Ulloa, un viejo caserón señorial perdido en el campo gallego. Lo envía el señor de la Lage, tío del dueño, para que ayude a su sobrino a poner orden en la hacienda y diga misa en la capilla. En el camino se encuentra con tres cazadores: el propio señor de la casa, don Pedro Moscoso, un hombre de unos treinta años, fuerte y barbudo; su criado Primitivo, y el abad de Ulloa, un cura rudo y aficionado a la caza.

Esa noche cenan en la cocina, servidos por Sabel, una moza guapa y robusta, hija de Primitivo. Los hombres se divierten emborrachando con vino a Perucho, un niño pequeño que pasa por nieto de Primitivo, hasta que el chiquillo cae redondo. Julián, escandalizado, protesta, pero se burlan de él. Al día siguiente descubre el estado de la casa: habitaciones sucias, un jardín asilvestrado y un archivo de documentos en completo desorden, lleno de polvo, ratones e insectos, que don Pedro le pide que ordene.

Capítulos 4 a 7: Primitivo, Sabel y el desorden de la casa

Mientras limpia el archivo, Julián va conociendo la historia de la familia. La hacienda está arruinada e hipotecada, y en realidad don Pedro no es marqués: el título pertenece legalmente a otra rama de la familia que vive en Madrid, pero en la comarca siempre han llamado marqueses a los señores de los pazos. Tras la muerte de la madre de don Pedro, Primitivo, un hábil cazador furtivo, se instaló en la casa con su hija y se fue haciendo imprescindible.

Julián intenta reformar la casa, pero choca una y otra vez con Primitivo, que lo controla todo y lo mira con desconfianza. Intenta enseñar a leer a Perucho y lavarlo, porque el niño vive sucio y abandonado. Sabel, por su parte, entra en su cuarto con cualquier excusa y llega a fingir un desmayo, hasta que Julián la echa indignado. En la fiesta de San Julián en Naya, invitado por don Eugenio, el abad de esa parroquia, conoce a otros personajes de la comarca: el médico Máximo Juncal, liberal y discutidor, y el cacique Barbacana. Allí ve a Sabel bailando con un gaitero y tiene que aguantar las bromas maliciosas de los curas sobre ella.

De vuelta en casa, Julián oye gritos en la cocina: don Pedro está golpeando a Sabel con la culata de la escopeta, y Perucho llora con una herida en la cabeza. Esa noche, el sacerdote se atreve a reprocharle su vida. Don Pedro le confiesa que Primitivo lo domina todo y que, si echa a Sabel, se quedará sin criados. Julián le propone entonces que se case, y el marqués reconoce que sueña con tener un heredero legítimo que continúe su apellido.

Capítulos 8 a 11: la boda en Santiago

Don Pedro decide ir a Santiago de Compostela a buscar esposa entre sus primas, las hijas de don Manuel Pardo de la Lage. Primitivo, que ve peligrar su poder, se niega a acompañarlos. En el camino, escondido entre los matorrales, apunta con su escopeta a la espalda de Julián, pero don Pedro lo descubre a tiempo y le apunta a su vez. Primitivo tiene que salir de su escondite, y el marqués le quita el arma y la descarga disparando contra un roble.

En Santiago, don Manuel recibe a su sobrino con sus cuatro hijas: Rita, la más guapa y llamativa; Manolita; Carmen, enamorada de un estudiante de Medicina, y Marcelina, a la que todos llaman Nucha, la más seria, piadosa y discreta. Al principio, don Pedro se siente atraído por Rita, robusta y alegre, que le parece perfecta para darle hijos sanos. Pero sus coqueteos le despiertan celos y desconfianza, Julián le habla muy bien de la virtud de Nucha y, además, se entera en el casino de que ella heredará la fortuna de una tía. Así que pide la mano de Nucha. Don Manuel pone reparos al principio, pero acepta, y la boda se celebra en agosto.

Capítulos 12 a 18: Nucha en los pazos y el nacimiento de la niña

Julián se adelanta para preparar los pazos. Primitivo se muestra sumiso y le asegura que Sabel va a casarse con el gaitero, y el sacerdote se alegra creyendo resuelto el problema. Mientras tanto, llega la noticia de la revolución de 1868: la reina Isabel II ha huido a Francia. Don Pedro, que no soporta la vida en la ciudad ni las discusiones con su suegro, se instala en los pazos con Nucha en primavera.

Nucha se queda embarazada, y don Pedro solo piensa en que nazca un varón. Un día, ella encuentra a Perucho robando huevos en el gallinero, se encariña con él y decide vestirlo. Al saber que se llama como su marido, supone que es su ahijado. Julián, avergonzado, le dice que es hijo de Sabel y calla lo demás. Para su disgusto, Sabel sigue viviendo en la casa.

Llega el parto, largo y peligroso, atendido por el médico Máximo Juncal, mientras Julián reza toda la noche hasta caer agotado. Al amanecer nace una niña sana. Don Pedro, furioso por no tener un heredero varón, apenas puede disimular su decepción. Nucha queda muy débil, no puede criar a su hija y hay que buscarle una nodriza. Julián la visita cada día y le coge un cariño enorme a la niña.

Capítulos 19 a 23: el miedo de Nucha

Julián descubre que don Pedro ha vuelto con Sabel, que se ha vuelto más áspero y que pasa los días cazando fuera de casa. Una noche, en la cocina, ve a María la Sabia, una vieja de la aldea con fama de bruja, echando las cartas en presencia de Sabel. Poco después oye un grito y corre al archivo: encuentra a Nucha aterrorizada contra la pared y a don Pedro con un objeto en la mano, y por un instante cree que va a agredirla, aunque lo que hay es una enorme araña. Nucha, cada vez más enferma y nerviosa, siente que la casa la amenaza, sufre alucinaciones y le confiesa a Julián su miedo.

Mientras tanto, Perucho se ha encariñado con la niña y le lleva animales y juguetes. Un día, Nucha baña juntos a los dos niños y, al ver la cara de Julián, comprende de pronto que Perucho es hijo de su marido. Echa al niño de la habitación y pregunta a Julián si es verdad. Él miente para protegerla, pero ella le suplica que convenza a don Pedro para que eche a Sabel.

Capítulos 24 a 26: las elecciones

La política llega a los pazos. Don Pedro se presenta como candidato a diputado por el distrito de Cebre, con el apoyo del cacique Barbacana, un abogado conservador, y del clero de la zona. Enfrente está Trampeta, el cacique del partido del Gobierno, que apoya al candidato oficial y no duda en usar sobornos y amenazas. Primitivo, que tiene en su mano los votos de muchos campesinos y llega a prestar dinero a su propio amo para la campaña, se convierte en la pieza clave.

Julián, ocupado en escribir cartas y en restaurar la capilla con Nucha, descubre en las muñecas de ella las señales de los golpes de su marido. Primitivo, siempre vigilante, observa su reacción. Finalmente, don Pedro pierde las elecciones. Muchos votos con los que contaban han cambiado de bando a última hora, y todos sospechan que Primitivo, que garantizaba esos votos, ha traicionado a su amo.

Capítulos 27 a 29: la huida frustrada y la muerte de Primitivo

Tras la derrota, Nucha empeora. Don Pedro se niega a llamar al médico Juncal, porque ha apoyado al candidato rival. Desesperada, Nucha le dice a Julián en la capilla que quiere marcharse con su hija a casa de su padre, en Santiago, porque está segura de que en los pazos van a matar a la niña. Julián, conmovido, acepta ayudarla a huir al amanecer.

Primitivo, que vigila al sacerdote desde hace tiempo, envía a Perucho a avisar a don Pedro de que su mujer está a solas con el capellán en la capilla. El niño encuentra al marqués en el camino, y poco después ve desde lo alto de un muro cómo un hombre tuerto, el Tuerto de Castrodorna, un matón al servicio de Barbacana, mata a Primitivo de un disparo. Es la venganza por la traición en las elecciones. Mientras tanto, don Pedro irrumpe en la capilla, acusa a gritos a Julián y a Nucha de ser amantes y expulsa al sacerdote de la casa. Asustado, Perucho coge a la niña de la cuna y se esconde con ella en el hórreo para protegerla.

Julián abandona los pazos. El arzobispo lo envía, como castigo, a una parroquia perdida en la montaña. Unos meses después recibe una esquela: Nucha ha muerto.

Capítulo 30: diez años después

Pasados diez años, Julián vuelve a la comarca como párroco de Ulloa. Visita el cementerio, donde ve la tumba de Primitivo y un pequeño mausoleo donde descansa Nucha. Mientras reza, oye risas y aparecen dos muchachos: un adolescente guapísimo, Perucho, y una niña de once años muy parecida a su madre, la hija de Nucha. Julián se sorprende de una sola cosa: el hijo bastardo de Sabel va vestido como un señorito, mientras que la heredera legítima de los Moscoso lleva un vestido viejo y unos zapatos tan rotos que casi va descalza.

Inicio, nudo y desenlace de Los pazos de Ulloa

  • Inicio: Julián llega a los pazos y descubre que la casa está en ruinas, que Primitivo domina a don Pedro y que Sabel es la amante del marqués y madre de su hijo. Convence a don Pedro para que se case.
  • Nudo: don Pedro se casa con Nucha, pero nace una niña, él vuelve con Sabel y maltrata a su esposa. Nucha descubre que Perucho es hijo de su marido y vive cada vez más asustada. Don Pedro pierde las elecciones por la traición de Primitivo.
  • Desenlace: Nucha intenta huir con la ayuda de Julián. Don Pedro los acusa de adulterio y expulsa al sacerdote, Primitivo muere asesinado y Nucha muere poco después. Diez años más tarde, Julián encuentra a Perucho bien vestido y a la hija de Nucha casi descalza.

Personajes de Los pazos de Ulloa

Personajes principales

  • Julián Álvarez: sacerdote joven, tímido, escrupuloso y de aspecto delicado, del que se burlan los curas rudos de la comarca. Es bondadoso y bienintencionado, pero le falta carácter para enfrentarse a la violencia de los pazos.
  • Don Pedro Moscoso: el señor de los pazos, llamado marqués de Ulloa aunque el título no le pertenece. Fuerte, rudo, egoísta y orgulloso de su linaje, solo le interesan la caza y tener un hijo varón. Representa la hidalguía rural degradada.
  • Nucha (Marcelina Pardo de la Lage): prima y esposa de don Pedro. Dulce, piadosa, inteligente y de salud frágil, es la gran víctima de la novela.
  • Primitivo: el criado de los pazos, astuto, ambicioso y sin escrúpulos. Es el verdadero amo de la casa y de la comarca.
  • Sabel: hija de Primitivo, criada y amante de don Pedro, madre de Perucho. Sensual y pasiva, se deja manejar por su padre.
  • Perucho: hijo ilegítimo de don Pedro y Sabel. Crece salvaje, pero tiene buen corazón y adora a su hermanastra.

Personajes secundarios

  • La hija de Nucha: la niña nacida del matrimonio, la heredera legítima. En la novela no se dice su nombre; en la continuación, La madre naturaleza, se llama Manuela.
  • Don Manuel Pardo de la Lage: tío de don Pedro y padre de Nucha, un hidalgo orgulloso de Santiago.
  • Rita, Manolita y Carmen: las hermanas de Nucha.
  • Gabriel Pardo de la Lage: hermano de Nucha, cadete en Segovia. Será protagonista de La madre naturaleza.
  • Máximo Juncal: el médico de Cebre, liberal y anticlerical, que atiende el parto de Nucha.
  • Barbacana: cacique conservador que apoya la candidatura de don Pedro.
  • Trampeta: cacique rival, al servicio del Gobierno.
  • El Tuerto de Castrodorna: el matón de Barbacana que mata a Primitivo.
  • María la Sabia: vieja de la aldea con fama de bruja, que echa las cartas.

Temas y símbolos de Los pazos de Ulloa

Temas principales

  • Naturaleza frente a civilización: la vida en el campo, lejos de la ciudad, embrutece a los personajes. Don Pedro es un ejemplo de cómo el ambiente rural degrada a un hombre de buena familia.
  • La decadencia de la nobleza rural: los pazos en ruinas, el archivo destrozado y un título que ni siquiera es legítimo muestran el final de una clase social.
  • El caciquismo: las elecciones de Cebre revelan un sistema político basado en sobornos, amenazas y violencia, en el que mandan los caciques y no los votantes.
  • La situación de la mujer: Nucha es elegida como esposa casi como un animal de cría, despreciada por dar a luz a una niña y maltratada sin que nadie la defienda.
  • La debilidad del bien: Julián y Nucha son buenos, pero demasiado frágiles para vencer a la fuerza bruta de don Pedro y Primitivo.
  • La herencia y el linaje: la obsesión de don Pedro por un heredero varón contrasta con la ironía final, en la que el bastardo vive como un señor y la hija legítima como una campesina.

Símbolos

  • Los pazos: el caserón medio arruinado representa la decadencia de la familia Moscoso y de toda la hidalguía gallega.
  • El archivo: el desorden de los papeles refleja el desgobierno de la casa, y la escena de la araña convierte ese lugar en el centro del miedo de Nucha.
  • La escopeta y la caza: la violencia y el instinto que gobiernan la vida de don Pedro.

Análisis de Los pazos de Ulloa

Estructura

La novela se publicó originalmente en dos tomos y tiene treinta capítulos. Sigue un orden cronológico y sitúa casi siempre al lector junto a Julián, cuya inocencia permite descubrir poco a poco lo que pasa en los pazos, aunque la muerte de Primitivo se ve a través de los ojos de Perucho. El último capítulo da un salto de diez años y sirve de puente con la continuación, La madre naturaleza (1887).

Estilo

Pardo Bazán combina descripciones muy detalladas del paisaje gallego, de las casas y de las costumbres con un fino análisis psicológico de los personajes. Usa un léxico rico, con muchas palabras gallegas y rurales, y una ironía constante, sobre todo al retratar a los curas cazadores, a los caciques o a la nobleza venida a menos.

Un naturalismo católico

Pardo Bazán defendió el naturalismo de Émile Zola en su ensayo La cuestión palpitante (1883), pero no aceptó su determinismo absoluto. En la novela, el ambiente influye muchísimo en los personajes, pero no los obliga a actuar: don Pedro es culpable de sus actos. Por eso se habla a menudo de un naturalismo moderado o católico, compatible con la fe de la autora.

Contexto

Emilia Pardo Bazán (La Coruña, 1851 – Madrid, 1921) fue novelista, cuentista, ensayista y una de las grandes intelectuales españolas de su tiempo. Condesa por herencia de su padre, defendió la educación y los derechos de la mujer y en 1916 se convirtió en la primera mujer catedrática de la Universidad Central de Madrid. Firmó Los pazos de Ulloa en París en marzo de 1886, y la novela apareció ese mismo año. La acción transcurre en torno a la revolución de 1868, conocida como la Gloriosa, que expulsó del trono a Isabel II.

Adaptaciones

Televisión Española adaptó la novela y su continuación en la serie Los pazos de Ulloa (1985), dirigida por Gonzalo Suárez.

Frases de Los pazos de Ulloa

  • «Los señores de los Pazos no protestaban: eran marqueses por derecho consuetudinario». El narrador explica por qué llaman marqués a don Pedro.
  • «Dígale usted a mi marido que la eche, Julián». Nucha suplica al sacerdote que consiga que don Pedro eche a Sabel.
  • «La matarán. Sé de fijo que la matarán». Nucha expresa su miedo por la vida de su hija.
  • «Allí descansaba Nucha, la señorita Marcelina, la santa, la víctima». Julián ante la tumba de Nucha, en el último capítulo.
  • «La hija de Nucha, cubierta con un traje de percal, asaz viejo, llevaba los zapatos tan rotos, que puede decirse que iba descalza». Es el final de la novela.

Preguntas y respuestas para estudiar Los pazos de Ulloa

¿Quién escribió Los pazos de Ulloa y cuándo?

La escribió la gallega Emilia Pardo Bazán y se publicó en 1886. Al año siguiente apareció su continuación, La madre naturaleza.

¿Por qué se considera una novela naturalista?

Porque muestra cómo el ambiente rural, violento y aislado degrada a los personajes, y porque describe con detalle y crudeza la realidad, incluso sus aspectos más desagradables. Sin embargo, la autora no acepta un determinismo total: sus personajes siguen siendo responsables de sus actos.

¿Por qué elige don Pedro a Nucha en lugar de Rita?

Aunque al principio le atrae Rita, desconfía de sus coqueteos, Julián le habla bien de la virtud de Nucha y además se entera de que ella heredará la fortuna de una tía. Nucha le parece una esposa más segura y honrada.

¿Quién mata a Primitivo y por qué?

Lo mata de un disparo el Tuerto de Castrodorna, un matón al servicio del cacique Barbacana, como venganza por haber traicionado a don Pedro en las elecciones.

¿Por qué expulsa don Pedro a Julián?

Porque Primitivo le avisa de que Nucha y Julián están a solas en la capilla preparando la huida, y don Pedro los acusa de ser amantes, aunque entre ellos solo hay amistad y compasión.

¿Cómo termina Los pazos de Ulloa?

Nucha muere unos meses después de la huida frustrada. Diez años más tarde, Julián vuelve como párroco de Ulloa y encuentra en el cementerio a Perucho, vestido como un señorito, y a la hija de Nucha, pobremente vestida y casi descalza.

¿Qué significa el final?

Es un final irónico: don Pedro estaba obsesionado con tener un heredero legítimo, pero quien vive como un señor es el hijo bastardo de la criada, mientras la heredera legítima está abandonada. El mundo de Primitivo y Sabel ha vencido al de Nucha.

Opinión sobre Los pazos de Ulloa

Los pazos de Ulloa exige algo de paciencia al principio, por sus largas descripciones y su vocabulario rural, pero recompensa con creces al lector. Pardo Bazán construye una atmósfera opresiva, en la que la amenaza crece capítulo a capítulo, y unos personajes inolvidables, desde el temible Primitivo hasta la frágil Nucha. Es una novela dura y triste, pero también llena de ironía y de compasión, que sigue siendo actual en su denuncia de la violencia contra las mujeres y del abuso de poder. Imprescindible para entender el naturalismo español.

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