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Cápsulas Literarias
Portada de Luces de bohemia

Teatro Esperpento

Luces de bohemia. Resumen y análisis.

de Ramón María del Valle-Inclán (1920)

  • 13 min de lectura
  • Actualizado el
  • ISBN 9788467033274

De qué trata Luces de bohemia (resumen corto)

Luces de bohemia es el primer esperpento de Ramón María del Valle-Inclán, publicado por entregas en 1920 y en libro, ampliado, en 1924. Cuenta la última noche de Max Estrella, un poeta andaluz ciego, pobre y olvidado, que recorre un Madrid «absurdo, brillante y hambriento» con don Latino de Hispalis, un amigo cínico y aprovechado. Max empeña su capa, compra un décimo de lotería, acaba en un calabozo junto a un obrero catalán, acepta un sueldo de un ministro que fue su compañero de estudios, cena con Rubén Darío y ve a una madre con su hijo muerto por una bala. Al amanecer, en el portal de su casa, define el esperpento y muere, mientras don Latino le quita la cartera con el décimo. El décimo sale premiado y don Latino lo cobra. Al final, un periódico anuncia la muerte de dos mujeres asfixiadas con un brasero: todo indica que son la viuda y la hija de Max.

Sinopsis de Luces de bohemia, de Ramón María del Valle-Inclán

Luces de bohemia es una de las obras fundamentales del teatro español del siglo XX y el texto en el que Valle-Inclán bautiza y explica el esperpento, una manera de deformar la realidad para mostrar lo que tiene de grotesca. A través de un poeta que muere de hambre, hace una sátira feroz de la España de hacia 1920: la policía brutal, los políticos corruptos, la prensa servil y la miseria de los obreros. Mezcla tragedia y farsa con un lenguaje riquísimo, que une el habla castiza de los barrios y la prosa artística del modernismo.

Resumen de Luces de bohemia por escenas

La obra no tiene actos, sino quince escenas en prosa. La primera versión, publicada en 1920 en la revista España, tenía doce; en 1924 Valle-Inclán añadió la segunda, la sexta y la undécima. La acción dura poco más de un día: empieza al atardecer, Max muere al amanecer y las tres últimas escenas ocurren ese mismo día.

Escenas 1 a 3: la buhardilla, la librería y la taberna

La buhardilla. Max Estrella, poeta ciego, pide a su mujer, la francesa Madama Collet, que le vuelva a leer la carta del Buey Apis: la revista le ha retirado las crónicas con las que ganaba veinte duros. Desesperado, propone un suicidio colectivo con unas perras de carbón, pero su hija Claudinita no está conforme. Llega don Latino de Hispalis, un viejo asmático que ha vendido unos libros de Max al librero Zaratustra por tres pesetas y no trae el dinero. Con la excusa de deshacer el trato, Max sale con él. Claudinita adivina cómo acabará todo: en la taberna de Pica Lagartos.

La cueva de Zaratustra. El librero, un fantoche jorobado rodeado de un gato, un perro y un loro, dice que ya ha revendido los libros, mientras cruza una seña de complicidad con don Latino. Con don Gay Peregrino, que vuelve de Londres, hablan de religión, y Max se burla de un pueblo que lo convierte todo en «un cuento de beatas costureras».

La taberna. Enriqueta la Pisa Bien, una muchacha golfa que vende flores y lotería, reclama a Max el dinero de un décimo que su madre le fió, y él se lo devuelve, aunque don Latino asegura que saldrá premiado. Max manda empeñar su capa, y el chico de la taberna vuelve con nueve pesetas y la cabeza herida: en la calle hay carreras por una huelga. Un borracho repite «¡Cráneo previlegiado!», y Max, que quiere recuperar el décimo, sale a buscar a la Pisa Bien.

Escenas 4 y 5: la noche y la detención

Borrachos, Max y don Latino caminan entre cristales rotos. Encuentran a la Pisa Bien, que pregona el número 5775, y Max le compra el décimo. Unos jóvenes poetas modernistas, encabezados por Dorio de Gádex, lo tratan de maestro, y Max se queja de que la prensa y la Academia ignoran al primer poeta de España. Cuando una patrulla a caballo les reprende por el escándalo, Max se burla de su capitán preguntándole si habla griego, y lo llevan detenido al Ministerio de la Gobernación. Allí se presenta como Máximo Estrella, de seudónimo Mala Estrella, responde con insolencia al inspector Serafín el Bonito y acaba arrastrado al calabozo entre golpes.

Escenas 6 y 7: el calabozo y la redacción

El preso catalán. En el calabozo, Max conoce a Mateo, un obrero de Barcelona esposado y ensangrentado, que dice ser lo que le han hecho las leyes. Hablan de la explotación y de la revolución, y Max se siente su hermano. El preso sabe que lo matarán fingiendo que ha intentado fugarse. Cuando se lo llevan, los dos se abrazan y Max llora de impotencia y de rabia.

El periódico. Don Latino y los modernistas van a protestar a la redacción de El Popular, donde don Filiberto, un redactor calvo y teósofo, acaba telefoneando al Ministerio y consigue que liberen a Max.

Escena 8: el Ministro

Libre, Max irrumpe en el despacho del Ministro de la Gobernación, don Paco, un antiguo compañero de estudios. Le exige «una satisfacción y un castigo» para los policías que lo han golpeado. El Ministro no castiga a nadie, pero le ofrece un sueldo mensual mientras siga en el cargo y, al abrazarlo, le deja unos billetes en la mano. Max acepta y reconoce que lo hace porque es un canalla. Su secretario, Dieguito, propone pagarlo con los fondos de la policía.

Escenas 9 y 10: Rubén Darío y la Lunares

Con ese dinero, Max invita a cenar a Rubén Darío en el café Colón. Hablan de la muerte, que Rubén teme y Max corteja, y Rubén recita unos versos que terminan con el nombre del marqués de Bradomín. Después, en un paseo con jardines, dos prostitutas abordan a los bohemios: una vieja pintada se lleva a don Latino entre los árboles, y la Lunares, una muchacha de unos quince años, se queda con Max, que recorre su cara con sus manos de ciego.

Escena 11: la madre del niño muerto

En una calle del Madrid de los Austrias, una mujer grita con su hijo muerto en brazos, con la sien atravesada por una bala durante la represión de los disturbios. Un tabernero, un empeñista y un guardia justifican esas muertes en nombre del orden, y un albañil les recuerda que el pueblo tiene hambre. Se oye una descarga, y un sereno explica que un preso ha intentado fugarse: Max comprende que han matado al obrero catalán. Lleno de rabia, invita a don Latino a tirarse con él desde el Viaducto.

Escena 12: el esperpento y la muerte de Max

Amanece. Max, helado y sin capa, filosofa con don Latino en el portal de su casa. Promete inmortalizarlo en una novela; don Latino replica que mejor en una tragedia, y Max responde que su tragedia no es tragedia, sino esperpento, y explica su teoría de los espejos cóncavos del callejón del Gato. Poco después delira: cree recuperar la vista y estar en el entierro de Víctor Hugo, y se tiende en el umbral diciendo que él es el muerto. Don Latino piensa que es una broma de borracho y, antes de irse, se lleva su cartera para que no se la roben, según dice. Al abrir el portal, una vecina y la portera encuentran a Max muerto.

Escenas 13 y 14: el velorio y el entierro

El velorio. Madama Collet y Claudinita velan el cadáver. Llega don Latino, borracho, con grandes frases sobre el genio inmortal, y Claudinita, furiosa, dice que es el asesino de su padre. Un periodista extranjero, Basilio Soulinake, asegura que Max no está muerto, sino cataléptico, y siembra la duda, hasta que el cochero de la funeraria le pone al muerto una cerilla encendida en el pulgar, que arde sin que se mueva. Claudinita estalla en gritos.

El cementerio. Esa tarde, mientras dos sepultureros comentan que en España no se premia el mérito, Rubén Darío y el anciano marqués de Bradomín pasean tras el entierro. El marqués desmiente las fantasías que Max contaba sobre su pasado. Rubén propone volver al día siguiente a poner una cruz en la tumba, y el marqués le responde que para entonces los dos lo habrán olvidado.

Escena 15: el décimo premiado

Por la noche, en la taberna de Pica Lagartos, don Latino invita a todos y saca un fajo de billetes. La Pisa Bien lo descubre: ha cobrado el décimo del 5775, el que llevaba Max, y le reclama su parte, mientras el tabernero le exige que pague las deudas del difunto. Entonces una vendedora pregona la muerte de dos señoras en la calle de Bastardillos, la de Max, asfixiadas por el tufo de un brasero. El chico de la taberna sospecha que son la mujer y la hija del poeta, y todo indica que se han suicidado, como Max había propuesto en la primera escena. Don Latino, el único que ha sacado provecho de la tragedia, la resume en una palabra: «¡Un esperpento!». El borracho cierra la obra con su grito de siempre.

Inicio, nudo y desenlace de Luces de bohemia

  • Inicio (escenas 1 a 3): Max, ciego y sin trabajo, sale con don Latino a deshacer la venta de sus libros y acaba en la taberna, donde empeña la capa.
  • Nudo (escenas 4 a 11): la noche de Max por Madrid: el décimo, la detención, el preso catalán, el dinero del Ministro, la cena con Rubén Darío y la madre del niño muerto.
  • Desenlace (escenas 12 a 15): Max define el esperpento y muere en su portal. Don Latino se lleva su cartera y cobra el décimo premiado, y la mujer y la hija de Max aparecen muertas.

Personajes de Luces de bohemia

Personajes principales

  • Max Estrella: «hiperbólico andaluz, poeta de odas y madrigales», ciego desde hace un año, pobre y olvidado. Orgulloso, rebelde y burlón, se proclama el primer poeta de España, pero también se desprecia a sí mismo.
  • Don Latino de Hispalis: viejo asmático que vende novelas por entregas y vive pegado a Max, al que llama hermano. Cobarde, adulador y aprovechado, hace de lazarillo del ciego, que lo llama su perro.

Personajes secundarios

  • Madama Collet y Claudinita: la mujer de Max, una francesa resignada, y su hija, que detesta a don Latino.
  • Enriqueta la Pisa Bien: muchacha golfa que vende a Max el décimo premiado.
  • Zaratustra: librero estafador, retratado como un fantoche.
  • Pica Lagartos: el tabernero, y el borracho Zacarías, que repite «¡Cráneo previlegiado!».
  • Dorio de Gádex y los modernistas: jóvenes poetas que admiran a Max y se burlan de todo.
  • El preso catalán: Mateo, obrero de Barcelona al que matan con la excusa de una fuga.
  • El Ministro de la Gobernación: antiguo compañero de Max que cambió la poesía por la política.
  • Rubén Darío y el marqués de Bradomín: el gran poeta nicaragüense, convertido en personaje, y el protagonista de las Sonatas del propio Valle-Inclán.
  • Serafín el Bonito, don Filiberto, la Lunares y Basilio Soulinake: el inspector, el periodista, la prostituta y el visitante del velorio.

Temas y símbolos de Luces de bohemia

Temas principales

  • La crítica de España: un país de políticos que compran voluntades, policías que torturan y periódicos que obedecen.
  • La miseria del artista: Max muere de hambre mientras la Academia lo ignora, y solo prosperan los aprovechados como don Latino.
  • La injusticia social: la huelga, el preso y el niño muerto muestran la violencia contra los pobres.
  • La muerte: presente desde el suicidio que Max propone al principio hasta el final, tratada a la vez con dolor y con burla.
  • La degradación moral: casi todos se venden, incluido Max cuando acepta el dinero del Ministro.

Símbolos

  • La ceguera: Max, que no ve, es quien mejor entiende la realidad.
  • Los espejos cóncavos: la deformación que muestra la verdad.
  • El décimo de lotería: la suerte que llega tarde y a quien no la merece.
  • «¡Cráneo previlegiado!»: el elogio del genio, mal pronunciado por un borracho, resume cómo trata España a sus artistas.
  • El recorrido nocturno: un descenso a los infiernos con don Latino como guía, parodia del Virgilio de Dante; Max dice que «nuestra vida es un círculo dantesco».

Análisis de Luces de bohemia

Estructura

Las doce primeras escenas forman la última noche de Max, y las tres últimas muestran lo que ocurre tras su muerte. La estructura es circular: empieza y termina en la buhardilla y en la taberna, y el suicidio que Max propone en la primera escena se cumple en la última. Las tres escenas añadidas en 1924 refuerzan la crítica política.

El esperpento

En la escena 12, Max formula la teoría del nuevo género: «Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada». Añade que el esperpentismo lo inventó Goya y que la deformación deja de serlo cuando está sujeta a una matemática perfecta. En la práctica, Valle-Inclán animaliza a los personajes, los convierte en muñecos, como los «fúnebres fantoches» del velorio, y mezcla lo trágico con lo grotesco: la muerte de Max acaba en una disputa por un décimo.

Estilo

Está escrita en prosa, con unas acotaciones que son pura literatura y a menudo no se pueden representar. El lenguaje mezcla el castizo de los barrios, la jerga de los golfos, la retórica de los políticos y las citas literarias: Max saluda en la librería con una variación de un verso de La vida es sueño, «Mal Polonia recibe a un extranjero».

Contexto

Ramón María del Valle-Inclán (Villanueva de Arosa, Pontevedra, 1866 – Santiago de Compostela, 1936) fue uno de los grandes autores del modernismo y de la Generación del 98. Luces de bohemia apareció por entregas en el semanario España entre julio y octubre de 1920, y su versión definitiva, en 1924. Refleja la crisis de la España de Alfonso XIII, con huelgas y represión, y mezcla épocas a propósito: Rubén Darío, muerto en 1916, aparece vivo, y en la última escena se comenta la muerte del torero Joselito, ocurrida en 1920. Max está inspirado en Alejandro Sawa (Sevilla, 1862 – Madrid, 1909), un escritor bohemio que murió ciego y en la miseria, casado con una francesa y padre de una hija. En su velorio, un amigo sostuvo que no estaba muerto, sino cataléptico, una escena que también recreó Pío Baroja en El árbol de la ciencia. Después vinieron otros tres esperpentos, reunidos en Martes de carnaval (1930).

Representaciones y adaptaciones

Valle-Inclán nunca la vio en escena. Se estrenó en París en 1963, dirigida por Georges Wilson, y en España el 1 de octubre de 1970, en el Teatro Principal de Valencia, dirigida por José Tamayo y con José María Rodero como Max. En el cine la adaptó Miguel Ángel Díez en 1985, con guion de Mario Camus, Francisco Rabal como Max y Agustín González como don Latino.

Frases de Luces de bohemia

  • «Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento. El sentido trágico de la vida española solo puede darse con una estética sistemáticamente deformada». Max Estrella define el esperpento; escena 12.
  • «España es una deformación grotesca de la civilización europea». Max, en la misma escena.
  • «Las letras son colorín, pingajo y hambre». Max al Ministro de la Gobernación; escena 8.
  • «La Leyenda Negra en estos días menguados es la Historia de España». Max, tras la muerte del preso catalán; escena 11.
  • «¡En España es un delito el talento!». Don Latino, en el velorio de Max; escena 13.
  • «¡Cráneo previlegiado!». El borracho de la taberna, en las escenas 3 y 15; son las últimas palabras de la obra.

Preguntas y respuestas para estudiar Luces de bohemia

¿Quién escribió Luces de bohemia y cuándo?

Ramón María del Valle-Inclán. La publicó por entregas en la revista España en 1920, con doce escenas, y en 1924 apareció en libro la versión definitiva, con quince. No se estrenó en España hasta 1970.

¿Qué es el esperpento?

La estética que inventa Valle-Inclán: deformar sistemáticamente la realidad, como los espejos cóncavos del callejón del Gato, para mostrar lo que tiene de grotesca.

¿En quién se inspira Max Estrella?

En Alejandro Sawa, escritor bohemio sevillano que murió en Madrid en 1909, ciego y en la miseria.

¿Qué escenas se añadieron en 1924?

La segunda, en la librería de Zaratustra; la sexta, la del preso catalán; y la undécima, la de la madre con su hijo muerto. Las tres endurecen la crítica social y política.

¿Qué papel tiene don Latino?

Es el lazarillo de Max y su contrario: cobarde, adulador y mentiroso. Lo abandona moribundo, se lleva su cartera y cobra el décimo premiado.

¿Cómo termina Luces de bohemia?

Don Latino cobra el décimo premiado que llevaba Max. Un periódico anuncia la muerte de dos mujeres asfixiadas con un brasero en la calle de Max, y todo indica que son su viuda y su hija. Don Latino lo llama esperpento y el borracho grita por última vez «¡Cráneo previlegiado!».

¿Qué significa «¡Cráneo previlegiado!»?

Es el elogio que repite un borracho, con la palabra mal pronunciada, cada vez que se alaba el talento de Max. Resume la idea de la obra: en España el genio se aplaude de boquilla y se deja morir de hambre.

Opinión sobre Luces de bohemia

Luces de bohemia no es una lectura fácil: está llena de jerga y de alusiones a sucesos de hace un siglo. Pero merece el esfuerzo. Es divertida y terrible a la vez, y escenas como la del preso catalán, la de la madre del niño muerto o la muerte de Max en el portal se quedan grabadas. Max, orgulloso y miserable, es uno de los grandes personajes del teatro español, y su pareja con don Latino tiene algo de Quijote y Sancho en versión amarga. Imprescindible para entender el siglo XX español.

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