Cómo hacer un buen resumen de un texto

Un buen resumen de un texto es una versión breve, fiel y objetiva del original, escrita con tus propias palabras. Para hacerlo hay que leer el texto al menos dos veces, subrayar solo lo esencial, localizar la idea principal de cada párrafo, eliminar ejemplos, datos y repeticiones y, por último, redactar un texto corto y bien conectado que conserve el sentido y el orden del original. Este método sirve para cualquier texto: un artículo de periódico, un tema del libro de clase, unos apuntes o el fragmento que te ponen en el examen de Lengua para comentar. Aquí tienes los pasos, las tres técnicas que se usan para reducir un texto y un ejemplo resuelto.
Qué tiene un buen resumen
Antes de ponerse a escribir conviene saber qué se espera del resultado. Un resumen bien hecho cumple estas condiciones:
- Es breve. Recoge solo lo esencial. Como orientación, en un texto corto suele ocupar entre una cuarta y una tercera parte del original, y en textos largos mucho menos.
- Es fiel. No añade ideas que no estén en el texto ni cambia su sentido. Si el autor duda, el resumen no puede afirmar.
- Es objetivo. No incluye las opiniones de quien resume. Las del autor, sí, porque forman parte del contenido.
- Está escrito con palabras propias. No es un collage de frases copiadas del original.
- Es un texto, no una lista. Las ideas aparecen enlazadas con conectores que muestran su relación: causa, consecuencia, oposición.
- Se entiende solo. Alguien que no haya leído el original debe poder comprenderlo.
Cómo hacer un resumen de un texto paso a paso
1. Lee el texto completo sin subrayar
La primera lectura sirve para hacerse una idea general. Fíjate en el título, en el autor y en la fuente, si aparecen, y pregúntate de qué trata y qué tipo de texto es: si cuenta algo, si explica algo o si defiende una opinión. No subrayes todavía: si lo haces en la primera lectura, acabarás marcando casi todo.
2. Vuelve a leer y subraya poco
En la segunda lectura, más lenta, busca el significado de las palabras que no conozcas y subraya solo las palabras clave, no frases enteras. Un buen truco es escribir al margen de cada párrafo dos o tres palabras que digan de qué trata. Esas notas al margen son ya el embrión del resumen. Si te cuesta mantener la atención en textos largos, en nuestra guía para leer más rápido encontrarás técnicas que también sirven para comprender mejor.
3. Distingue las ideas principales de las secundarias
Cada párrafo suele girar en torno a una idea principal, y el resto la desarrolla. Para encontrarla:
- Mira primero la primera y la última frase del párrafo, que es donde suele estar.
- Haz la prueba de quitarla: si sin ella el párrafo pierde su sentido, es la principal.
- Desconfía de lo que va después de «por ejemplo» o «es decir», o entre paréntesis: casi siempre es secundario.
Son ideas secundarias los ejemplos, los datos concretos, las anécdotas, las citas, las comparaciones y las repeticiones de lo ya dicho. Ayudan a que el texto se entienda o convenza, pero no hacen falta en el resumen.
Aprovecha este paso para formular también el tema: la idea general del texto en una expresión breve, normalmente encabezada por un sustantivo, como «la importancia de la lectura en voz alta». Te servirá de brújula para no desviarte.
4. Haz un esquema
Ordena las ideas principales de forma jerárquica: primero la idea central o tesis, después las ideas que la desarrollan y, solo si hace falta, alguna secundaria imprescindible. El esquema te muestra cómo está organizado el texto, ya sea en introducción, desarrollo y conclusión o en tesis y argumentos, y evita que el resumen se convierta en una simple sucesión de frases.
5. Redacta sin mirar el texto
Escribe el resumen a partir del esquema, con el original cerrado o tapado. Es la mejor manera de no copiar. Redacta en tercera persona y en presente, une las ideas con conectores como «por un lado», «además», «sin embargo», «por tanto» o «en conclusión», y respeta el orden lógico del texto. La primera frase debe presentar el texto y su idea central; si te cuesta arrancar, consulta nuestra guía sobre cómo empezar un resumen.
6. Revisa comparando con el original
Ahora sí, vuelve al texto y compara. ¿Está cada idea principal? ¿Has añadido algo que el autor no dice? ¿Has cambiado el sentido de alguna afirmación? ¿Se entiende el resumen sin el original? Revisa también la ortografía y la puntuación: en un examen cuentan tanto como el contenido.
Tres técnicas para reducir un texto: suprimir, generalizar y construir
A finales de los años setenta, el lingüista neerlandés Teun A. van Dijk describió las operaciones que hacemos, casi sin darnos cuenta, cuando reducimos un texto a lo esencial. Las llamó macrorreglas, y siguen siendo la base de cómo se enseña a resumir. Las tres más útiles son estas:
- Supresión. Se elimina la información que no es necesaria para entender el resto: detalles, ejemplos, repeticiones. «Ayer, un martes lluvioso de noviembre, la directora del instituto, vestida con un abrigo gris, anunció que el centro cerraría una semana por obras» se queda en «la directora anunció que el instituto cerraría una semana por obras».
- Generalización. Se sustituyen varios elementos concretos por un concepto que los engloba. «En la feria había novelas, libros de poemas, cómics y obras de teatro» se convierte en «en la feria había todo tipo de libros».
- Construcción. Se resume una serie de acciones o de datos en una idea que los incluye, aunque esa idea no aparezca escrita en el texto. «Compró los billetes, hizo la maleta, cerró la casa y pidió un taxi al aeropuerto» se resume en «se fue de viaje».
Algunos manuales añaden una cuarta regla, la selección, que consiste en quedarse solo con la información imprescindible y que, en la práctica, es la otra cara de la supresión.
Ejemplo resuelto: un texto y su resumen
Veamos el método aplicado a un texto breve de opinión, escrito para este ejemplo. Tiene unas ciento setenta palabras.
Texto original
Muchos lectores piensan que releer un libro es perder el tiempo. Con tantas obras pendientes en la estantería, volver a una que ya conocemos parece un lujo innecesario. Sin embargo, la relectura es una de las formas más provechosas de leer.
La primera vez que abrimos una novela, la curiosidad por saber qué va a pasar nos empuja hacia delante y nos hace pasar por alto muchos detalles. En la segunda lectura, libres de esa intriga, descubrimos las pistas que el autor había dejado, frases que antes no nos dijeron nada y relaciones entre los personajes que se nos habían escapado.
Además, el libro no cambia, pero nosotros sí. El adolescente que leyó El Principito en el instituto no es el adulto que lo abre veinte años después, y por eso encuentra en él cosas distintas: lo que entonces era un cuento sobre un niño y una rosa se convierte en una reflexión sobre la amistad y la pérdida. Por eso, releer es, en cierto modo, leer un libro nuevo.
Análisis
- Tema: el valor de la relectura.
- Primer párrafo, que contiene la tesis: aunque parezca una pérdida de tiempo, releer es muy provechoso.
- Segundo párrafo: al conocer ya la historia, el lector se fija en detalles que antes se le escaparon.
- Tercer párrafo: el lector cambia con los años, y cada relectura le revela significados nuevos.
- Lo secundario: la imagen de la estantería, la enumeración de lo que se descubre y el ejemplo de El Principito. Aquí actúan la supresión, porque el ejemplo desaparece, y la generalización, porque las pistas, las frases y las relaciones entre personajes pasan a ser «detalles».
Resumen
Aunque releer pueda parecer una pérdida de tiempo, es una forma muy provechosa de leer, por dos razones. Por un lado, al conocer ya la historia, el lector presta atención a detalles que en la primera lectura pasó por alto. Por otro, el propio lector cambia con los años, de modo que cada relectura le descubre significados nuevos.
El resumen tiene unas sesenta palabras, alrededor de un tercio del original, y conserva la tesis y los dos argumentos con su relación: «por dos razones», «por un lado», «por otro».
Un resumen mal hecho del mismo texto
«El texto habla de releer libros. Dice que muchos lectores piensan que releer un libro es perder el tiempo porque tienen muchas obras pendientes en la estantería. Luego dice que la primera vez que abrimos una novela la curiosidad nos empuja hacia delante. También pone el ejemplo de El Principito, que es un libro muy bonito».
Empieza con una fórmula vacía, copia frases casi literales, repite «dice», conserva un ejemplo secundario, añade una opinión de quien resume y, lo más grave, no recoge ni la tesis ni la conclusión.
Cómo resumir según el tipo de texto
El método es el mismo, pero lo que hay que buscar cambia según el texto:
- Textos expositivos, como los temas de clase, los artículos de divulgación o las entradas de una enciclopedia. Busca el concepto central y cómo se desarrolla: definición, partes, causas, consecuencias. El resumen corto de Pensar rápido, pensar despacio es un buen modelo: enuncia primero la idea central, que en nuestra mente funcionan dos sistemas, describe cada uno con un par de ejemplos cotidianos y explica después la consecuencia: el sistema rápido es el que casi siempre manda y comete errores sistemáticos, los sesgos cognitivos.
- Textos argumentativos, como los artículos de opinión, los editoriales o los ensayos. Busca la tesis, los argumentos que la apoyan y la conclusión. Ten cuidado de no hacer tuyas las opiniones del autor: atribúyeselas con verbos como «sostiene», «defiende» o «critica». En el resumen de El laberinto de la soledad verás cómo se presenta la idea de la que parte Octavio Paz y cómo se cierra con su conclusión.
- Textos narrativos, como los cuentos, las noticias o los capítulos de una novela. Responde a quién, qué, dónde, cuándo y por qué, y respeta el orden de los hechos. Si lo que resumes es una obra completa, tienes una guía específica sobre cómo hacer un resumen de un libro.
- Apuntes y temas para estudiar. Aquí el resumen es una herramienta personal. Puede ir acompañado de un esquema y de palabras clave resaltadas, pero conviene que siga siendo un texto con frases completas: obligarte a redactar es lo que te hace entender cómo se relacionan las ideas.
El resumen en el comentario de texto y en la PAU
En Bachillerato, el resumen es una de las partes del comentario de texto y una pregunta habitual del examen de Lengua castellana y literatura de la prueba de acceso a la universidad. En los criterios de corrección de la PAU de Castilla y León de 2025, por ejemplo, la primera pregunta valía un punto y pedía «un resumen breve y con sus propias palabras» que indicara el tema, la tesis y las ideas principales del texto. Cada comunidad autónoma tiene sus propios criterios, así que revisa los modelos de examen de la tuya, pero hay recomendaciones que sirven en todas:
- Sé breve: unas pocas líneas bien escogidas valen más que media página.
- No empieces con «El texto habla de»: ve directo a la tesis o a la idea central.
- No opines. Tu opinión tiene su sitio en el comentario crítico, no en el resumen.
- No copies frases del texto: los criterios insisten en que el resumen esté escrito con palabras propias.
- Si te piden también el tema, no repitas la misma frase en el resumen: el tema condensa la idea en pocas palabras y el resumen la desarrolla.
Errores que estropean un resumen
- Encadenar frases copiadas. Aunque cambies alguna palabra, se nota, y no demuestra que hayas comprendido el texto.
- Enumerar en lugar de relacionar. «Primero dice esto, luego dice aquello, después dice lo otro» es una lista disfrazada. Usa conectores que expliquen cómo se relacionan las ideas.
- Abusar de «el autor dice que». Una vez, al principio, puede servir; en cada frase, cansa. Es mejor variar con verbos precisos: «explica», «sostiene», «propone».
- Añadir información. Lo que sepas del tema por tu cuenta no va en el resumen, aunque sea verdad.
- Quedarse con los ejemplos y perder la idea. Es fácil recordar la anécdota llamativa y olvidar lo que pretendía demostrar.
- Olvidar la conclusión. En los textos argumentativos, el último párrafo suele ser decisivo.
- Confiarlo todo a una herramienta automática. Los resumidores con inteligencia artificial ahorran tiempo, pero pueden omitir matices o atribuir al autor cosas que no dice. Si los usas, revisa el resultado con el texto delante. Tienes una comparativa en nuestra entrada sobre páginas para hacer resúmenes.
Preguntas frecuentes sobre cómo hacer un buen resumen de un texto
¿Cuánto debe ocupar el resumen de un texto?
No hay una regla única. Como orientación, entre una cuarta y una tercera parte del original en textos cortos, y mucho menos en textos largos. En un examen, si no te indican la extensión, para un texto de una página suelen bastar de cinco a diez líneas.
¿Qué diferencia hay entre el tema y el resumen?
El tema es la idea general del texto expresada en muy pocas palabras, normalmente con un sustantivo abstracto: «el valor de la relectura». El resumen es un texto completo que recoge todas las ideas principales y sus relaciones. Si dudas también entre resumen, sinopsis y síntesis, lo aclaramos en la diferencia entre resumen, sinopsis y síntesis.
¿Hay que respetar el orden del texto?
En general, sí: el resumen sigue la estructura lógica del original. Si el texto es desordenado o repite una idea en distintos lugares, puedes agruparla, siempre que no cambies el sentido.
¿Es mejor hacer un esquema o un resumen para estudiar?
Lo ideal es hacer los dos, en ese orden. El esquema muestra de un vistazo la jerarquía de las ideas, y el resumen te obliga a explicar cómo se relacionan. Uno te ayuda a ver la estructura; el otro, a comprenderla.
¿Puedo usar palabras del texto original?
Puedes conservar los términos técnicos y las palabras clave que no tienen un sinónimo exacto, como «fotosíntesis» o «sesgo cognitivo». Lo que no debes hacer es copiar frases enteras.
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