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Viaje al centro de la Tierra. Resumen y análisis.
de Julio Verne (1864)
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De qué trata Viaje al centro de la Tierra (resumen corto)
Viaje al centro de la Tierra es una novela de aventuras de Julio Verne. En 1863, en Hamburgo, el profesor Otto Lidenbrock, un mineralogista impaciente y genial, encuentra dentro de un antiguo libro islandés un pergamino cifrado. Su sobrino Axel, el narrador, descubre que es un mensaje del alquimista del siglo XVI Arne Saknussemm, que afirma haber llegado al centro de la Tierra bajando por el cráter del volcán Sneffels, en Islandia. Tío y sobrino viajan hasta allí y, con el guía islandés Hans, descienden por el volcán. Bajo tierra pasan sed, se pierden y descubren un inmenso mar subterráneo, donde se enfrentan a monstruos prehistóricos, una tormenta y hasta un gigantesco pastor de mastodontes. Siguiendo las huellas de Saknussemm, intentan abrirse paso con una explosión, pero esta desencadena una erupción que los empuja hacia arriba y los expulsa por el volcán Stromboli, en Italia. Vuelven a Hamburgo convertidos en héroes, y Axel se casa con su prometida, Graüben.
Sinopsis de Viaje al centro de la Tierra, de Julio Verne
Publicada en 1864, Viaje al centro de la Tierra es una de las novelas más famosas de los Viajes extraordinarios de Julio Verne y una de las obras pioneras de la ciencia ficción. Verne aprovechó los conocimientos de geología y paleontología de su tiempo para imaginar un viaje imposible al interior del planeta, que es también un viaje hacia atrás en el tiempo, a las épocas en las que vivían animales y plantas desaparecidos. Es una novela de aventuras trepidante, llena de peligros y descubrimientos, pero también un homenaje a la ciencia, a la curiosidad y al valor de quienes se atreven a explorar lo desconocido.
Resumen de Viaje al centro de la Tierra por partes
La novela tiene 45 capítulos en su edición definitiva, la de 1867, que añadió dos capítulos a la primera edición. La historia, narrada por Axel, se puede dividir en seis grandes etapas.
El manuscrito de Saknussemm
El 24 de mayo de 1863, el profesor Otto Lidenbrock vuelve a su casa de Hamburgo entusiasmado: ha comprado un antiguo manuscrito de una saga islandesa escrita por Snorri Sturluson. Mientras lo hojea, cae de su interior un pergamino lleno de caracteres rúnicos. Lidenbrock, catedrático de mineralogía, sabio, impaciente y de muy mal genio, descubre que lo escribió Arne Saknussemm, un célebre alquimista islandés del siglo XVI, y se empeña en descifrarlo.
El profesor pasa horas intentándolo sin éxito, y decide que nadie en la casa comerá hasta que se resuelva el enigma. Su sobrino Axel, que vive con él y es su ayudante, encuentra la solución por casualidad: al abanicarse con el papel en el que ha copiado las letras, ve por el reverso palabras en latín y comprende que el mensaje está escrito al revés. Al leerlo, se asusta: Saknussemm afirma que bajando por el cráter del volcán Sneffels, en Islandia, por la chimenea que toca la sombra del pico Scartaris antes de las calendas de julio, se puede llegar al centro de la Tierra, y que él mismo lo hizo.
Axel, temiendo que su tío quiera repetir esa locura, oculta la solución. Pero, viendo que el profesor sigue trabajando sin comer ni dormir y que toda la casa pasa hambre, acaba revelándosela. Como temía, Lidenbrock decide partir de inmediato y llevarlo con él. Axel intenta convencerle de que es imposible, porque según las teorías científicas el interior de la Tierra está a una temperatura altísima, pero su tío no le hace caso. Para su sorpresa, su prometida, Graüben, la joven ahijada del profesor, le anima a ir y le promete que a su regreso se casarán.
El viaje a Islandia
Tío y sobrino viajan hasta Copenhague. Allí, para curar el vértigo de Axel, Lidenbrock le obliga a subir cada día a lo alto de la torre de una iglesia, una escalera exterior en espiral que da al vacío. Después se embarcan rumbo a Reikiavik, la capital de Islandia, donde los recibe el profesor Fridriksson, un sabio local que les ayuda a preparar la expedición.
Allí contratan como guía a Hans Bjelke, un cazador islandés de eideres, unos patos marinos de los que se obtiene el plumón, alto, tranquilo y de muy pocas palabras, que acepta acompañarlos a cambio de cobrar puntualmente su sueldo cada sábado. Cargados de instrumentos científicos, cuerdas, herramientas, armas, provisiones y unas lámparas eléctricas, cruzan a caballo los paisajes volcánicos de Islandia hasta llegar al pie del Sneffels.
El descenso por el Sneffels
Tras una dura ascensión, llegan al cráter, donde descubren tres chimeneas que se hunden en la tierra. Sobre una roca encuentran el nombre de Arne Saknussemm grabado en runas: el alquimista estuvo allí. Durante varios días el cielo está cubierto, y Lidenbrock se desespera. Por fin, el 28 de junio, sale el sol, y la sombra del pico Scartaris señala la chimenea central. Es el camino.
Los tres hombres bajan con cuerdas por la chimenea y después siguen una galería por la que en otro tiempo corrió la lava. Durante días descienden por túneles que atraviesan capas de roca de diferentes épocas. Al llegar a una bifurcación, Lidenbrock elige el túnel equivocado, que no baja sino que avanza en horizontal hasta terminar en un muro. Se les acaba el agua, y Axel, agotado y enfermo de sed, se desmaya. Regresan hasta la bifurcación, y allí Hans oye el murmullo de un río al otro lado de la roca. Golpea la pared con su pico hasta abrir un agujero del que brota un chorro de agua caliente. Lo bautizan como el Hansbach, el arroyo de Hans, y desde entonces lo siguen en su descenso.
Axel, perdido
Un día, Axel se adelanta y, sin darse cuenta, se separa de sus compañeros. Cuando quiere volver, ya no oye el arroyo y descubre que está perdido en la oscuridad, a muchas leguas bajo la superficie. Desesperado, camina sin rumbo hasta que, de pronto, oye voces a lo lejos. Se encuentra en un lugar donde las paredes de roca transmiten el sonido a gran distancia, y puede hablar con su tío, que está a varios kilómetros. Midiendo el tiempo que tarda en llegar la voz, calculan la distancia que los separa, y Lidenbrock le indica que siga bajando. Axel echa a correr por una galería muy inclinada, cae por una pendiente y se golpea la cabeza. Cuando despierta, está en una gruta, cuidado por su tío y por Hans, y oye un ruido que no esperaba: el de las olas.
El mar de Lidenbrock
Ante ellos se extiende un inmenso mar subterráneo, iluminado por una extraña luz eléctrica que brilla en una bóveda tan alta que parece un cielo con nubes. En la orilla crece un bosque de setas gigantes y plantas de épocas remotas, y hay restos de animales prehistóricos. Lidenbrock bautiza aquel océano con su propio nombre, el mar de Lidenbrock, y llama Puerto Graüben al lugar desde el que parten.
Hans construye una balsa con troncos de madera fosilizada, y los tres se hacen a la mar rumbo al sur. Durante la travesía pescan peces ciegos de especies desaparecidas, y Axel, en un sueño, imagina toda la historia de la Tierra pasando ante sus ojos. Un día presencian aterrados la lucha a muerte entre dos monstruos marinos prehistóricos, un ictiosaurio y un plesiosaurio, que agitan el mar a su alrededor. Más adelante pasan junto a un islote con un enorme géiser, al que llaman isla Axel.
Después estalla una violenta tormenta eléctrica que dura varios días. Los rayos caen sin parar y una bola de fuego recorre la balsa. Finalmente, el oleaje los arroja a una costa. Cuando se recuperan, descubren con sorpresa que la tormenta los ha devuelto a la misma orilla de la que salieron, aunque a otro punto de ella.
Las huellas de Saknussemm y la erupción
Explorando la costa, encuentran una llanura cubierta de huesos de animales prehistóricos y, entre ellos, el cuerpo conservado de un hombre de la época cuaternaria, una prueba de que los seres humanos existieron hace muchísimo tiempo. Más allá cruzan un bosque de árboles de otras eras geológicas, donde ven una manada de mastodontes vigilada por un pastor gigantesco, un ser humano de más de tres metros y medio de altura. Asustados, huyen sin que los vea.
Junto a la orilla, Axel encuentra un puñal oxidado del siglo XVI y, poco después, sobre una roca, las iniciales de Arne Saknussemm: el alquimista pasó por allí y les indica el camino. Pero la galería está bloqueada por una enorme roca caída. Lidenbrock decide volarla con algodón pólvora. La explosión abre un abismo bajo sus pies, y el mar entero se precipita en él arrastrando la balsa. Durante horas caen a toda velocidad por la oscuridad y pierden casi todas las provisiones.
De pronto, la caída se detiene y la balsa empieza a subir, empujada por el agua cada vez más caliente. Están dentro de la chimenea de un volcán en erupción. Sofocados por el calor, atrapados entre la lava y las rocas, son lanzados hacia arriba una y otra vez hasta que la erupción los expulsa al exterior. Cuando recobran el sentido, se encuentran en la ladera de una montaña rodeada de olivos, viñas y un mar azul. Un niño les dice dónde están: en Stromboli, una isla volcánica del sur de Italia, a miles de kilómetros de Islandia.
Desde allí vuelven a Hamburgo, donde son recibidos como héroes. Lidenbrock se convierte en un sabio famoso, Hans regresa a Islandia y Axel se casa con Graüben. Solo queda un misterio por resolver: durante todo el viaje, la brújula indicaba que iban hacia el sur. Ya en casa, Axel descubre que la aguja apunta al revés: la bola de fuego de la tormenta, al imantar el hierro de la balsa, había desorientado la brújula, y por eso navegaban en dirección opuesta a la que creían.
Inicio, nudo y desenlace de Viaje al centro de la Tierra
- Inicio: en Hamburgo, el profesor Lidenbrock y su sobrino Axel descifran el mensaje de Arne Saknussemm, que asegura haber llegado al centro de la Tierra por el volcán Sneffels, y viajan a Islandia.
- Nudo: con el guía Hans, descienden por el volcán. Sufren la sed, Axel se pierde, y cruzan el mar de Lidenbrock entre monstruos prehistóricos y tormentas.
- Desenlace: tras hallar las huellas de Saknussemm, una explosión provoca una erupción que los expulsa por el volcán Stromboli. Regresan a Hamburgo como héroes.
Personajes de Viaje al centro de la Tierra
Personajes principales
- Axel: el narrador, sobrino y ayudante del profesor. Joven, prudente y algo miedoso, se opone al viaje, pero durante la aventura gana valor y acaba sintiendo pasión por la exploración.
- Otto Lidenbrock: profesor de mineralogía en Hamburgo. Sabio, impaciente, testarudo y colérico, pero valiente y entusiasta. Su fe en la ciencia lo empuja a seguir adelante ante cualquier peligro.
- Hans Bjelke: el guía islandés, cazador de eideres. Callado, tranquilo e imperturbable, salva varias veces la vida de sus compañeros.
Personajes secundarios
- Graüben: ahijada del profesor y prometida de Axel, una joven valiente que anima a Axel a emprender el viaje.
- Arne Saknussemm: el alquimista islandés del siglo XVI que, según su mensaje, hizo el viaje antes que ellos. Nunca aparece, pero sus huellas guían a los protagonistas.
- Marta: la criada de la casa de Lidenbrock.
- El profesor Fridriksson: sabio de Reikiavik que ayuda a los viajeros.
- El pastor gigante: el ser humano prehistórico que cuida de una manada de mastodontes.
Temas y símbolos de Viaje al centro de la Tierra
Temas principales
- La ciencia y el conocimiento: la novela celebra la curiosidad científica. Lidenbrock y Axel discuten constantemente sobre geología, paleontología y física, y cada descubrimiento es una victoria del saber.
- La aventura y el valor: los personajes se enfrentan a lo desconocido. Axel pasa del miedo al entusiasmo, y aprende que el valor consiste en seguir adelante a pesar del miedo.
- El viaje en el tiempo: bajar al interior de la Tierra es también retroceder en la historia del planeta, a través de sus capas de roca, sus fósiles y sus criaturas desaparecidas.
- El ser humano frente a la naturaleza: los exploradores son pequeños ante las fuerzas del planeta, como las tormentas o los volcanes, y sobreviven gracias a su ingenio y a la suerte.
- La amistad y la confianza: los tres viajeros, muy distintos entre sí, solo salen adelante porque confían los unos en los otros.
Símbolos
- El volcán: es la puerta entre el mundo conocido y el desconocido. Los viajeros entran por uno y salen por otro.
- El mensaje cifrado: representa el conocimiento oculto que hay que descifrar con paciencia e ingenio.
- La brújula: la confianza en los instrumentos científicos, que también pueden fallar.
- El mar subterráneo: un mundo perdido, intacto desde hace millones de años.
Análisis de Viaje al centro de la Tierra
Estructura
La novela sigue un orden cronológico y tiene una estructura de viaje clásica: la preparación en Hamburgo, el camino hasta Islandia, el descenso, la travesía del mar subterráneo y el regreso. Los primeros capítulos, dedicados al enigma del manuscrito y a los preparativos, crean una gran expectación, y la acción se acelera a medida que los viajeros se adentran en la Tierra.
Estilo
Axel narra en primera persona, a veces como un diario, lo que hace que el lector viva con él el miedo y el asombro. Verne mezcla la aventura con largas explicaciones científicas, con datos de geología, mineralogía y paleontología, y con escenas de humor gracias al contraste entre el colérico Lidenbrock, el temeroso Axel y el imperturbable Hans.
Contexto
Julio Verne (Nantes, 1828 – Amiens, 1905) es uno de los padres de la ciencia ficción y uno de los autores más traducidos del mundo. Su editor, Pierre-Jules Hetzel, publicó sus novelas en la colección de los Viajes extraordinarios, que comenzó con Cinco semanas en globo (1863). Viaje al centro de la Tierra apareció el 25 de noviembre de 1864, en una época de grandes debates sobre la edad de la Tierra, el origen de las especies y la antigüedad del ser humano. En la edición de 1867, Verne añadió dos capítulos con más episodios prehistóricos, como los del hombre fósil y los mastodontes.
Adaptaciones
La más conocida es la película estadounidense de Henry Levin (1959), con James Mason y Pat Boone. En España se rodó una versión dirigida por Juan Piquer Simón, con Kenneth More, y en 2008 se estrenó una película en tres dimensiones protagonizada por Brendan Fraser, que adapta muy libremente la historia.
Frases de Viaje al centro de la Tierra
- «El 24 de mayo de 1863, un domingo, mi tío, el profesor Lidenbrock, volvió precipitadamente a su casa». Así empieza la novela.
- «Desciende al cráter del Sneffels, que la sombra del Scartaris acaricia antes de las calendas de julio, viajero audaz, y llegarás al centro de la Tierra. Yo lo hice». Es el mensaje cifrado de Arne Saknussemm.
- «La ciencia, muchacho, está hecha de errores, pero de errores que conviene cometer, porque poco a poco conducen a la verdad». Lo dice el profesor Lidenbrock a Axel.
- «Habíamos entrado por un volcán y habíamos salido por otro». Lo cuenta Axel al descubrir que están en Stromboli.
Preguntas y respuestas para estudiar Viaje al centro de la Tierra
¿Quién escribió Viaje al centro de la Tierra y cuándo?
La escribió el francés Julio Verne y se publicó en 1864. En 1867 apareció una edición ampliada con dos capítulos más.
¿Quiénes hacen el viaje?
Tres personas: el profesor Otto Lidenbrock, su sobrino Axel, que es el narrador, y el guía islandés Hans Bjelke.
¿Cómo descubren el camino al centro de la Tierra?
Gracias a un pergamino cifrado del alquimista Arne Saknussemm, escondido en un viejo libro islandés. Axel descubre que está escrito al revés y que indica bajar por el volcán Sneffels, en Islandia.
¿Qué encuentran bajo tierra?
Galerías de lava, un río subterráneo, un inmenso mar iluminado por una luz eléctrica, bosques de setas gigantes, monstruos marinos prehistóricos, el cuerpo de un hombre fósil, mastodontes y un pastor gigante.
¿Llegan al centro de la Tierra?
No. Llegan a una enorme profundidad, pero una explosión provoca una erupción volcánica que los devuelve a la superficie antes de alcanzar el centro.
¿Por dónde salen?
Por el volcán Stromboli, en una isla del sur de Italia. Entraron por un volcán de Islandia y salieron por otro del Mediterráneo.
¿Por qué la brújula marcaba el sur?
Porque la bola de fuego de la tormenta en el mar de Lidenbrock invirtió su imantación. Por eso creían navegar hacia el sur cuando en realidad iban hacia el norte.
Opinión sobre Viaje al centro de la Tierra
Viaje al centro de la Tierra es una aventura clásica que sigue entusiasmando a lectores de todas las edades. La ciencia que maneja Verne está hoy superada, y algunas explicaciones técnicas pueden hacerse largas, pero la emoción del descenso, el asombro ante el mar subterráneo y la química entre el profesor Lidenbrock y Axel la mantienen viva. Es una lectura perfecta para descubrir a Julio Verne y para entender por qué sus novelas despertaron la vocación de tantos científicos y exploradores.
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