Novelas Novela de aventuras
Robinson Crusoe. Resumen y análisis.
de Daniel Defoe (1719)
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De qué trata Robinson Crusoe (resumen corto)
Robinson Crusoe es una novela de aventuras de Daniel Defoe narrada por su protagonista. Robinson, un joven de York, desobedece a su padre y se hace a la mar. Unos piratas lo capturan y lo convierten en esclavo en Salé, en el norte de África, pero huye con un muchacho llamado Xury y prospera como plantador en Brasil. En 1659 naufraga y es el único superviviente. Durante veintiocho años vive en una isla desierta cerca de la desembocadura del Orinoco: rescata lo que puede del barco, construye su casa, cultiva cereales, cría cabras y encuentra consuelo en la Biblia. Un día descubre una huella humana en la arena: a la isla llegan caníbales. Salva de ellos a un prisionero, al que llama Viernes, que se convierte en su compañero. Al final ayuda al capitán de un barco inglés a recuperar su nave de unos amotinados y vuelve a Europa, donde descubre que es rico.
Sinopsis de Robinson Crusoe, de Daniel Defoe
Publicada en 1719 como las memorias de un marinero «escritas por él mismo», sin el nombre de Defoe, Robinson Crusoe fue un éxito inmediato, y muchos lectores la tomaron por un relato verdadero. Se considera a menudo una de las primeras novelas inglesas y el punto de partida de la novela realista. Su gran atractivo es la minuciosidad con que cuenta cómo un hombre solo convierte una isla salvaje en un hogar. Es también un relato de arrepentimiento y de fe, y un retrato del europeo de su época, con su ingenio, su sentido práctico y su mentalidad de colonizador.
Resumen de Robinson Crusoe por partes
Robinson cuenta su vida en primera persona y, durante una parte de su estancia en la isla, copia el diario que escribió allí. Como las ediciones dividen el texto de maneras distintas, aquí lo resumimos en nueve partes.
York y los primeros viajes
Robinson nace en York en 1632. Su padre es un comerciante natural de Bremen, apellidado Kreutznaer, y su madre pertenece a una familia inglesa apellidada Robinson; en Inglaterra, el nombre del hijo acaba convirtiéndose en Robinson Crusoe. Su padre le suplica que se quede en casa: la posición intermedia, le dice, es la mejor del mundo, lejos de las penalidades de los pobres y de la ambición de los ricos, y si se marcha, Dios no lo bendecirá. Pero el 1 de septiembre de 1651, sin permiso de sus padres, Robinson embarca en Hull rumbo a Londres.
Frente a Yarmouth, una tempestad hunde el barco, y la tripulación se salva en el bote de otra nave. El capitán, padre de un amigo suyo, le aconseja que no vuelva a navegar nunca, pero Robinson no le hace caso. En Londres se embarca hacia la costa de Guinea, en África, y vuelve con polvo de oro que le reporta casi trescientas libras.
Esclavo en Salé y la huida con Xury
En su segundo viaje a Guinea, un barco corsario de Salé, en la costa de Marruecos, asalta su nave, y Robinson queda como esclavo del capitán de los piratas. Dos años después, mientras sale a pescar con un moro llamado Ismael y con un muchacho, Xury, arroja al moro al agua, le obliga a volver nadando a la orilla y huye con Xury hacia el sur, bordeando la costa africana. Robinson mata a tiros a un enorme león.
Cerca de las islas de Cabo Verde los recoge un barco portugués. Su generoso capitán no le cobra nada, le compra la barca y se queda con Xury por sesenta piezas de a ocho, con el compromiso de darle la libertad a los diez años si se hace cristiano.
La plantación de Brasil y el naufragio
En la bahía de Todos los Santos, en Brasil, Robinson compra tierras, cultiva tabaco y empieza a prosperar. Al cabo de casi cuatro años, unos plantadores vecinos le proponen dirigir un viaje secreto a Guinea para traer esclavos africanos. Robinson acepta y zarpa el 1 de septiembre de 1659, ocho años justos después de su huida de Hull. Una violenta tempestad arrastra el barco durante días hasta que encalla en un banco de arena. Los marineros intentan llegar a la costa en el bote, pero una ola gigantesca lo vuelca. Robinson consigue alcanzar la playa a nado. Es el único superviviente.
Los primeros días: el barco, la empalizada y el diario
El barco sigue encallado no lejos de la costa. Robinson construye una balsa y, en trece días, hace once viajes a bordo: se trae víveres, ropa, herramientas, armas, pólvora, tinta y papel. En un cajón encuentra monedas y se burla de ellas, porque allí no valen nada, aunque al final se las lleva. Tras una noche de tormenta, el barco desaparece.
Al pie de una colina levanta una doble empalizada de estacas a la que solo se entra con una escalera, y allí monta su tienda y excava una cueva. Para no perder la cuenta del tiempo, clava un gran poste en forma de cruz con la inscripción «Llegué a tierra aquí el 30 de septiembre de 1659» y cada día le hace una muesca. Para combatir la desesperación, escribe en dos columnas los males y los bienes de su situación, como si llevara las cuentas de un negocio, y empieza un diario, que mantiene mientras le dura la tinta. En él llama a la isla «la isla de la Desesperación».
Enfermedad, conversión y vida en la isla
Unos meses después de llegar cae enfermo de fiebres y sueña con un hombre envuelto en llamas que le anuncia que morirá, porque nada le ha llevado al arrepentimiento. Asustado, abre la Biblia y lee: «Invócame en el día de la angustia, y yo te libraré». Se cura con tabaco macerado en ron y, desde entonces, reza y lee cada día.
Los años siguientes son de trabajo paciente. Descubre un valle fértil con uvas silvestres, donde se construye una casa de campo. Consigue cosechas de cebada y arroz, domestica cabras salvajes hasta tener rebaños, aprende a cocer vasijas de barro, a hacer pan y a coserse ropa y una sombrilla de piel de cabra, y enseña a hablar a un loro, Poll. Con un enorme cedro construye una gran canoa, pero es demasiado pesada para llevarla hasta el agua. Más adelante hace otra más pequeña, y en un intento de dar la vuelta a la isla una corriente casi lo arrastra mar adentro. Cuando por fin regresa y se queda dormido, agotado, lo despierta una voz que lo llama por su nombre: es su loro.
La huella en la arena y los caníbales
Cuando lleva unos quince años en la isla, un día, a mediodía, descubre en la playa la huella de un pie descalzo. Aterrado, pasa noches sin dormir y refuerza sus defensas. Más tarde encuentra en otra parte de la costa los restos de un banquete de caníbales, que llegan en canoas desde el continente: cráneos y huesos humanos junto a una hoguera. Durante años vive escondido y planea atacarlos, pero acaba pensando que no tiene derecho a ser juez y verdugo de quienes no le han hecho ningún daño. Algún tiempo después ve naufragar un barco español, en el que solo encuentra con vida a un perro.
Viernes
Una noche sueña que salva a un prisionero de los salvajes, y tiempo después el sueño se cumple. Una mañana ve cinco canoas en la playa y a unos treinta salvajes alrededor de un fuego. Uno de sus prisioneros escapa y corre hacia donde está Robinson, perseguido por tres hombres. Robinson derriba a uno con la culata de la escopeta y mata a otro de un disparo, y el fugitivo remata al primero con la espada de su salvador. Después coloca el pie de Robinson sobre su cabeza, en señal de que será su servidor para siempre.
Robinson lo llama Viernes, por el día en que le salvó la vida. Es un joven de unos veintiséis años, y la primera persona a la que Robinson oye hablar en más de veinticinco años. Le enseña inglés, empezando por «sí», «no» y «amo», que es como debe llamarle; le quita la costumbre de comer carne humana y le enseña la fe cristiana. Viernes, leal y alegre, le cuenta que en su tierra viven diecisiete hombres blancos con barba, náufragos, y los dos construyen una gran canoa para ir a buscarlos.
El español, el padre de Viernes y el barco inglés
Cuando la canoa ya está terminada, llegan tres canoas con veintiún salvajes y tres prisioneros. Robinson y Viernes atacan a tiros, y solo cuatro salvajes escapan. Salvan a un prisionero español y, en el fondo de una canoa, encuentran atado a un anciano: Viernes descubre que es su padre y lo besa, lo abraza, llora y ríe a la vez. El español explica que en el continente quedan dieciséis compañeros suyos, y se marcha con el padre de Viernes a buscarlos.
Pero el barco que aparece después es un navío inglés cuya tripulación se ha amotinado y desembarca al capitán, a su segundo y a un pasajero para abandonarlos. Robinson ofrece su ayuda al capitán con dos condiciones: que en la isla obedezca sus órdenes y que, si recuperan el barco, los lleve gratis a Inglaterra a él y a Viernes. Con astucia, capturan a los marineros que han bajado a tierra, y por la noche asaltan el barco. El cabecilla, al que los rebeldes habían nombrado capitán, muere de un tiro, y Robinson manda colgar su cadáver de una verga como escarmiento. Cinco amotinados prefieren quedarse en la isla antes que ser ahorcados en Inglaterra, y Robinson les deja armas, herramientas y semillas.
El regreso a Europa y el final
Robinson abandona la isla el 19 de diciembre de 1686, después de veintiocho años, dos meses y diecinueve días. Llega a Inglaterra el 11 de junio de 1687: sus padres han muerto y solo encuentra a dos hermanas. En Lisboa se reencuentra con el capitán portugués y descubre que su plantación de Brasil ha seguido prosperando: es rico. Como ya no quiere saber nada del mar, vuelve por tierra con Viernes, a través de España. Al cruzar los Pirineos nevados, en un bosque de la vertiente francesa, los atacan unos lobos y un oso, al que Viernes hace subir a un árbol antes de matarlo, y después una manada de unos trescientos lobos hambrientos, que rechazan a tiros.
En Inglaterra, Robinson vende la plantación, se casa y tiene tres hijos. Ya viudo, en 1694 acompaña a un sobrino en un viaje comercial a las Indias Orientales y visita su isla, donde los españoles y los ingleses que dejó allí han formado una pequeña colonia. Les deja provisiones y herramientas, y promete contar en una segunda parte sus aventuras de los diez años siguientes.
Inicio, nudo y desenlace de Robinson Crusoe
- Inicio: Robinson desobedece a su padre, es esclavo en Salé, huye con Xury, prospera en Brasil y naufraga en 1659 frente a una isla desierta.
- Nudo: sobrevive veintiocho años en la isla, se convierte a una fe sincera, descubre la huella de un pie y la amenaza de los caníbales, y salva a Viernes.
- Desenlace: Robinson y Viernes rescatan al español y al padre de Viernes, ayudan al capitán inglés a recuperar su barco y regresan a Europa, donde Robinson descubre que es rico.
Personajes de Robinson Crusoe
Personajes principales
- Robinson Crusoe: el narrador. De joven es inquieto y desobediente; en la isla demuestra un ingenio y una paciencia enormes. La soledad lo vuelve religioso, pero nunca pierde su mentalidad práctica de comerciante.
- Viernes: el joven indígena al que Robinson salva de los caníbales. Leal, alegre y curioso, aprende enseguida la lengua y la religión de Robinson, que lo trata como a su criado.
Personajes secundarios
- El padre de Robinson: un comerciante prudente que le aconseja una vida tranquila.
- Xury: el muchacho que huye con Robinson de Salé y al que este vende después.
- El capitán portugués: el marino generoso que rescata a Robinson en África y años después le ayuda a recuperar su fortuna.
- El español y el padre de Viernes: los prisioneros salvados de los caníbales.
- El capitán inglés: recupera su barco amotinado gracias a Robinson y lo lleva de vuelta a Europa.
Temas y símbolos de Robinson Crusoe
Temas principales
- La supervivencia y el trabajo: Robinson aprende por ensayo y error a construir, cultivar y fabricar todo lo que necesita. La novela es un elogio del esfuerzo y del ingenio.
- La providencia y la fe: Robinson ve su naufragio como un castigo por desobedecer a su padre y su supervivencia como un regalo de Dios.
- La soledad: el aislamiento lo enfrenta a sus miedos, pero también le da paz. Cuando por fin ve una huella humana, siente más terror que alegría.
- El dominio y el colonialismo: Robinson se considera rey de la isla y convierte a Viernes en su criado. Además, viajaba para comprar esclavos y vendió a Xury. Muchos lectores actuales ven en él un retrato del colonizador europeo.
Símbolos
- La isla: cárcel y reino a la vez, castigo y oportunidad de empezar de nuevo.
- La huella en la arena: la irrupción de lo desconocido en la vida ordenada de Robinson.
- El dinero del barco: en la isla no vale nada, lo que revela el verdadero valor de las cosas.
Análisis de Robinson Crusoe
Estructura y estilo
La novela se presenta como una autobiografía en orden cronológico, con tres grandes etapas: los viajes de juventud, los veintiocho años de la isla y el regreso. Defoe escribe con una prosa sencilla y concreta, casi de libro de cuentas, llena de fechas, cifras e inventarios, que da al relato una gran sensación de verdad.
Contexto
Daniel Defoe nació hacia 1660 en Londres, con el apellido Foe, y murió en la misma ciudad en 1731. Fue comerciante, se arruinó, trabajó como agente secreto del Gobierno y escribió cientos de panfletos; en 1703 lo expusieron en la picota por uno de ellos. Publicó Robinson Crusoe con cerca de sesenta años, y después escribió otras novelas, como Moll Flanders (1722).
La novela salió en Londres el 25 de abril de 1719, con un título larguísimo que resumía la historia: La vida y las extrañas y sorprendentes aventuras de Robinson Crusoe, de York, marinero, que vivió veintiocho años completamente solo en una isla deshabitada de la costa de América, cerca de la desembocadura del gran río Orinoco, que seguía contando el naufragio y el rescate y terminaba con las palabras Escrito por él mismo. Ese mismo año Defoe publicó una continuación.
Suele relacionarse con la historia real de Alexander Selkirk, un marinero escocés que en 1704 pidió que lo dejaran en una isla del archipiélago chileno de Juan Fernández y fue rescatado en 1709. Defoe pudo conocer su caso, que se publicó en 1712, pero la isla de Robinson está frente a la costa de Venezuela, no en el Pacífico, y muchos estudiosos creen que Selkirk fue solo una de las muchas historias de náufragos que Defoe pudo leer.
Adaptaciones e influencia
Rousseau, en Emilio, la elegía como el único libro que su alumno debía leer de niño. Ha inspirado tantas imitaciones que se habla de robinsonadas, como Viernes o los limbos del Pacífico, de Michel Tournier. La isla del tesoro, de Stevenson, tiene también su náufrago, Ben Gunn. En el cine destacan la versión de Luis Buñuel (1954) y Náufrago (2000), con Tom Hanks, una robinsonada moderna.
Frases de Robinson Crusoe
En traducción propia del original inglés:
- «Nací en el año 1632, en la ciudad de York, de buena familia, aunque no de aquella tierra». Primera frase de la novela.
- «¡Oh, basura! ¿Para qué sirves?». Robinson, al encontrar monedas en el barco naufragado.
- «Mal: he sido arrojado a una isla horrible y desolada, sin ninguna esperanza de salvación. Bien: pero estoy vivo, y no ahogado como todos mis compañeros». De la lista de males y bienes de Robinson.
- «¡Pobre Robin Crusoe! ¿Dónde estás? ¿Dónde has estado?». El loro, al despertar a Robinson.
- «El miedo al peligro es diez mil veces más aterrador que el propio peligro». Robinson, tras hallar la huella.
- «Le hice saber que su nombre sería Viernes, que era el día en que le salvé la vida». Robinson, sobre su compañero.
Preguntas y respuestas para estudiar Robinson Crusoe
¿Quién escribió Robinson Crusoe y cuándo?
El inglés Daniel Defoe. Se publicó en Londres en abril de 1719, sin su nombre, como si fueran las memorias del propio náufrago.
¿Cuánto tiempo pasa Robinson en la isla?
Veintiocho años, dos meses y diecinueve días: desde el 30 de septiembre de 1659 hasta el 19 de diciembre de 1686.
¿Dónde está la isla de Robinson?
Según el título original, frente a la costa de América, cerca de la desembocadura del río Orinoco. Es una isla imaginaria.
¿Por qué se llama Viernes el compañero de Robinson?
Porque Robinson le salvó la vida un viernes.
¿Está basada en una historia real?
No exactamente. Se suele relacionar con el náufrago escocés Alexander Selkirk, pero la trama es invención de Defoe, que pudo inspirarse en muchos relatos de náufragos.
¿Cómo termina Robinson Crusoe?
Robinson ayuda a un capitán inglés a recuperar su barco de unos amotinados y vuelve con Viernes a Europa. Descubre que es rico, se casa y, ya viudo, visita su antigua isla, convertida en una pequeña colonia.
Opinión sobre Robinson Crusoe
Robinson Crusoe sigue atrapando porque responde con un detalle fascinante a una pregunta que todos nos hemos hecho: qué haríamos solos en una isla desierta. El refugio, las primeras cosechas, la huella en la arena o la llegada de Viernes son escenas inolvidables. A cambio, las reflexiones religiosas pueden hacerse pesadas, y la manera en que Robinson trata a Viernes o a Xury resulta hoy incómoda. Precisamente por eso es una lectura muy rica: una gran novela de aventuras y un espejo de la mentalidad europea de su tiempo.
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