De qué trata Don Juan Tenorio (resumen corto)
Don Juan Tenorio es un drama romántico de José Zorrilla estrenado en 1844. En la Sevilla de Carlos V, don Juan Tenorio y don Luis Mejía cierran en una hostería una apuesta: quién de los dos ha hecho más daño en un año. Gana don Juan, que apuesta además que seducirá a una novicia, doña Inés, hija del Comendador don Gonzalo de Ulloa, y a doña Ana de Pantoja, la prometida de don Luis. Lo consigue en una sola noche, pero se enamora de verdad de Inés. Cuando el Comendador le niega su mano, don Juan lo mata de un pistoletazo, mata también a don Luis y huye a Italia. Cinco años después vuelve a Sevilla, encuentra las estatuas de sus víctimas, entre ellas la de Inés, muerta de pena, e invita a cenar a la estatua del Comendador. Muerto en un duelo, se arrepiente en el último instante y el amor de Inés salva su alma.
Sinopsis de Don Juan Tenorio, de José Zorrilla
Subtitulada «drama religioso-fantástico en dos partes», Don Juan Tenorio es la gran obra del teatro romántico español y una de las más representadas de nuestra historia. Zorrilla tomó un personaje que ya era un mito, el seductor que desafía a Dios y a los muertos, y le dio un final nuevo: el amor puro de una mujer consigue su salvación. Tiene duelos, raptos, fantasmas y estatuas que hablan, y unos versos tan sonoros que muchos espectadores se los saben de memoria. Desde el siglo XIX se representa cada año en torno al Día de Todos los Santos.
Resumen de Don Juan Tenorio por actos
La obra se divide en dos partes. La primera tiene cuatro actos, que transcurren en una sola noche de carnaval en Sevilla, hacia 1545, en los últimos años del emperador Carlos V: «Libertinaje y escándalo», «Destreza», «Profanación» y «El diablo a las puertas del cielo». La segunda tiene tres actos, que suceden cinco años después, también en una sola noche: «La sombra de doña Inés», «La estatua de don Gonzalo» y «Misericordia de Dios y apoteosis del amor».
Parte primera, acto primero: Libertinaje y escándalo
La hostería. Es noche de carnaval. En la hostería del italiano Buttarelli, don Juan, con antifaz, escribe una carta que su criado Ciutti hará llegar, escondida en un libro de horas, a doña Inés, una joven novicia. Llegan muchos curiosos y, enmascarados y aparte, dos padres que quieren ver con sus propios ojos lo que se cuenta: don Gonzalo de Ulloa, Comendador de Calatrava y padre de Inés, y don Diego Tenorio, padre de don Juan.
La apuesta. Al dar las ocho entra también don Luis Mejía. Un año antes apostaron allí mismo quién de los dos obraría peor en un año. Don Juan cuenta sus escándalos en Roma y Nápoles; don Luis, los suyos en Flandes, Alemania y Francia. Al comparar sus listas, don Luis suma veintitrés muertos en duelo y cincuenta y seis mujeres burladas, y don Juan, treinta y dos y setenta y dos. Don Juan gana.
La segunda apuesta. Don Luis le reprocha que en su lista falta una novicia. Don Juan dobla el reto: seducirá a una novicia y a la prometida de un amigo, y anuncia que al día siguiente le quitará a don Luis a doña Ana de Pantoja, con quien va a casarse. Se juegan la vida. Don Gonzalo se descubre y anula la boda que había concertado entre su hija y don Juan, que responde que se la quitará por la fuerza. Don Juan arranca el antifaz a don Diego, que lo repudia y le recuerda que hay un Dios justiciero. Al salir, los dos rivales son detenidos: cada uno ha denunciado al otro para impedirle cumplir la apuesta.
Parte primera, acto segundo: Destreza
Esa noche, don Luis, libre bajo fianza, consigue que doña Ana le deje entrar en su casa a las diez para protegerla. Don Juan, que también ha salido de la cárcel, hace que Ciutti y sus hombres amordacen a don Luis y lo encierren en su bodega. Después habla con Brígida, la dueña de doña Inés, comprada con su dinero: le cuenta que la muchacha, que ha vivido casi siempre en el convento, ya está enamorada de él y estará leyendo su carta, y le explica cómo entrar por el huerto. Don Juan confiesa que lo que empezó como una apuesta se ha convertido en un deseo que le quema el corazón. Por último, soborna con oro a Lucía, la criada de doña Ana, para que le abra la puerta. Su plan: a las nueve, el convento; a las diez, la casa de doña Ana.
Parte primera, acto tercero: Profanación
En su celda del convento de las Calatravas, Inés, inquieta, escucha a la abadesa anunciarle que su profesión como monja puede adelantarse. Brígida le hace abrir el libro de horas y cae la carta de don Juan, que le dice que la ama y que la espera al pie de los muros para salvarla. Inés, temblando, reconoce que no puede dejar de pensar en él. Dan las nueve y don Juan aparece en la celda; Inés se desmaya y él se la lleva con ayuda de Brígida. Poco después llega don Gonzalo, avisado de que la dueña tiene tratos con un criado de don Juan, pero solo encuentra la celda vacía y la carta en el suelo.
Parte primera, acto cuarto: El diablo a las puertas del cielo
La quinta. En una quinta de don Juan junto al Guadalquivir, Inés despierta. Brígida la engaña diciéndole que hubo un incendio en el convento y que don Juan la salvó. Él llega en barca y le declara su amor en la escena más famosa de la obra, la llamada escena del sofá. Inés confiesa que lo adora, y don Juan siente por primera vez un amor verdadero: cree que Dios quiere salvarlo a través de ella y decide pedir su mano al Comendador.
Las dos muertes. Llega don Luis, dispuesto a matarlo, porque don Juan entró en casa de doña Ana haciéndose pasar por él. Don Juan le pide que espere escondido, porque llega también el Comendador con gente armada. De rodillas, don Juan le pide la mano de Inés y promete vivir bajo su autoridad hasta merecerla, pero don Gonzalo lo rechaza y lo llama cobarde, y don Luis sale burlándose de él. Humillado, don Juan vuelve a ser el de siempre: mata al Comendador de un pistoletazo y a don Luis de una estocada, se arroja al río y huye a Italia en un barco. Inés, junto al cadáver de su padre, pide que no se haga justicia contra don Juan.
Parte segunda, acto primero: La sombra de doña Inés
Cinco años después, en una noche de verano, don Juan vuelve a Sevilla. Su palacio se ha convertido en un panteón: don Diego, que lo desheredó, dejó su fortuna para enterrar allí a las víctimas de su hijo. Un escultor le muestra las estatuas de don Gonzalo, don Luis y doña Inés, que murió de pena al volver abandonada al convento. Don Juan le paga, se queda con las llaves y, a solas, habla con ternura a la estatua de Inés. La estatua desaparece y en su lugar surge la sombra de Inés: ofreció su alma a Dios a cambio de la de don Juan, y se salvará con él o se perderá con él; esa noche es el plazo. Llegan sus amigos Centellas y Avellaneda, y don Juan los invita a cenar. Para demostrar que no tiene miedo, invita también a la estatua del Comendador.
Parte segunda, acto segundo: La estatua de don Gonzalo
Durante la cena, llaman a la puerta cada vez más cerca, y la estatua del Comendador atraviesa la puerta cerrada sin abrirla. Centellas y Avellaneda se desmayan. La estatua anuncia a don Juan que hay otra vida, que morirá al día siguiente y que Dios le da hasta el amanecer para arreglar su conciencia, y lo invita a devolverle la visita en el panteón. La sombra de Inés le recuerda que basta un momento para morir bien. Al despertar, sus amigos creen que don Juan les ha echado un narcótico para burlarse de ellos; él llama mentiroso a Centellas y salen a batirse en duelo.
Parte segunda, acto tercero: Misericordia de Dios y apoteosis del amor
Don Juan vuelve al panteón. El sepulcro del Comendador se convierte en una mesa macabra, con ceniza, fuego y un reloj de arena, y de las tumbas salen los esqueletos. La estatua le explica que cada grano de arena es un instante de su vida, y que un momento de arrepentimiento basta para salvar un alma. Pasa un entierro: es el suyo, porque Centellas lo mató en el duelo, a la puerta de su casa. La estatua le toma una mano para arrastrarlo al infierno, pero don Juan alza la otra al cielo y pide piedad. Entonces aparece doña Inés, toma esa mano y anuncia que Dios lo perdona gracias a su amor. Los muertos vuelven a sus tumbas, llegan ángeles con flores y don Juan y doña Inés mueren juntos. Sus almas suben al cielo en forma de dos llamas.
Inicio, nudo y desenlace de Don Juan Tenorio
- Inicio (parte primera, acto primero): don Juan gana la apuesta a don Luis y se compromete a seducir a doña Inés y a doña Ana. El Comendador anula la boda de su hija y don Diego repudia a su hijo.
- Nudo (resto de la primera parte y primer acto de la segunda): en una noche, don Juan burla a doña Ana y rapta a Inés, de la que se enamora. Mata al Comendador y a don Luis y huye. Cinco años después, la sombra de Inés le advierte de que se juegan la salvación.
- Desenlace (actos segundo y tercero de la segunda parte): la estatua del Comendador le anuncia su muerte. Don Juan muere en duelo, se arrepiente en el último instante y el amor de Inés lo salva.
Personajes de Don Juan Tenorio
Personajes principales
- Don Juan Tenorio: noble sevillano, valiente, arrogante y seductor, que se burla de las leyes, de su padre y del cielo. El amor por Inés despierta en él el deseo de cambiar.
- Doña Inés de Ulloa: novicia de unos diecisiete años, criada en el convento. Inocente y pura, se enamora de don Juan y ofrece su alma por la de él.
- Don Luis Mejía: rival de don Juan, tan calavera como él, prometido de doña Ana de Pantoja.
- Don Gonzalo de Ulloa: Comendador de Calatrava y padre de Inés, orgulloso y celoso de su honor. Su estatua es el instrumento de la justicia divina.
Personajes secundarios
- Don Diego Tenorio: padre de don Juan, que lo repudia y lo deshereda.
- Brígida: dueña de Inés, interesada y charlatana, que prepara el rapto.
- Ciutti: criado italiano de don Juan, astuto y fiel.
- Buttarelli: hostelero italiano en cuya hostería se cierra la apuesta.
- Doña Ana de Pantoja y su criada Lucía: la prometida de don Luis y la sirvienta que se deja sobornar.
- El capitán Centellas y don Rafael de Avellaneda: amigos de los dos rivales. Centellas mata a don Juan en duelo.
- El escultor, la abadesa y la tornera: completan el mundo del convento y del panteón.
Temas y símbolos de Don Juan Tenorio
Temas principales
- La salvación por el amor: la gran novedad de Zorrilla. El amor de Inés transforma a don Juan y le abre el cielo.
- El arrepentimiento y la misericordia de Dios: nunca es tarde para arrepentirse; basta un instante sincero.
- La rebeldía romántica: don Juan desafía a la sociedad, a los padres, a la justicia y a Dios.
- El honor: el Comendador prefiere ver muerta a su hija antes que casada con don Juan.
- La muerte y el más allá: la segunda parte gira en torno al cementerio y a la pregunta de si existe otra vida.
Símbolos
- Las estatuas: la memoria de los crímenes de don Juan y la justicia divina.
- El reloj de arena: el tiempo que le queda para arrepentirse.
- El fuego y la ceniza: la muerte y la condenación que le esperan.
- Las manos: la estatua toma una para llevarlo al infierno; Inés, la que tiende al cielo, para salvarlo.
- Las dos llamas: las almas unidas de los amantes.
Análisis de Don Juan Tenorio
Estructura
Las dos partes funcionan como un espejo. La primera es la de los pecados, con acción rápida en una sola noche; la segunda, la del castigo y el perdón, más lenta y fantástica. Las escenas se repiten transformadas: a la cena de la hostería le corresponden la cena con la estatua y el banquete macabro del panteón. Como buen drama romántico, rompe las tres unidades del teatro clásico: cambia de lugar en cada acto y entre las dos partes pasan cinco años.
Estilo
Está escrita en verso, sobre todo en octosílabos agrupados en redondillas, quintillas y décimas, con un ritmo ágil y musical que explica por qué tantos versos se recitan de memoria. Zorrilla mezcla el humor de los criados con la solemnidad de los muertos, y lo realista con lo sobrenatural.
El mito de don Juan: de Tirso de Molina a Zorrilla
Don Juan nace en el Siglo de Oro con El burlador de Sevilla y convidado de piedra, publicado en 1630 y atribuido a Tirso de Molina, donde ya aparecen el seductor, el Comendador don Gonzalo de Ulloa y el convite a su estatua. Zorrilla conocía también la versión de Antonio de Zamora, del siglo XVIII, No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, y convidado de piedra. De la tradición solo tomó los nombres de don Juan, don Gonzalo y don Diego: doña Inés y don Luis Mejía son creación suya. La gran diferencia está en el final: el don Juan de Tirso se condena y el de Zorrilla se salva por amor.
Contexto
José Zorrilla (Valladolid, 1817 – Madrid, 1893) fue uno de los grandes poetas del Romanticismo español; se hizo famoso en 1837 al leer unos versos en el entierro de Larra. Según sus memorias, escribió Don Juan Tenorio en veinte días para el actor Carlos Latorre. Se estrenó en marzo de 1844 en el Teatro de la Cruz de Madrid, sin gran éxito. A partir de 1850 empezó a representarse en los primeros días de noviembre, por Todos los Santos y el Día de Difuntos, fechas en que antes se ponía en escena la obra de Zamora, y la costumbre se extendió por toda España. Sus cementerios y sus almas en pena encajan con esa festividad, como la leyenda de Bécquer El Monte de las Ánimas, ambientada en la noche de difuntos.
Adaptaciones
Destacan la película muda de Ricardo de Baños (1922) y la versión de Televisión Española para Estudio 1 (1966), con Francisco Rabal como don Juan.
Frases de Don Juan Tenorio
- «Aquí está don Juan Tenorio, y no hay hombre para él». Don Juan recuerda su cartel de Nápoles; parte primera, acto primero.
- «¡Ah! ¿No es cierto, ángel de amor, que en esta apartada orilla más pura la luna brilla y se respira mejor?». Don Juan a doña Inés; parte primera, acto cuarto. Suele citarse como «¿No es verdad, ángel de amor…?», pero el texto de Zorrilla dice «¿No es cierto…?».
- «O arráncame el corazón, o ámame, porque te adoro». Doña Inés a don Juan; parte primera, acto cuarto.
- «Llamé al cielo y no me oyó, y pues sus puertas me cierra, de mis pasos en la tierra responda el cielo, y no yo». Don Juan, tras matar al Comendador y a don Luis; parte primera, acto cuarto.
- «Un punto de contrición da a un alma la salvación». La estatua del Comendador; parte segunda, acto tercero.
- «Es el Dios de la clemencia el Dios de don Juan Tenorio». Don Juan, en los últimos versos de la obra.
Preguntas y respuestas para estudiar Don Juan Tenorio
¿Quién escribió Don Juan Tenorio y cuándo?
José Zorrilla, poeta y dramaturgo romántico. Se estrenó en marzo de 1844 en el Teatro de la Cruz de Madrid y se publicó ese mismo año.
¿Por qué se representa en torno al Día de Todos los Santos?
Porque su segunda parte transcurre en un cementerio, con sombras y estatuas que hablan, temas que encajan con Todos los Santos y el Día de Difuntos. Desde 1850 se representó en los primeros días de noviembre, continuando una costumbre anterior con la obra de Antonio de Zamora sobre don Juan.
¿En qué consiste la apuesta entre don Juan y don Luis?
Un año antes apostaron quién haría más daño. Gana don Juan, con treinta y dos muertos y setenta y dos mujeres burladas. Después apuestan la vida a que don Juan seducirá a una novicia y a doña Ana, la prometida de don Luis.
¿A quién mata don Juan y quién lo mata a él?
Don Juan mata al Comendador de un pistoletazo y a don Luis de una estocada, cuando el Comendador le niega la mano de su hija. Cinco años después, el capitán Centellas mata a don Juan en duelo a la puerta de su casa.
¿Cómo termina Don Juan Tenorio?
Cuando la estatua del Comendador va a llevárselo al infierno, don Juan se arrepiente y pide piedad a Dios. Doña Inés toma su mano y, como ofreció su alma por él, Dios lo perdona. Los dos mueren y sus almas suben juntas al cielo.
¿Qué diferencia hay entre el don Juan de Zorrilla y el de Tirso de Molina?
El de El burlador de Sevilla es arrastrado al infierno por la estatua como castigo. El de Zorrilla se enamora de verdad, se arrepiente y se salva gracias a doña Inés.
¿Qué simboliza doña Inés?
El amor puro y redentor: es un ángel que media entre don Juan y Dios y consigue su salvación.
Opinión sobre Don Juan Tenorio
Don Juan Tenorio es puro espectáculo: apuestas, duelos, raptos, fantasmas y un final apoteósico, contados con unos versos que se leen con la rapidez de una novela de aventuras. Su visión de la mujer como ángel salvador y la facilidad con que se redime el protagonista pueden parecer hoy ingenuas o melodramáticas. Aun así, don Juan es uno de los grandes personajes de la literatura española, y escenas como la de la apuesta o la del sofá siguen funcionando. Es la mejor puerta de entrada al teatro romántico y a un mito que vuelve cada noviembre.
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