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Cápsulas Literarias
Portada de El perro del hortelano

Teatro Comedia palatina

El perro del hortelano. Resumen y análisis.

de Lope de Vega (1618)

  • 13 min de lectura
  • Actualizado el
  • ISBN 9788437614762

De qué trata El perro del hortelano (resumen corto)

El perro del hortelano es una comedia de Lope de Vega publicada en 1618. En Nápoles, Diana, la joven condesa de Belflor, descubre que su secretario, Teodoro, corteja a Marcela, una de sus damas, y los celos le revelan que ella también lo ama. Como no puede casarse con un criado sin perder su honor, se comporta como el perro del refrán, que ni come ni deja comer: anima a Teodoro, lo rechaza cuando él se ilusiona y le impide volver con Marcela, hasta llegar a abofetearlo. Sus pretendientes, el marqués Ricardo y el conde Federico, contratan a un asesino para matarlo, y el elegido es Tristán, el criado de Teodoro. Tristán urde un engaño: disfrazado de mercader, convence al anciano conde Ludovico de que Teodoro es el hijo que perdió hace veinte años. Teodoro confiesa la verdad a Diana, que se casa con él y guarda el secreto.

Sinopsis de El perro del hortelano, de Lope de Vega

El perro del hortelano es una de las comedias más perfectas del Siglo de Oro y una de las más representadas hoy. Con un humor brillante, Lope enfrenta el deseo con el honor y las barreras sociales: una gran señora enamorada de su secretario, que no se atreve a quererlo ni a dejarlo. Diana es uno de los personajes femeninos más complejos del teatro clásico, y Tristán, uno de sus graciosos más ingeniosos. Bajo su apariencia ligera, la obra plantea una pregunta atrevida: qué vale la nobleza de sangre, si basta una mentira bien contada para convertir a un criado en conde.

Resumen de El perro del hortelano por actos

La comedia tiene tres actos, o jornadas, escritos en verso. Transcurre en Nápoles, entonces parte de la monarquía española, sobre todo en el palacio de la condesa, y avanza al ritmo de los cambios de Diana: cada vez que Teodoro se acerca, ella lo rechaza, y cada vez que se aleja, vuelve a llamarlo.

Acto primero: el hombre de la sala

El intruso. Es de noche. Teodoro y su criado Tristán salen huyendo de las habitaciones de la condesa, donde el secretario ha ido a ver a Marcela, y Tristán apaga la lámpara de la escalera tirándole su sombrero para que no los reconozcan. Diana, furiosa porque un hombre ha entrado en su casa, interroga a sus damas, y Anarda acaba confesando que era Teodoro, que habla con Marcela.

Los celos de Diana. Marcela admite que Teodoro la corteja para casarse con ella, y Diana promete ayudarles. Pero, a solas, confiesa en un soneto que admira la gracia y el ingenio de su secretario y que lo amaría si no fuera tan desigual: quisiera que él fuera más o ella menos.

Las cartas. Diana entrega a Teodoro un papel escrito, según dice, por una amiga: un soneto sobre una dama que se ha enamorado de un hombre al verlo amar a otra. Le pide que escriba una respuesta, asegura que la suya es mejor y le anima con frases ambiguas: si quiere a una dama de alto rango, que la sirva y confíe, porque «no son piedras las mujeres». Teodoro empieza a sospechar que la amiga es la propia Diana.

La caída. Marcela cuenta a Teodoro que la condesa les ha prometido casarlos, y él, avergonzado de haber pensado que Diana lo amaba, la abraza. En ese momento entra Diana, que manda encerrar a Marcela. Después pide a Teodoro consejo para su amiga, enamorada de un hombre humilde, y al despedirse se cae y le pide la mano para levantarse. Él se la ofrece cubierta con la capa, por respeto, y ella le encarga que calle esa caída «si levantarte deseas». Teodoro, que la ha sentido temblar, decide seguir su suerte y dejar a Marcela.

Acto segundo: ni come ni deja comer

La ambición de Teodoro. Teodoro rompe sin leerla una carta de Marcela y le dice a Tristán que prefiere morir en el empeño o llegar a ser conde de Belflor. Rechaza a Marcela con frialdad, y ella, despechada, finge amar a Fabio, el gentilhombre de la casa.

Diana elige marido. La condesa pide a Teodoro que le aconseje entre sus dos pretendientes y, cuando él contesta que el marqués tiene mejor presencia, anuncia que se casará con Ricardo y le manda pedirle las albricias. Teodoro, hundido, renuncia a sus sueños y vuelve a buscar a Marcela. Gracias a Tristán, los dos se reconcilian, mientras Diana y Anarda los espían escondidas tras un tapiz, y Teodoro llega a decir que la condesa es fea y necia.

La carta para sí mismo. Diana sale y le dicta a Teodoro una carta dirigida a él mismo: cuando una mujer principal se ha declarado a un hombre humilde, es una bajeza que él hable con otra, y quien no aprecia su fortuna es un necio. Poco después llega el marqués para agradecer que lo hayan elegido, y Diana lo saca del error culpando a Teodoro. Sola, en otro soneto, reconoce que ama a su secretario, pero que ella es el mar y él un humilde barco.

Los bofetones. Animado por la carta, Teodoro le declara su amor, y Diana le corta en seco: debe conformarse con un pequeño favor de su señora. Él le reprocha que se porta como el perro del hortelano, que no lo quiere para sí ni le deja casarse con Marcela, y amenaza con volver con ella. Diana, celosa, lo abofetea hasta hacerle sangrar, a la vista del conde Federico. Después vuelve, se queda con el pañuelo manchado de sangre y le hace dar dos mil escudos «para hacer lienzos». Como dice Teodoro, el perro, después de morder, halaga.

Acto tercero: el engaño de Tristán

El asesino contratado. Federico y Ricardo, convencidos por los bofetones y por las nuevas galas de Teodoro de que la condesa lo ama, deciden matarlo. Al ver a Tristán, recién vestido de nuevo y rodeado de lacayos, lo toman por un matón a sueldo. Tristán finge ser el espadachín más temido de Nápoles, acepta el encargo por trescientos escudos y cobra cincuenta por adelantado, con el pretexto de entrar al servicio de Teodoro para matarlo en un descuido.

La despedida. Tristán propone una solución: el viejo conde Ludovico perdió hace veinte años a un hijo llamado Teodoro, al que enviaba a Malta y que fue capturado por los moros. Teodoro teme que el engaño les cueste la vida y prefiere irse a España. Diana se lo permite y le da seis mil escudos, aunque en la despedida no deja de decirle que se vaya y que espere, y cuando Marcela pide marcharse casada con Teodoro, se niega: la casará con Fabio.

El mercader griego. Tristán se presenta ante Ludovico disfrazado de mercader oriental, con turbante, y le cuenta una historia disparatada, llena de nombres inventados: su padre compró a unos turcos un niño esclavo llamado Teodoro, que se crió en Armenia con él y con su hermana, la dejó embarazada y huyó; ahora lo ha encontrado en Nápoles, en casa de la condesa de Belflor. El anciano, llorando de alegría, corre a abrazar a su hijo.

El reconocimiento. Teodoro está a punto de partir cuando llega Ludovico y lo abraza como a su hijo. Ahora que es noble, Diana le anuncia que se casarán esa misma noche, y él, ya su igual, le responde que el juego está trocado y que el señor es él. Tristán, mientras tanto, saca a Ricardo una cadena como señal por matar al nuevo conde.

La confesión y el final. Pero Teodoro no quiere engañar a Diana y le confiesa la verdad: no ha conocido padre y todo es una invención de Tristán. Ella le llama discreto por decírselo y necio por pensar que renunciará a la boda. Para asegurar el secreto, dice que hará arrojar a Tristán a un pozo mientras duerma; el criado, escondido, protesta, y la condesa, divertida, le promete su amistad a cambio de su silencio. Delante de todos, Diana anuncia que es la mujer de Teodoro, y Ludovico celebra llevarse dos hijos en lugar de uno. Ricardo denuncia a Tristán como el matón al que pagaron, pero Teodoro lo defiende y lo casa con Dorotea, mientras Marcela queda casada con Fabio. Teodoro cierra la comedia pidiendo al público que guarde el secreto.

Inicio, nudo y desenlace de El perro del hortelano

  • Inicio (acto primero): Diana descubre que Teodoro corteja a Marcela, siente celos y empieza a darle a entender su amor con cartas, insinuaciones y una caída.
  • Nudo (acto segundo): Teodoro oscila entre la condesa y Marcela al ritmo de los cambios de Diana, que lo anima, lo rechaza y acaba abofeteándolo por celos.
  • Desenlace (acto tercero): los pretendientes contratan a Tristán para matar a Teodoro, y Tristán lo hace pasar por hijo del conde Ludovico. Diana, que conoce el engaño, se casa con él.

Personajes de El perro del hortelano

Personajes principales

  • Diana, condesa de Belflor: joven, bella, inteligente y orgullosa, rodeada de pretendientes. Su amor por Teodoro choca con su sentido del honor, y sus vaivenes la convierten en el perro del hortelano.
  • Teodoro: secretario de Diana, criado en su casa, discreto y ambicioso. Cambia de amor según sopla el viento, pero al final se muestra honrado al confesar la verdad.
  • Tristán: lacayo de Teodoro y gracioso de la comedia, socarrón, leal y genial en el engaño.
  • Marcela: dama de Diana, enamorada de Teodoro, víctima de los cambios de su amado y de los celos de su señora.

Personajes secundarios

  • El marqués Ricardo y el conde Federico: los pretendientes de Diana; Federico es además su primo.
  • El conde Ludovico: noble anciano que perdió a su hijo hace veinte años y cree recuperarlo en Teodoro.
  • Fabio: gentilhombre de la casa, que termina casado con Marcela.
  • Anarda y Dorotea: damas de Diana. Anarda delata a Marcela; Dorotea acaba casada con Tristán.
  • Otavio: el anciano mayordomo de la condesa.

Temas y símbolos de El perro del hortelano

Temas principales

  • El amor frente al honor: Diana desea a Teodoro, pero su rango le impide casarse con un criado.
  • Los celos: son el motor del amor. Diana descubre lo que siente al ver a Teodoro con otra, y cada vez que él vuelve con Marcela, ella vuelve a buscarlo.
  • La ambición: Teodoro quiere subir, y Tristán le recuerda el lema de César Borgia, «César o nada».
  • La sangre frente al mérito: un criado se convierte en conde gracias a una mentira, lo que deja en evidencia que la nobleza depende de las apariencias.
  • El ingenio: la inteligencia de Tristán vence donde fallan el amor y el poder.

Símbolos

  • El perro del hortelano: la actitud de Diana, que no quiere a Teodoro para sí ni lo deja ser de otra.
  • El mar y el barco: la distancia social entre la condesa y su secretario.
  • Ícaro: el joven que vuela demasiado alto y cae, imagen que Teodoro aplica a su ambición.
  • La caída: Diana se cae para que Teodoro le dé la mano, y le advierte con doble sentido que calle si quiere levantarse.
  • El pañuelo con sangre: el amor y la violencia mezclados.

Análisis de El perro del hortelano

Estructura

La comedia se construye como un vaivén: Diana avanza y retrocede, y Teodoro pasa de Marcela a la condesa y de la condesa a Marcela. Cada acto tiene un momento culminante: la caída de Diana en el primero, los bofetones en el segundo y el falso reconocimiento en el tercero.

Una comedia palatina

Pertenece a la comedia palatina, ambientada en cortes y palacios lejanos, con personajes nobles y una intriga amorosa. Esa distancia permitía a Lope tratar con libertad temas delicados, como el amor de una condesa por su criado.

Estilo

Está escrita en verso y combina redondillas, romances, décimas y octavas reales con nada menos que nueve sonetos, entre ellos los monólogos de Diana, Teodoro y Marcela y las dos cartas del primer acto. Los diálogos son ágiles y llenos de juegos de palabras, y el humor de Tristán es muy variado: sus recetas para olvidar a una mujer, su parodia de las fórmulas médicas en latín macarrónico y el griego inventado con el que engaña a Ludovico.

Contexto

Félix Lope de Vega y Carpio (Madrid, 1562-1635), el Fénix de los ingenios, creó la comedia nueva, que defendió en su Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609). Conocía bien el oficio de Teodoro, porque él mismo fue secretario de grandes señores, como el duque de Sessa. El perro del hortelano se escribió probablemente entre 1613 y 1615 y se publicó en Madrid en 1618, en la Oncena parte de sus comedias. Es una obra de madurez, como Fuenteovejuna, aunque en un registro muy distinto: allí el honor de los campesinos lleva a la tragedia, y aquí el honor de una condesa se resuelve con una comedia de enredo.

El refrán del título

El título procede del refrán «el perro del hortelano, que ni come ni deja comer»: el perro que guarda el huerto no come verduras, pero tampoco deja que otros las coman. Se dice de quien no aprovecha algo ni permite que lo aprovechen los demás. En la obra lo citan Teodoro, en el segundo acto, y las criadas de Diana, en el tercero.

Adaptaciones

La más famosa es la película de Pilar Miró de 1996, que conserva el verso de Lope, con Emma Suárez como Diana, Carmelo Gómez como Teodoro, Ana Duato como Marcela y Fernando Conde como Tristán. Ganó siete premios Goya, entre ellos los de mejor dirección y mejor actriz protagonista. Existe también una versión soviética de Yan Frid (1977).

Frases de El perro del hortelano

  • «Porque quisiera yo que, por lo menos, Teodoro fuera más, para igualarme, o yo, para igualarle, fuera menos». Diana, en su soneto del acto primero.
  • «O morir en la porfía, o ser conde de Belflor». Teodoro a Tristán; acto segundo.
  • «No dudes: naturalmente es del hortelano el perro: ni come ni comer deja, ni está fuera ni está dentro». Teodoro, sobre Diana; acto segundo.
  • «Yo quiero a un hombre bien, mas se me acuerda que yo soy mar y que es humilde barco». Diana, en su soneto del acto segundo.
  • «Yo me voy, señora mía; yo me voy, el alma no». Teodoro, al despedirse de Diana; acto tercero.
  • «Que el gusto no está en grandezas, sino en ajustarse al alma aquello que se desea». Diana, tras conocer el engaño; acto tercero.

Preguntas y respuestas para estudiar El perro del hortelano

¿Quién escribió El perro del hortelano y cuándo?

Lope de Vega. Se cree que la escribió entre 1613 y 1615, y se publicó en Madrid en 1618, en la Oncena parte de sus comedias.

¿Qué significa el título?

Procede del refrán «el perro del hortelano, que ni come ni deja comer». Diana se comporta así: no se atreve a casarse con Teodoro por su honor, pero tampoco le deja casarse con Marcela.

¿Por qué abofetea Diana a Teodoro?

Por celos. Teodoro, cansado de sus cambios, le reprocha que sea como el perro del hortelano y le dice que vuelve con Marcela. Diana, furiosa, le da varios bofetones, y después le paga dos mil escudos por la sangre.

¿En qué consiste el engaño de Tristán?

Tristán se disfraza de mercader extranjero y convence al conde Ludovico, que perdió hace veinte años a un hijo llamado Teodoro, capturado por los moros, de que su hijo es el secretario de Diana. Así Teodoro se convierte en noble y puede casarse con ella.

¿Cómo termina El perro del hortelano?

Teodoro confiesa a Diana que todo es un engaño, pero ella decide casarse con él y guardar el secreto. Ludovico lo acoge como hijo, Tristán se casa con Dorotea y Marcela con Fabio, y Teodoro pide al público que no revele la verdad.

Opinión sobre El perro del hortelano

El perro del hortelano es una de las comedias más divertidas e inteligentes del Siglo de Oro. El verso exige algo de atención al principio, pero los diálogos son rápidos y las situaciones, muy teatrales. Diana fascina por sus contradicciones, Tristán roba todas las escenas y el final, una boda basada en una mentira que todos aceptan, tiene una ironía muy moderna. Algunas actitudes, como los bofetones, chocan hoy, pero ayudan a entender una sociedad obsesionada con el honor. Ideal para descubrir a Lope, y aún mejor si se completa con la película de Pilar Miró.

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