De qué trata El gato negro (resumen corto)
El gato negro es un cuento de terror de Edgar Allan Poe narrado por un condenado a muerte la víspera de su ejecución. De joven era un hombre bondadoso que adoraba a los animales, y su favorito era un gato negro llamado Plutón. Pero el alcohol lo transforma: maltrata a su esposa, le arranca un ojo a Plutón con una navaja y, más tarde, lo ahorca en un árbol. Esa noche su casa arde, y en la única pared que queda en pie aparece la figura de un gato con una soga al cuello. Tiempo después recoge otro gato negro, también tuerto, con una mancha blanca en el pecho que va tomando la forma de una horca. Un día intenta matarlo con un hacha; su mujer lo detiene y él la mata a ella. Empareda el cadáver en el sótano, pero durante el registro de la policía un aullido que sale del muro lo delata: había encerrado al gato con el cuerpo.
Sinopsis de El gato negro, de Edgar Allan Poe
Publicado en agosto de 1843, El gato negro es uno de los cuentos más inquietantes de Poe: la confesión de un hombre corriente al que la bebida y un impulso de hacer el mal que no entiende llevan a un crimen atroz. Poe deja en el aire si lo que ocurre es natural o sobrenatural, y esa duda acompaña al lector hasta la última línea.
Resumen de El gato negro por partes
El cuento no tiene capítulos, pero puede dividirse en seis momentos.
La confesión y Plutón
El narrador escribe desde la cárcel: mañana morirá y hoy quiere descargar su alma. Va a contar, dice, una serie de simples sucesos domésticos que lo han destruido, y asegura que no está loco. Desde niño fue compasivo y adoraba a los animales. Se casó joven con una mujer de carácter parecido, y tenían muchas mascotas, entre ellas un gato grande, hermoso y completamente negro. Ella, algo supersticiosa, recordaba a veces la vieja creencia de que los gatos negros son brujas disfrazadas. El gato, Plutón, era el favorito del narrador.
El alcohol, el ojo y la soga
Con los años, la bebida cambia al narrador. Se vuelve irritable, insulta a su mujer, llega a usar la violencia contra ella y maltrata a los animales, hasta que también Plutón sufre su mal humor. Una noche vuelve borracho y agarra al gato, que, asustado, le hace una pequeña herida en la mano con los dientes; furioso, el narrador saca una navaja y le arranca un ojo.
El gato se recupera, pero huye aterrorizado cada vez que lo ve, y eso irrita a su amo. Entonces aparece, dice, el espíritu de la perversidad, el impulso de hacer el mal solo porque sabemos que no debemos. Una mañana, a sangre fría, ahorca a Plutón en la rama de un árbol, llorando, precisamente porque sabe que el animal lo quería y que comete un pecado que pone en peligro su alma.
El incendio y la figura en la pared
Esa misma noche la casa arde. Él, su mujer y un sirviente escapan a duras penas, pero lo pierden todo. Entre las ruinas solo queda en pie el tabique de la cabecera de su cama, cuyo yeso, recién aplicado, ha resistido el fuego, y en él se ve, como un bajorrelieve, la figura de un gato gigantesco con una soga al cuello. El narrador se lo explica pensando que alguien descolgó al gato y lo lanzó por la ventana para despertarlo, y que el cuerpo quedó aplastado contra el yeso fresco. Aun así, no logra olvidarlo.
El segundo gato
Una noche, en una taberna, encuentra un gato negro tan grande como Plutón y muy parecido a él, salvo por una mancha blanca en el pecho. El tabernero no sabe de dónde ha salido, y el animal lo sigue a casa, donde su mujer lo adopta encantada. Pero el narrador pronto empieza a odiarlo, y más aún cuando descubre que también le falta un ojo. Cuanto más lo rechaza, más se le pega el gato. No se atreve a matarlo por puro miedo, sobre todo porque la mancha blanca ha ido tomando poco a poco la forma de una horca.
El crimen del sótano
Un día, su mujer lo acompaña al sótano del viejo edificio en el que ahora viven, obligados por la pobreza. El gato casi lo hace caer por la escalera, y el narrador levanta un hacha para matarlo. Ella le sujeta el brazo, y él, fuera de sí, le clava el hacha en la cabeza. Con toda frialdad, decide emparedar el cuerpo, como se cuenta que hacían los monjes medievales con sus víctimas: lo coloca de pie en el hueco de una falsa chimenea, vuelve a poner los ladrillos y los cubre con un yeso imposible de distinguir del antiguo. El gato ha desaparecido, y pasan tres días sin que vuelva. El asesino duerme tranquilo y se siente libre.
La visita de la policía
Al cuarto día, la policía registra la casa, y el narrador la acompaña al sótano con total serenidad. Cuando los agentes ya se marchan, no puede contener su euforia: alaba lo bien construida que está la casa y, por pura bravuconería, golpea con su bastón la pared tras la que está el cadáver. Desde dentro responde un gemido, como el sollozo de un niño, que crece hasta convertirse en un alarido inhumano. Los policías derriban el muro. El cadáver, ya descompuesto, aparece de pie, y sobre su cabeza, con la boca roja abierta y su único ojo de fuego, está el gato cuya voz lo ha entregado al verdugo. Lo había emparedado con ella.
Inicio, nudo y desenlace de El gato negro
- Inicio: el narrador, convertido por el alcohol en un hombre violento, mutila y ahorca a Plutón. Esa noche su casa arde.
- Nudo: adopta un segundo gato, tuerto como Plutón. Al intentar matarlo, asesina a su mujer y la empareda en el sótano.
- Desenlace: durante el registro, golpea la pared, y el aullido del gato, encerrado con el cuerpo, descubre el crimen.
Personajes de El gato negro
- El narrador: un hombre sin nombre, condenado a la horca. De niño era compasivo, pero el alcohol y lo que él llama el espíritu de la perversidad lo convierten en un maltratador y un asesino.
- Plutón: el gato negro del narrador, grande e inteligente. Su nombre es el del dios romano de los infiernos.
- La esposa del narrador: tampoco tiene nombre. Bondadosa, amante de los animales y algo supersticiosa, soporta con paciencia la violencia de su marido.
- El segundo gato: sin nombre, aparece misteriosamente en una taberna y es casi idéntico a Plutón.
Temas y símbolos de El gato negro
Temas principales
- El alcoholismo: el narrador atribuye su cambio a la bebida, a la que llama una enfermedad.
- La perversidad: el impulso de hacer el mal solo porque está prohibido.
- La culpa y el castigo: cada crimen tiene su respuesta, desde la figura en la pared hasta el aullido final.
- La violencia doméstica: empieza con insultos, sigue con los animales y termina en asesinato.
Símbolos
- El gato negro: la superstición lo asocia a las brujas. Para el narrador es a la vez su víctima, su acusador y su castigo.
- Los ojos y la horca: el ojo arrancado a Plutón reaparece en el segundo gato, y la soga con la que lo ahorca se convierte en la mancha que anuncia el destino del narrador.
Análisis de El gato negro
Estructura
Es una confesión escrita desde la celda, organizada en dos ciclos paralelos: Plutón es mutilado y ahorcado, y su figura aparece en la pared; el segundo gato desencadena el asesinato y reaparece en el muro. Los dos gatos tuertos, las dos paredes de yeso fresco, la soga y la horca dan al relato el aire de una condena inevitable.
Es también un claro ejemplo de narrador no fiable: promete contar los hechos sin comentarios, pero no deja de comentarlos, llama simples sucesos domésticos a una cadena de crueldades y culpa al alcohol, a la perversidad o al gato, nunca del todo a sí mismo. El lector debe decidir si todo tiene una explicación natural, como él mismo sugiere, o si hay algo sobrenatural en el regreso del gato.
Estilo
El tono solemne, casi de sermón, y la frialdad con que razona el narrador contrastan con la brutalidad de lo que cuenta, y cada detalle prepara el grito final: es el efecto único que buscaba Poe.
Contexto
Edgar Allan Poe (Boston, 1809 – Baltimore, 1849) vivió casi siempre de escribir para periódicos y revistas, que pagaban muy poco. El gato negro apareció el 19 de agosto de 1843 en Filadelfia, donde vivía, en el United States Saturday Post, nombre que usaba entonces el Saturday Evening Post; según una carta suya de ese mes, le pagaron veinte dólares. En 1845 lo incluyó en su libro Tales (Cuentos). En enero de 1843 había publicado El corazón delator, con otro asesino que se delata ante la policía.
El cuento se lee a menudo como una advertencia contra el alcohol, un problema que Poe conoció de cerca, y la idea de la perversidad la desarrolló después en «El demonio de la perversidad» (1845). Su concepto del cuento lo había explicado en una reseña de los Cuentos dos veces contados de Nathaniel Hawthorne, publicada en mayo de 1842: un relato debe leerse de una sentada, y el autor tiene que decidir primero un efecto único e inventar después los hechos que lo produzcan. Lo repitió en «Filosofía de la composición» (1846). Si te interesa el género, consulta nuestra selección de libros de terror clásicos.
Adaptaciones
Roger Corman lo adaptó en un episodio de Tales of Terror (1962), con Peter Lorre y Vincent Price, y Dario Argento en Two Evil Eyes (1990), con Harvey Keitel.
Frases de El gato negro
En traducción propia del original inglés:
- «Pero mañana muero, y hoy quisiera descargar mi alma». Al comienzo del cuento.
- «¡Qué enfermedad hay comparable al alcohol!». El narrador, sobre su cambio de carácter.
- «¿Quién no se ha sorprendido cien veces cometiendo una acción vil o estúpida sin más razón que saber que no debía cometerla?». Sobre el espíritu de la perversidad.
- «¡Había emparedado al monstruo dentro de la tumba!». Última frase del cuento.
Preguntas y respuestas para estudiar El gato negro
¿Quién escribió El gato negro y cuándo?
Edgar Allan Poe. Se publicó el 19 de agosto de 1843 en el United States Saturday Post de Filadelfia.
¿Desde dónde cuenta su historia el narrador?
Desde la cárcel, la víspera de su ejecución en la horca por el asesinato de su mujer.
¿Cómo se llaman los gatos?
El primero se llama Plutón. El segundo no tiene nombre.
¿Qué es el espíritu de la perversidad?
Según el narrador, el impulso de hacer el mal precisamente porque sabemos que no debemos. Con él intenta explicar por qué ahorcó a Plutón.
¿Cómo termina El gato negro?
El narrador golpea por bravuconería la pared donde ha emparedado a su mujer; desde dentro responde un aullido, y la policía encuentra el cadáver con el gato encima.
¿Es un cuento sobrenatural?
Poe deja la duda abierta. Casi todo puede explicarse por el alcohol y la culpa, pero el parecido entre los dos gatos y la mancha en forma de horca sugieren una especie de venganza.
Opinión sobre El gato negro
El gato negro es más cruel que otros cuentos de Poe, y la mutilación de Plutón puede resultar muy dura. Pero el horror no está en el gato, sino en un hombre que lo destruye todo mientras se busca excusas, y su final es de los más memorables del género. Para completar la lectura, La caída de la casa Usher muestra el terror de Poe en su versión más gótica.
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