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Cápsulas Literarias
Portada de Yerma

Teatro Tragedia

Yerma. Resumen y análisis.

de Federico García Lorca (1934)

  • 12 min de lectura
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De qué trata Yerma (resumen corto)

Yerma es una tragedia de Federico García Lorca ambientada en un pueblo del campo español. Yerma, cuyo nombre significa «estéril», lleva años casada con Juan, un labrador trabajador y frío, y desea con todas sus fuerzas tener un hijo, pero no llega. Mientras sus vecinas, como su amiga María, se quedan embarazadas, ella se consume de angustia. Su marido, en cambio, solo piensa en sus tierras y su ganado, y le exige que se quede en casa para proteger su honra, hasta el punto de traer a sus dos hermanas para vigilarla. Yerma siente una atracción callada por el pastor Víctor, pero nunca engaña a su marido. Desesperada, recurre a una conjuradora y acude a una romería donde las mujeres estériles piden hijos. Allí una vieja le ofrece que se vaya con su hijo, y ella lo rechaza por honra. Cuando Juan le confiesa que nunca ha querido tener hijos, Yerma lo estrangula, y con él mata para siempre la esperanza de ser madre.

Sinopsis de Yerma, de Federico García Lorca

Estrenada en 1934, Yerma es la segunda de las tragedias rurales de Lorca, entre Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba. Lorca la llamó «poema trágico», y en ella mezcla la prosa con el verso, las canciones populares y los coros, como en la tragedia griega. Es el drama de una mujer atrapada entre su deseo de ser madre, un matrimonio sin amor y un código de honor que le impide buscar otra salida. Su estreno fue un gran éxito de público, pero también provocó un escándalo, porque algunos sectores la consideraron inmoral.

Resumen de Yerma por actos

La obra tiene tres actos, cada uno dividido en dos cuadros. Entre unos y otros pasan los años, y la obsesión de Yerma crece hasta el desenlace trágico.

Acto primero: el deseo de un hijo

En el primer cuadro, Yerma duerme con su labor de costura a los pies. En un ambiente de sueño, un pastor cruza la escena llevando de la mano a un niño vestido de blanco. Cuando la luz vuelve a ser la de la mañana, Yerma despierta. Su marido, Juan, se marcha a trabajar al campo. Ella le dice que está pálido y delgado y que debería cuidarse, y le recuerda que llevan veinticuatro meses casados y todavía no tienen hijos. Juan no le da importancia: las tierras van bien y, sin hijos, gastan menos. Le pide que tenga paciencia y que no salga de casa.

Sola, Yerma canta una nana a un hijo imaginario. Llega su amiga María, que se casó hace poco y está embarazada de cinco meses. Yerma la interroga con avidez sobre lo que se siente al llevar un hijo dentro, y se ofrece a coserle los pañales. Le confiesa que cada mujer tiene sangre para varios hijos y que, cuando no los tiene, se le vuelve veneno. Después pasa el pastor Víctor y pregunta por la costura. Yerma le explica que es para el hijo de María, y él le dice que en esa casa hace falta un niño y que anime a su marido a ocuparse de ello. Cuando se marcha, Yerma se queda turbada mirando el lugar donde estaba él.

En el segundo cuadro, Yerma vuelve del campo después de llevarle la comida a Juan. Se encuentra con una vieja que ha tenido muchos hijos y le suplica que le diga qué hacer para quedarse embarazada. La vieja le pregunta si quiere a su marido y si tiembla cuando él se acerca. Yerma reconoce que no, que se casó con Juan porque se lo dio su padre, y que solo ha temblado una vez en su vida, cuando Víctor la cogió en brazos siendo muy joven. La vieja no quiere decir más. Pasan dos muchachas: una ha dejado a su niño solo en casa y corre a buscarlo; la otra se ha casado porque todas lo hacen y no quiere hijos. Después aparece Víctor cantando. Hablan, y entre los dos hay una tensión que ninguno se atreve a expresar. Yerma cree oír el llanto de un niño. Llega Juan, que ve con malos ojos que su mujer esté en el campo con otro hombre, y le manda a casa. Él pasará la noche regando.

Acto segundo: las murmuraciones y la vigilancia

En el primer cuadro, un grupo de lavanderas lava la ropa en un arroyo mientras murmura sobre Yerma. Comentan que no tiene hijos, que la han visto de noche a la puerta de su casa y que mira a otro hombre, aunque nadie la ha visto hacer nada malo. Unas la defienden y culpan a Juan; otras la critican. Cuentan también que Juan ha traído a sus dos hermanas solteras a vivir con ellos para vigilarla. Las lavanderas cantan coplas sobre el amor, la fertilidad y los hijos, y una de ellas sentencia que tiene hijos la que quiere tenerlos.

En el segundo cuadro, en casa de Yerma, han pasado más de cinco años desde la boda. Juan vuelve del campo y se enfada porque su mujer sale a la calle: le dice que su vida está en el campo, pero su honra está en casa. Yerma le confiesa que no tiene paz y que le falta lo más importante. Juan le propone traer a un sobrino a vivir con ellos, pero ella lo rechaza: quiere un hijo propio. Juan acaba disculpándose, pero la tensión entre los dos es cada vez mayor, y Yerma se queda sola lamentando su esterilidad.

María llega con su hijo en brazos. Yerma le dice que no es envidia lo que siente, sino pobreza. Más tarde, Víctor viene a despedirse: se marcha a otras tierras con sus hermanos, porque así lo quiere su padre, y le ha vendido su rebaño a Juan. La despedida está cargada de tensión, pero ninguno de los dos dice lo que siente. Esa noche, Yerma sale a escondidas de casa con una muchacha cuya madre la espera para ayudarla con sus remedios. Las cuñadas la llaman en la oscuridad, sin obtener respuesta.

Acto tercero: la conjuradora y la romería

En el primer cuadro, al amanecer, Yerma está en casa de Dolores, una conjuradora, después de pasar la noche haciendo oraciones y ritos para tener un hijo, algunos de ellos en el cementerio. Les cuenta a Dolores y a dos viejas que su marido no desea hijos y que ella se siente sola y vacía. Llega Juan con sus hermanas y la acusa de deshonrarle andando de noche fuera de casa. Yerma defiende su honra con orgullo. Después se abraza a él y le pide que la quiera, pero Juan la aparta con brusquedad, y ella cae al suelo lamentándose.

El segundo cuadro transcurre en una romería junto a una ermita en la montaña, a la que acuden las mujeres que no pueden tener hijos para pedírselos al santo. Las mujeres llegan descalzas y rezan. A su alrededor hay música y bailes, y dos máscaras populares, el Macho y la Hembra, bailan una danza que simboliza la fertilidad y el deseo. La vieja del primer acto, que se ríe de esas devociones, insinúa que la culpa es de Juan y le ofrece que lo abandone y se vaya a vivir con su hijo, que sí podría darle hijos. Yerma la rechaza indignada: su honra se lo impide.

Juan, que lo ha escuchado todo escondido, se queda a solas con Yerma. Ella le pregunta si de verdad nunca ha querido tener hijos, y él le confiesa que no le importan: solo le importa lo que tiene en las manos, y la vida es más dulce sin hijos. Después intenta abrazarla y besarla. Yerma, al comprender que su marido nunca le dará un hijo, lo agarra por el cuello y lo estrangula. Cuando la gente acude, Yerma se proclama marchita, pero segura, y sola. Y grita que no se acerquen, porque ha matado a su hijo.

Inicio, nudo y desenlace de Yerma

  • Inicio: Yerma lleva dos años casada con Juan y desea un hijo que no llega. Su amiga María se queda embarazada, y Yerma siente una atracción callada por el pastor Víctor.
  • Nudo: pasan los años. El pueblo murmura, Juan trae a sus hermanas para vigilarla y Víctor se marcha. Desesperada, Yerma recurre a una conjuradora.
  • Desenlace: en la romería, Yerma rechaza la oferta de la vieja de irse con su hijo. Juan le confiesa que no quiere hijos, y ella lo estrangula.

Personajes de Yerma

Personajes principales

  • Yerma: joven campesina obsesionada con ser madre. Honrada, orgullosa y apasionada, vive su esterilidad como una condena. Nunca traiciona a su marido, aunque no lo ama.
  • Juan: su marido, un labrador trabajador y ahorrador. Frío y celoso de su honra, no siente deseo de tener hijos y no entiende el sufrimiento de su mujer.
  • Víctor: pastor joven y vital. Representa la fuerza y la pasión que Yerma no encuentra en su marido.

Personajes secundarios

  • María: amiga de Yerma, recién casada, que tiene un hijo. Es lo que Yerma desea ser.
  • La Vieja pagana: anciana desenvuelta, madre de muchos hijos, que se burla de la religión y propone a Yerma una salida al margen de la honra.
  • Dolores: la conjuradora que realiza ritos para ayudar a Yerma.
  • Las cuñadas: las dos hermanas solteras de Juan, que vigilan a Yerma en silencio.
  • Las lavanderas: comentan la vida de Yerma como un coro y representan la voz del pueblo.
  • Las muchachas: dos jóvenes del pueblo con actitudes opuestas ante la maternidad.
  • El Macho y la Hembra: las dos máscaras de la romería, símbolos de la fertilidad.

Temas y símbolos de Yerma

Temas principales

  • La maternidad frustrada: el deseo de un hijo es el centro de la vida de Yerma. Para ella, ser madre es su razón de existir.
  • El honor: tanto Juan como Yerma viven sometidos a la honra. Por ella, Juan la encierra, y por ella Yerma rechaza la única salida que se le ofrece.
  • La situación de la mujer: Yerma no elige a su marido, no puede salir de casa sin ser criticada y su valor social depende de tener hijos.
  • El matrimonio sin amor: la unión de Yerma y Juan es un acuerdo familiar y económico, sin deseo ni comunicación.
  • La esterilidad: no solo física, sino también vital. La obra sugiere que el estéril es en realidad Juan, incapaz de amar y de dar vida.
  • El destino trágico: como en la tragedia griega, la protagonista avanza hacia un final inevitable.

Símbolos

  • El agua: la fertilidad y la vida. Juan riega sus tierras de noche, pero su casa está seca.
  • La tierra seca y las piedras: la esterilidad de Yerma, que se compara con lo que no da fruto.
  • El niño del sueño: el hijo deseado que nunca llegará.
  • La costura y los pañales: la maternidad ajena, que Yerma prepara para otras.
  • Las máscaras de la romería: la sexualidad y la fertilidad libres, frente a la represión de Yerma.

Análisis de Yerma

Estructura

La obra se divide en tres actos con dos cuadros cada uno. El tiempo avanza a saltos: al principio Yerma lleva dos años casada, y en el segundo acto ya han pasado más de cinco. Cada acto termina con un momento de mayor tensión, hasta el estallido final. Los cuadros de las lavanderas y de la romería, con cantos y bailes colectivos, funcionan como el coro de la tragedia griega.

Estilo

Lorca combina la prosa de los diálogos con el verso de las nanas, las coplas de las lavanderas y los cantos de la romería. El lenguaje es sencillo y popular, pero está lleno de imágenes relacionadas con la naturaleza, como el agua, la tierra, las flores o las piedras, que expresan el deseo y la frustración de la protagonista.

Contexto

Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, Granada, 1898 – Víznar, 1936) empezó a escribir Yerma en 1933, tras el éxito de Bodas de sangre, y la terminó en 1934 a su regreso de Buenos Aires. Se estrenó el 29 de diciembre de 1934 en el teatro Español de Madrid, por la compañía de Margarita Xirgu, que interpretó a la protagonista. Estuvo en cartel hasta abril de 1935, con unas ciento cincuenta representaciones. Parte de la prensa conservadora la atacó con dureza por inmoral y antirreligiosa, en parte por las palabras de la Vieja pagana y en parte por la amistad de la Xirgu con Manuel Azaña. La crítica más prestigiosa, en cambio, la elogió, y Miguel de Unamuno la admiró. Lorca fue asesinado en 1936, y la obra se publicó por primera vez en Buenos Aires en 1937.

Frases de Yerma

  • «Cada mujer tiene sangre para cuatro o cinco hijos y cuando no los tiene se le vuelve veneno». Lo dice Yerma a María en el primer acto.
  • «En esta casa hace falta un niño». Son palabras de Víctor en el primer acto.
  • «Tiene hijos la que quiere tenerlos». Lo afirma una de las lavanderas.
  • «No es envidia lo que tengo; es pobreza». Es la confesión de Yerma a María.
  • «Marchita. Marchita, pero segura». Son las últimas palabras de Yerma tras matar a Juan.

Preguntas y respuestas para estudiar Yerma

¿Quién escribió Yerma y cuándo se estrenó?

La escribió Federico García Lorca y se estrenó en el teatro Español de Madrid el 29 de diciembre de 1934, con Margarita Xirgu como protagonista.

¿Qué significa el nombre de Yerma?

«Yermo» o «yerma» significa estéril, sin cultivar. El nombre de la protagonista anuncia desde el principio su drama: no puede tener hijos.

¿Por qué Yerma no se va con otro hombre?

Por su sentido de la honra. Aunque no ama a Juan y siente algo por Víctor, considera que su honra le impide engañar a su marido, y por eso rechaza la oferta de la vieja en la romería.

¿Qué papel tiene Víctor?

Es el hombre que despierta en Yerma un deseo que nunca se atreve a reconocer. Representa la vida y la pasión que le faltan a su matrimonio. Su marcha en el segundo acto cierra esa posibilidad.

¿Por qué mata Yerma a Juan?

Porque en la romería él le confiesa que nunca ha querido hijos y que es feliz sin ellos. Al matarlo, Yerma destruye la única posibilidad de ser madre sin perder la honra, y por eso dice que ha matado a su hijo.

¿Qué obras forman la trilogía rural de Lorca?

Bodas de sangre (1933), Yerma (1934) y La casa de Bernarda Alba (1936). Las tres son tragedias protagonizadas por mujeres en el mundo rural.

¿Cómo termina Yerma?

Yerma estrangula a su marido en la romería. Ante la gente, se declara marchita, segura y sola, y grita que ha matado a su hijo.

Opinión sobre Yerma

Yerma es la más intensa y desgarradora de las tragedias rurales de Lorca. Su protagonista es una de las grandes figuras trágicas del teatro español: una mujer que no puede cambiar su destino y a la que todos, su marido, el pueblo y la honra, empujan hacia la desesperación. Algunos lectores pueden sentirla más estática que Bodas de sangre, porque la acción avanza poco, pero su fuerza poética y el final son inolvidables. Una obra imprescindible para entender a Lorca y la situación de la mujer en la España rural de su tiempo.

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