De qué trata El castillo de Otranto (resumen corto)
El castillo de Otranto es la novela de Horace Walpole considerada la primera novela gótica. El día de su boda con Isabela, hija del marqués de Vicenza, Conrado, el hijo enfermizo de Manfredo, príncipe de Otranto, muere aplastado por un casco gigantesco aparecido de forma misteriosa en el patio. Una antigua profecía anuncia que la familia perderá el castillo cuando el verdadero dueño sea demasiado grande para habitarlo. Desesperado por tener un heredero varón, Manfredo decide repudiar a su esposa, Hipólita, y casarse con Isabela, que huye con ayuda de un joven campesino, Teodoro. Mientras se suceden los prodigios, llega el padre de Isabela, Federico, a reclamar el principado, y se descubre que Teodoro es hijo del fraile Jerónimo. Al final, Manfredo apuñala por error a su hija, Matilde, que amaba a Teodoro. El castillo se derrumba, y el espectro gigantesco de Alfonso el Bueno proclama a Teodoro su verdadero heredero. Manfredo confiesa que su abuelo usurpó el trono y se retira a un convento.
Sinopsis de El castillo de Otranto, de Horace Walpole
Publicada a finales de 1764, El castillo de Otranto es una novela breve con una importancia enorme: inauguró la novela gótica, de la que nacerían los grandes clásicos del terror. En ella aparecen juntos por primera vez casi todos los ingredientes del género: un castillo medieval, pasadizos subterráneos, retratos que cobran vida, fantasmas, un tirano cruel, una joven perseguida, una profecía y un secreto de familia.
Resumen de El castillo de Otranto por capítulos
La novela se divide en cinco capítulos. Transcurre en el sur de Italia, en la época de las cruzadas, y casi toda la acción sucede en pocos días, en el castillo de Otranto y en la cercana iglesia de San Nicolás.
Capítulo 1: el casco gigante
Manfredo, príncipe de Otranto, tiene dos hijos: Matilde, una bella joven de dieciocho años, y Conrado, tres años menor, un muchacho enfermizo que es, sin embargo, el favorito de su padre. Manfredo ha preparado con prisa la boda de Conrado con Isabela, hija del marqués de Vicenza. En el pueblo, esa prisa se relaciona con una antigua profecía: el castillo y el señorío de Otranto pasarían a otra familia cuando el verdadero dueño fuera demasiado grande para habitarlo.
El día de la boda, Conrado aparece en el patio aplastado bajo un casco enorme, cien veces mayor que cualquiera hecho para un ser humano y coronado de plumas negras. Un joven campesino observa que es idéntico al de la estatua de Alfonso el Bueno, un antiguo príncipe de Otranto, en la iglesia de San Nicolás, y el casco de la estatua, en efecto, ha desaparecido. Manfredo acusa al campesino de brujería y lo encierra bajo el propio casco.
Poco después, Manfredo le dice a Isabela que él mismo se casará con ella y repudiará a Hipólita, que no ha podido darle más hijos. Entonces las plumas del casco se agitan y el retrato del abuelo de Manfredo suspira, sale de su marco y lo conduce a una habitación cuya puerta se cierra sola. Isabela huye por los subterráneos del castillo para refugiarse en la iglesia. En la oscuridad encuentra al campesino, que ha escapado por el agujero que el casco abrió en el suelo, y él la ayuda a bajar por una trampilla. Manfredo lo descubre allí y lo encierra, mientras dos criados aseguran haber visto en una galería el pie y la pierna de un gigante con armadura.
Capítulo 2: Teodoro y el fraile Jerónimo
Matilde habla desde su ventana con el campesino, encerrado en la habitación de abajo, y le aconseja acudir al padre Jerónimo, de la iglesia de San Nicolás. Poco después, el fraile Jerónimo anuncia en el castillo que Isabela se ha refugiado en la iglesia y no quiere casarse con Manfredo. En privado, Manfredo le pide que convenza a Hipólita de aceptar el divorcio.
Manfredo interroga al campesino, que dice llamarse Teodoro. Matilde se fija en que se parece mucho al retrato de Alfonso el Bueno. Manfredo lo condena a muerte y ordena a Jerónimo que lo confiese. Cuando el joven se descubre el cuello para recibir el golpe, la camisa le resbala y deja ver en su hombro la marca de una flecha ensangrentada. Jerónimo grita que es su hijo: el fraile, que en su juventud fue conde de Falconara, lo había perdido hacía muchos años. Manfredo promete perdonar al muchacho si Jerónimo le devuelve a Isabela. En ese momento suena una trompeta ante las puertas, y las plumas del casco se inclinan tres veces.
Capítulo 3: el caballero de la espada gigantesca
Un heraldo anuncia al Caballero de la Espada Gigantesca, que, en nombre de Federico, marqués de Vicenza, llama usurpador a Manfredo, le exige a Isabela y el principado y lo desafía a combate. Manfredo encierra a Teodoro en la torre negra e invita al caballero a entrar. Cien hombres cargan con una espada enorme que, al cruzar el patio, se les escapa y cae frente al casco, donde nadie puede moverla.
Cuando llega la noticia de que Isabela ha huido también de la iglesia, todos salen a buscarla. Matilde aprovecha para liberar a Teodoro, le da una armadura y le indica que huya hacia unas cuevas junto al mar. Allí, Teodoro encuentra a Isabela escondida. Cuando se acerca un caballero que la busca, Teodoro lo toma por un hombre de Manfredo, luchan y lo hiere. El herido es Federico, el padre de Isabela.
Capítulo 4: la espada del ermitaño y las tres gotas de sangre
Ya en el castillo, Federico cuenta que, prisionero de los infieles en Tierra Santa, soñó que su hija corría peligro. Una vez libre, un ermitaño moribundo de un bosque cercano a Jafa le reveló un secreto de San Nicolás: bajo un árbol estaba enterrada la espada gigante, con una inscripción que anunciaba que solo la sangre de Alfonso podría salvar a su hija.
Al ver a Teodoro, Manfredo cree estar ante el fantasma de Alfonso, por su parecido con el retrato. Teodoro cuenta su vida: a los cinco años, unos corsarios lo raptaron con su madre en la costa de Sicilia y lo llevaron a Argel, donde fue esclavo hasta que un barco cristiano lo liberó. Su madre, antes de morir, le dejó un escrito que lo identificaba como hijo del conde de Falconara.
Matilde e Isabela descubren que las dos aman a Teodoro. Cuando Isabela revela a Hipólita que Manfredo quiere divorciarse para casarse con ella, Hipólita se ofrece a retirarse a un convento, pero Jerónimo le advierte que consentir sería pecado. Manfredo propone a Federico un doble matrimonio, él con Isabela y Federico con Matilde. Pero, cuando Manfredo habla de su descendencia, caen tres gotas de sangre de la nariz de la estatua de Alfonso. Jerónimo lo interpreta como una señal de que la sangre de Alfonso nunca se mezclará con la de Manfredo.
Capítulo 5: la muerte de Matilde y la caída del castillo
Mientras Manfredo negocia con Federico, la criada Bianca irrumpe gritando: en lo alto de la barandilla de la gran escalera ha visto una mano gigantesca con armadura. Esa noche, en el oratorio de Hipólita, Federico se encuentra con el ermitaño de Jafa convertido en un esqueleto, que le ordena olvidar a Matilde.
Un espía informa a Manfredo de que Teodoro se ha citado con una dama junto a la tumba de Alfonso. Convencido de que es Isabela, Manfredo va a la iglesia con un puñal, oye a la joven decir que Manfredo nunca permitirá su unión y la apuñala gritando: «¡No, esto lo impedirá!». Pero la víctima es su hija Matilde, que muere tras perdonarle.
Teodoro se proclama príncipe de Otranto, y Jerónimo confirma sus palabras. Un trueno sacude el castillo, los muros se derrumban y entre las ruinas aparece la figura de Alfonso, agrandada hasta un tamaño inmenso, que proclama a Teodoro su verdadero heredero y asciende al cielo.
Manfredo confiesa la verdad: su abuelo, Ricardo, era chambelán de Alfonso, lo envenenó en Tierra Santa y se apoderó de Otranto con un testamento falso. Durante una tempestad, Ricardo prometió a San Nicolás fundar una iglesia y dos conventos, y el santo le prometió en sueños que sus descendientes reinarían hasta que el verdadero dueño fuera demasiado grande para habitar el castillo, y mientras quedaran varones de su sangre. Jerónimo completa la historia: Alfonso se casó en secreto en Sicilia con una joven llamada Victoria, que tuvo una hija; esa hija se casó con Jerónimo, y Teodoro es hijo de ambos.
Manfredo renuncia al principado, y él e Hipólita toman los hábitos en dos conventos vecinos. Federico ofrece a Teodoro la mano de Isabela. Al principio, el dolor por Matilde se lo impide, pero tras muchas conversaciones con Isabela sobre su amada, Teodoro comprende que solo podrá ser feliz junto a alguien con quien compartir para siempre su melancolía.
Inicio, nudo y desenlace de El castillo de Otranto
- Inicio (capítulo 1): Conrado muere aplastado por el casco gigante, Manfredo decide casarse con Isabela y ella huye por los subterráneos.
- Nudo (capítulos 2 a 4): Teodoro resulta ser hijo de Jerónimo, Federico llega a reclamar Otranto y Manfredo planea un doble matrimonio mientras se multiplican los prodigios.
- Desenlace (capítulo 5): Manfredo mata por error a Matilde, el castillo se derrumba y el espectro de Alfonso proclama heredero a Teodoro.
Personajes de El castillo de Otranto
Personajes principales
- Manfredo: príncipe de Otranto, ambicioso, violento e impulsivo, obsesionado con conservar el principado. Es el primer gran villano de la novela gótica.
- Teodoro: el joven campesino, noble y valiente, que resulta ser hijo de Jerónimo y nieto de Alfonso el Bueno.
- Isabela: hija del marqués de Vicenza y prometida de Conrado, valiente y decidida.
- Matilde: la hija de Manfredo, dulce y bondadosa, despreciada por su padre. Ama a Teodoro.
- Hipólita: la esposa de Manfredo, virtuosa y sumisa hasta el extremo.
- El fraile Jerónimo: religioso de San Nicolás, antiguo conde de Falconara y padre de Teodoro.
Personajes secundarios
- Federico: marqués de Vicenza y padre de Isabela, que regresa de Tierra Santa para reclamar Otranto.
- Alfonso el Bueno: el antiguo príncipe, envenenado por Ricardo, el abuelo de Manfredo.
Temas y símbolos de El castillo de Otranto
Temas principales
- La culpa heredada: el crimen de Ricardo lo pagan sus descendientes. El prefacio de la primera edición resume la moraleja con una idea bíblica: los pecados de los padres recaen sobre los hijos hasta la tercera y la cuarta generación.
- La usurpación y la legitimidad: el poder robado no puede durar, y al final vuelve al heredero de sangre.
- El destino: todo lo que hace Manfredo para escapar de la profecía la acerca a su cumplimiento.
Símbolos
- El castillo: el poder de Manfredo y su linaje. Por eso se derrumba cuando se descubre la verdad.
- La armadura gigante: el casco, el pie, la mano y la espada aparecen uno tras otro, hasta que Alfonso se muestra entero. Anuncian que el verdadero dueño está creciendo dentro del castillo.
Análisis de El castillo de Otranto
Estructura y estilo
Sus cinco capítulos avanzan como los actos de una tragedia. En el prefacio de la segunda edición, Walpole explicó que había intentado mezclar dos tipos de narración: la antigua, llena de imaginación y sucesos imposibles, y la moderna, que imita la vida real. Por eso, en medio de los prodigios, los personajes actúan como personas de carne y hueso. También defendió, con el ejemplo de Shakespeare, la mezcla de lo trágico y lo cómico, que aquí aportan los criados.
Contexto
Horace Walpole (Londres, 1717 – Londres, 1797) era hijo de Robert Walpole, considerado el primero de los primeros ministros británicos. Fue político y coleccionista, y en Twickenham, cerca de Londres, se construyó una casa de estilo gótico, Strawberry Hill. En una carta de 1765 a su amigo William Cole contó que la novela nació de un sueño: se vio en un castillo antiguo y, en lo alto de una gran escalera, vio una mano gigantesca con armadura.
La primera edición, anónima, se presentaba como la traducción de un antiguo manuscrito italiano: según la portada, lo había escrito Onuphrio Muralto, canónigo de la iglesia de San Nicolás de Otranto, y lo había traducido un tal William Marshal. El prefacio aseguraba que el original se había impreso en Nápoles en 1529. Todo era invención de Walpole. En la segunda edición, de abril de 1765, reconoció su autoría y añadió el subtítulo Una historia gótica, cuando «gótico» significaba «medieval».
La primera novela gótica
Clara Reeve siguió su ejemplo en El viejo barón inglés (1777), y después llegaron Ann Radcliffe y Matthew Lewis. De esa tradición nacieron Frankenstein, de Mary Shelley, relatos de Edgar Allan Poe como La caída de la casa Usher y Drácula, de Bram Stoker.
Frases de El castillo de Otranto
En traducción propia del original inglés:
- «El castillo y el señorío de Otranto pasarían de la familia actual a otras manos cuando el verdadero dueño hubiera crecido demasiado para habitarlo». La antigua profecía, en el capítulo 1.
- «¡Es mi hijo! ¡Mi Teodoro!». El fraile Jerónimo al ver la marca de la flecha, en el capítulo 2.
- «Donde se encuentre un casco digno de esta espada, tu hija estará rodeada de peligros; solo la sangre de Alfonso puede salvar a la doncella y dar paz a la sombra de un príncipe que no descansa». La inscripción de la espada, en el capítulo 4.
- «¡No, esto lo impedirá!». Manfredo, al apuñalar a la joven que cree que es Isabela, en el capítulo 5.
- «¡Ved en Teodoro al verdadero heredero de Alfonso!». El espectro de Alfonso entre las ruinas, en el capítulo 5.
Preguntas y respuestas para estudiar El castillo de Otranto
¿Quién escribió El castillo de Otranto y cuándo?
El inglés Horace Walpole. Se publicó de forma anónima a finales de 1764, como si fuera una traducción del italiano, y en 1765 salió la segunda edición, firmada por él.
¿Por qué se considera la primera novela gótica?
Porque fue la primera en reunir los elementos del género: castillo medieval, pasadizos, fantasmas, profecías, un tirano y una joven perseguida. Además, su subtítulo, Una historia gótica, dio nombre al género.
¿Qué dice la profecía y cómo se cumple?
Dice que la familia de Manfredo perderá Otranto cuando el verdadero dueño sea demasiado grande para habitar el castillo. Se cumple cuando el espectro gigantesco de Alfonso derriba los muros y proclama heredero a Teodoro.
¿Por qué quiere Manfredo casarse con Isabela?
Porque, muerto Conrado, se queda sin heredero varón, y según la promesa de San Nicolás su familia solo reinará mientras queden varones de su sangre.
¿Quién es Teodoro?
El hijo del fraile Jerónimo, antiguo conde de Falconara, y de la hija secreta de Alfonso el Bueno. Por eso es el verdadero heredero de Otranto.
¿Cómo termina la novela?
Manfredo mata por error a Matilde, confiesa el crimen de su abuelo y se retira a un convento, igual que Hipólita. Teodoro se convierte en príncipe de Otranto y, tras un tiempo de duelo, acepta unir su vida a la de Isabela.
Opinión sobre El castillo de Otranto
Leída hoy, El castillo de Otranto puede provocar más sonrisas que miedo: los prodigios se acumulan sin pausa y algunas escenas rozan lo absurdo. Es una novela breve, entretenida y llena de imaginación, y en ella está, en germen, todo el terror gótico posterior. Para cualquier aficionado al género, leerla es visitar el lugar donde empezó todo.
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