La literatura como fenómeno comunicativo: Embelleciendo el lenguaje y conectando a través del tiempo.

La literatura como fenómeno comunicativo es la forma de entender la obra literaria como un acto de comunicación: un autor (emisor) transmite a un lector (receptor) un mensaje (el texto) mediante un código (la lengua), igual que en cualquier conversación. La diferencia es que en la literatura la lengua no se usa solo para informar, sino con una intención estética: el mensaje vale por sí mismo, por cómo está dicho. A esto se le llama función poética del lenguaje, y es el rasgo que distingue un poema o una novela de una noticia o una receta.
¿Qué es la literatura como fenómeno comunicativo?
Toda comunicación necesita a alguien que dice algo, a alguien que lo recibe y un mensaje que los une. La literatura cumple ese esquema, pero de una manera especial. Cuando leemos Don Quijote, Cervantes nos «habla» desde hace más de cuatrocientos años, sin conocernos y sin que podamos responderle. Su mensaje, además, no es una información práctica: es un mundo inventado, construido con palabras elegidas para emocionar, hacer reír o hacer pensar.
Estudiar la literatura como fenómeno comunicativo significa fijarse en esa relación entre el autor, el texto y el lector, y en lo que la diferencia de la comunicación cotidiana. Esta perspectiva se desarrolló en el siglo XX a partir de la lingüística, sobre todo con el modelo de las funciones del lenguaje de Roman Jakobson, y en el ámbito hispánico la difundió el filólogo español Fernando Lázaro Carreter.
Elementos de la comunicación literaria
Los elementos son los mismos que en cualquier acto comunicativo, pero cada uno adquiere un sentido propio:
| Elemento | En la comunicación cotidiana | En la comunicación literaria |
|---|---|---|
| Emisor | La persona que habla o escribe. | El autor. A veces crea además una voz ficticia que cuenta la historia: el narrador o el «yo» poético. |
| Receptor | Una persona concreta, presente o conocida. | El lector, que es universal y desconocido: cualquiera, en cualquier época. |
| Mensaje | Una información que se olvida cuando ha cumplido su función. | La obra literaria, un texto cerrado que se conserva y se reproduce tal cual. |
| Código | La lengua común. | La lengua literaria, con recursos propios (metáforas, ritmo, rima) y las convenciones de cada género. |
| Canal | El aire, el teléfono, una carta. | El libro, el escenario, la voz del rapsoda o la pantalla. |
| Contexto | La situación compartida por los que hablan. | El mundo creado por la propia obra. El autor y el lector no comparten situación, así que el texto debe crearla. |
Características de la literatura como fenómeno comunicativo
- Es una comunicación diferida. El autor y el lector no coinciden en el tiempo ni en el espacio. Podemos leer hoy a Homero o a Garcilaso.
- Es unidireccional. El lector no puede responder al autor ni pedirle aclaraciones, como haría en una conversación.
- El mensaje es cerrado y permanente. La obra se fija para siempre y debe reproducirse con sus mismas palabras. Un poema resumido con otras palabras deja de ser ese poema.
- Predomina la función poética. La atención recae en el propio mensaje, en su forma, y no solo en lo que informa.
- Es plurisignificativa. Un texto literario admite varias interpretaciones, porque usa la connotación: las palabras sugieren más de lo que dicen.
- Crea un mundo de ficción. Lo que cuenta no tiene que ser verdad, sino verosímil dentro de la obra. Nadie le pide a Cien años de soledad que Macondo exista.
- Tiene intención estética. El autor busca la belleza y la expresividad, y para ello emplea figuras literarias y elige con cuidado cada palabra.
- Se dirige a un receptor universal. El autor no escribe para alguien en concreto, sino para cualquier lector que quiera acercarse a la obra.
La función poética del lenguaje
El lingüista Roman Jakobson describió en 1958 seis funciones del lenguaje, cada una centrada en un elemento de la comunicación. La que define a la literatura es la función poética, centrada en el mensaje: el lenguaje llama la atención sobre su propia forma.
| Función | Se centra en | Ejemplo |
|---|---|---|
| Representativa o referencial | El contexto (la información) | «El agua hierve a cien grados». |
| Expresiva o emotiva | El emisor | «¡Qué cansada estoy!». |
| Apelativa o conativa | El receptor | «Cierra la puerta, por favor». |
| Fática | El canal | «¿Me oyes?». |
| Metalingüística | El código | «»Casa» es un sustantivo». |
| Poética o estética | El mensaje | «Verde que te quiero verde» (Federico García Lorca). |
La función poética no es exclusiva de la literatura (aparece en los refranes, en los eslóganes publicitarios o en los juegos de palabras), pero en la literatura es la dominante.
Lázaro Carreter y la literatura como fenómeno comunicativo
Fernando Lázaro Carreter (1923-2004), filólogo y director de la Real Academia Española, dedicó varios trabajos a la comunicación literaria, entre ellos el ensayo titulado precisamente «La literatura como fenómeno comunicativo». Sus ideas principales, que siguen estudiándose en institutos y universidades, son estas:
- La obra literaria es un mensaje de autor a lector en el que los dos no están presentes a la vez. El autor no sabe quién lo leerá y el lector no puede contestarle.
- El texto literario está hecho para conservarse y repetirse en sus propios términos, sin cambiar una palabra, a diferencia de los mensajes cotidianos, que se olvidan en cuanto se entienden. Lázaro Carreter llamó «lenguaje literal» a ese tipo de mensajes.
- Como el autor y el lector no comparten situación, la obra tiene que crear su propio contexto: el lector sabe que entra en un mundo ficticio con sus propias reglas.
- El lector participa activamente: completa el sentido del texto con su experiencia, y por eso cada época relee los clásicos de forma distinta.
Importancia de la literatura como fenómeno comunicativo
Entender la literatura como comunicación ayuda a valorar lo que aporta a las personas y a la sociedad:
- Transmite cultura a través del tiempo. Gracias a la literatura conocemos cómo pensaban y sentían personas de otras épocas y lugares.
- Construye identidad. Las obras literarias recogen la memoria, la lengua y los valores de una comunidad.
- Desarrolla la empatía. Leer obliga a ponerse en el lugar de personajes muy distintos a nosotros.
- Enriquece la lengua. La literatura explora todas las posibilidades del idioma y amplía el vocabulario y la capacidad de expresión de quien lee.
- Invita a pensar. Como admite varias lecturas, estimula la interpretación y el pensamiento crítico.
- Proporciona placer estético. Más allá de lo que enseña, la literatura emociona y entretiene.
Un ejemplo: la misma idea en un texto informativo y en uno literario
Comparemos dos maneras de hablar de una tarde triste:
- Texto informativo: «Esta tarde el cielo está nublado y hace frío». Transmite un dato. Cuando lo hemos entendido, da igual cómo estuviera dicho: podríamos decir lo mismo con otras palabras.
- Texto literario: «Es una tarde cenicienta y mustia, / destartalada, como el alma mía» (Antonio Machado). Aquí la tarde no es solo un dato meteorológico: los adjetivos «cenicienta», «mustia» y «destartalada» le dan color y estado de ánimo, y la comparación con «el alma mía» convierte el paisaje en un reflejo de los sentimientos del poeta. Si cambiamos una palabra, el texto pierde su efecto.
Esa es la esencia de la literatura como fenómeno comunicativo: el mensaje no solo dice algo, sino que importa cómo lo dice, y se conserva para que otros lectores puedan vivir esa misma emoción.
Los géneros literarios como formas de comunicación
Cada género literario establece una relación distinta entre el autor y el lector:
- Lírica: el autor expresa sentimientos y emociones a través de un «yo» poético. Suele escribirse en verso. Ejemplo: las Rimas de Bécquer.
- Narrativa (antes llamada épica): un narrador cuenta unos hechos protagonizados por unos personajes en un tiempo y un espacio. Ejemplo: El Principito o Cien años de soledad.
- Drama o teatro: los personajes dialogan directamente ante el público, sin narrador, y la obra está pensada para representarse. Ejemplo: La casa de Bernarda Alba.
Conclusión
La literatura es comunicación, pero una comunicación muy particular: diferida, sin respuesta, dirigida a un lector desconocido y fijada para siempre en un texto que vale por su forma tanto como por su contenido. Su rasgo esencial es el predominio de la función poética, que convierte la lengua en un material artístico. Gracias a esas características, una obra escrita hace siglos puede seguir emocionando hoy a lectores que su autor nunca imaginó. Entender la literatura como fenómeno comunicativo nos ayuda a leer mejor: a fijarnos no solo en lo que dice un texto, sino en cómo lo dice y por qué sigue hablándonos.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la literatura como fenómeno comunicativo, en pocas palabras?
Es entender la obra literaria como un acto de comunicación entre un autor y un lector, en el que la lengua se usa con intención estética y predomina la función poética.
¿Por qué la literatura cumple una función comunicativa?
Porque tiene todos los elementos de la comunicación: un emisor (el autor), un receptor (el lector), un mensaje (la obra), un código (la lengua), un canal (el libro o el escenario) y un contexto. Lo que la distingue es que su objetivo principal no es informar, sino crear belleza, emoción y reflexión.
¿Cuáles son los elementos de la comunicación literaria?
Autor, lector, obra, lengua literaria, soporte (libro, escenario…) y el contexto creado por la propia obra.
¿En qué se diferencia de la comunicación cotidiana?
En que es diferida y unidireccional, el mensaje se conserva tal cual, admite varias interpretaciones, crea un mundo de ficción y busca la belleza, mientras que la comunicación cotidiana es inmediata, permite responder y se olvida en cuanto cumple su función.
¿Qué dijo Lázaro Carreter sobre la literatura como fenómeno comunicativo?
Que la obra literaria es un mensaje de autor a lector, sin presencia simultánea ni posibilidad de respuesta, creado para conservarse y repetirse con sus mismas palabras, y que debe construir su propio contexto.
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