Clásicos Novela ejemplar picaresca
Rinconete y Cortadillo. Resumen y análisis.
de Miguel de Cervantes Saavedra (1613)
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De qué trata Rinconete y Cortadillo (resumen corto)
Rinconete y Cortadillo es una de las Novelas ejemplares de Miguel de Cervantes, publicadas en 1613. En la venta del Molinillo, camino de Andalucía, se conocen dos muchachos de catorce o quince años: Pedro del Rincón, un tahúr que juega con naipes trucados, y Diego Cortado, un ladrón de bolsas. Tras desplumar a un arriero, llegan a Sevilla, se hacen mozos de la esportilla y empiezan a robar. Otro mozo les advierte de que en Sevilla nadie puede hurtar sin registrarse ante Monipodio, el jefe de una cofradía de ladrones, y los lleva a su casa. Allí los admiten con los nombres de Rinconete y Cortadillo y asisten como espectadores a la vida del patio: la vieja Pipota, que reza mientras guarda ropa robada; la pelea de la Cariharta con su rufián, el Repolido; una fiesta interrumpida por una falsa alarma, y la lectura del libro de cuchilladas por encargo. Rinconete se propone dejar esa vida, aunque sigue en ella unos meses.
Sinopsis de Rinconete y Cortadillo, de Miguel de Cervantes
Es la más divertida de las Novelas ejemplares y uno de los grandes retratos del hampa del Siglo de Oro. Cervantes toma dos personajes propios de la novela picaresca, pero en lugar de contar su vida los convierte en testigos de un mundo: el de los ladrones de Sevilla, organizados como una cofradía religiosa. Casi no hay argumento; lo que importa son las escenas, los diálogos y la ironía con que el narrador muestra a unos delincuentes convencidos de que irán al cielo por encender velas a los santos.
Resumen de Rinconete y Cortadillo por partes
La novela no está dividida en capítulos. Para estudiarla se puede seguir en cinco partes.
Parte 1: el encuentro en la venta del Molinillo
Un día de verano, en la venta del Molinillo, en el límite de los campos de Alcudia, coinciden dos muchachos de unos catorce o quince años. Tras tratarse con una cortesía exagerada, como si fueran caballeros, se sinceran. Pedro del Rincón es hijo de un buldero, un vendedor de bulas; se quedó con el dinero de las bulas, lo azotaron, lo desterraron de la corte y ahora vive de jugar por las ventas con unos naipes trucados. Diego Cortado es hijo de un sastre de un pueblo entre Salamanca y Medina del Campo; de cortar con la tijera pasó a cortar bolsas, y ha tenido que huir de Toledo porque, dice con ironía, el corregidor tenía demasiado interés en conocerlo.
Se juran amistad para siempre y, jugando a la veintiuna, le ganan a un arriero doce reales y veintidós maravedís. Cuando el arriero intenta recuperarlos por la fuerza, sacan sus armas. Unos viajeros a caballo los separan y se los llevan a Sevilla.
Parte 2: mozos de la esportilla en Sevilla
Al entrar en la ciudad, Cortado raja la maleta de un francés del grupo y le roba dos camisas, un reloj de sol y un librillo de memoria. Con lo que sacan compran espuertas y costales para trabajar como mozos de la esportilla, que llevan a las casas la compra del mercado, un oficio perfecto para entrar en todas partes sin levantar sospechas. En la plaza de San Salvador, un soldado contrata a Rincón y un estudiante a Cortado, que le roba la bolsa. El estudiante, que es sacristán de unas monjas, vuelve desesperado: llevaba quince escudos de oro de una capellanía. Cortado lo consuela, lo sigue hasta las Gradas de la catedral, lo marea con una charla sin sentido y le roba también el pañuelo.
Parte 3: Monipodio y el ingreso en la cofradía
Otro mozo de la esportilla, Ganchuelo, lo ha visto todo. Les explica en germanía, la jerga de los ladrones, que en Sevilla nadie roba por libre: todos se registran ante Monipodio. Por el camino les cuenta las devociones de la cofradía: dan limosna para el aceite de la lámpara de una imagen muy devota, rezan el rosario y muchos no roban los viernes.
La casa tiene un patio de ladrillo limpísimo, con una maceta de albahaca, y una estampa de la Virgen con agua bendita. Van llegando hasta catorce personas de todo tipo, entre ellas una vieja que se arrodilla a rezar ante la imagen y dos valentones. Por fin baja Monipodio, cejijunto, barbudo y velludo: el bárbaro más rústico y deforme del mundo, según el narrador. Monipodio les cambia el nombre por los de Rinconete y Cortadillo, les explica que la cofradía paga misas por sus bienhechores, aunque dice «naufragio» por sufragio, y examina sus habilidades. Cuando Cortadillo asegura que aguantará el tormento sin confesar, los admite sin el año de noviciado.
Entonces llega el alguacil de los vagabundos, amigo de la casa, a reclamar la bolsa del sacristán, que es pariente suyo. Monipodio se enfurece hasta que Rinconete entrega la bolsa y Cortadillo enseña el pañuelo. Monipodio devuelve la bolsa, deja el pañuelo a Cortadillo y le da el título de «el Bueno».
Parte 4: un día en el patio
Desde ese momento, los dos amigos solo miran. Llegan la Gananciosa y la Escalanta, dos prostitutas, novias de los valentones Chiquiznaque y Maniferro, que lleva una mano de hierro en lugar de la que le cortó la justicia. La vieja Pipota cuenta que guarda en su casa una canasta de ropa robada que, jura, no ha tocado; se bebe de un trago una enorme cantidad de vino, pide monedas para poner velas a los santos y aconseja a los jóvenes que disfruten mientras puedan.
En pleno almuerzo aparece Juliana la Cariharta, llena de moratones: el Repolido la ha azotado con el cinturón porque le mandó veinticuatro reales en lugar de treinta. La Gananciosa la consuela diciéndole que a lo que se quiere bien se castiga, y la Cariharta acaba queriendo ir a buscarlo. Cuando llega el Repolido arrepentido, ella lo insulta, él está a punto de pelearse con los valentones porque se ríen y Monipodio los reconcilia a todos. La paz se celebra con seguidillas, tocando un chapín, una escoba y dos trozos de plato. La fiesta acaba de golpe cuando avisan de que se acerca el alcalde de la justicia: todos huyen por los tejados, salvo los dos novatos. Es una falsa alarma.
Parte 5: el libro de memoria y el final
Llega un caballero a quejarse: había pagado una cuchillada de catorce puntos en la cara de un mercader, pero Chiquiznaque se la dio a su lacayo porque la cara del amo era demasiado pequeña. Tras una discusión, el caballero deja una cadena de oro en prenda por una nueva cuchillada, esta vez al amo. Como Monipodio no sabe leer, Rinconete lee en voz alta su libro de memoria, con las cuchilladas, palizas y otras ofensas encargadas esa semana. Monipodio asigna a los novatos la zona que va de la Torre del Oro al postigo del Alcázar y los cita para el domingo.
Solos, Rinconete se ríe de los disparates que ha oído y se asombra de que gente tan llena de robos y muertes esté segura de ir al cielo por no faltar a sus devociones. Piensa en lo descuidada que es la justicia de Sevilla y se propone aconsejar a su compañero que dejen esa vida. Sin embargo, llevado por su juventud, sigue en ella algunos meses, y el narrador deja para otra ocasión contar lo que le sucedió.
Inicio, nudo y desenlace de Rinconete y Cortadillo
- Inicio: Rincón y Cortado se conocen en la venta del Molinillo, engañan a un arriero y viajan a Sevilla.
- Nudo: tras sus primeros robos, ingresan en la cofradía de Monipodio y presencian la vida del patio: la Pipota, la pelea de la Cariharta y el Repolido, la falsa alarma y los encargos de cuchilladas.
- Desenlace: Monipodio les asigna un distrito. Rinconete quiere dejar esa vida, pero sigue en ella unos meses. El final queda abierto.
Personajes de Rinconete y Cortadillo
Personajes principales
- Pedro del Rincón, Rinconete: hijo de un buldero y tahúr experto. Sabe leer, es el más reflexivo y quien juzga al final a la cofradía.
- Diego Cortado, Cortadillo: hijo de un sastre, ladrón de bolsas rapidísimo y de gran sangre fría.
- Monipodio: el jefe de la cofradía. Rudo y analfabeto, pero respetado por todos, gobierna como un padre y un juez y trata con los alguaciles.
Personajes secundarios
- Ganchuelo: el mozo que los lleva al patio; más adelante Monipodio lo llama Ganchoso.
- La vieja Pipota: devota y aficionada al vino, guarda la ropa robada mientras pone velas a los santos.
- Juliana la Cariharta y el Repolido: una prostituta maltratada y el rufián violento y fanfarrón al que sigue queriendo.
- Chiquiznaque y Maniferro: los valentones encargados de las cuchilladas y los palos.
Temas y símbolos de Rinconete y Cortadillo
Temas principales
- La hipocresía religiosa: los ladrones rezan y encienden velas convencidos de que así se salvarán, sin dejar de robar ni de herir.
- El hampa organizada: la cofradía funciona como un gremio, con jefe, novicios, normas y reparto del botín; es un mundo al revés que imita a la sociedad respetable.
- La corrupción de la justicia: el alguacil protege a los ladrones a cambio de favores.
- El lenguaje: la germanía y las palabras mal dichas de Monipodio y la Cariharta son una fuente constante de humor.
Símbolos
- El patio de Monipodio: un pequeño teatro por el que desfila el hampa sevillana; su limpieza y su imagen de la Virgen contrastan con lo que allí se trama.
- El libro de memoria: la contabilidad del crimen, con cuchilladas y palizas anotadas como pedidos de un taller.
Análisis de Rinconete y Cortadillo
Estructura y estilo
La novela tiene dos mitades. La primera, más narrativa, recuerda a la picaresca, con el relato de las vidas de los muchachos y sus primeros robos. La segunda transcurre en un solo lugar y en unas pocas horas, el patio, por el que los personajes entran y salen como en un entremés, una pieza teatral breve y cómica, mientras Rinconete y Cortadillo se convierten en espectadores. Predomina el diálogo, lleno de refranes y germanía, y el humor nace del contraste entre lo que los personajes son y cómo hablan. El final es abierto: Cervantes nunca escribió la continuación prometida.
Picaresca y diferencias
Los protagonistas recuerdan a los de El Lazarillo de Tormes o el Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán: jóvenes de origen humilde que viven del engaño. El padre de Rincón incluso es buldero, como uno de los amos de Lázaro. Pero Cervantes cambia la fórmula: no hay un pícaro que cuente su vida en primera persona con amargura, sino un narrador irónico que retrata un ambiente colectivo.
Contexto
Miguel de Cervantes (Alcalá de Henares, 1547 – Madrid, 1616) conocía bien Sevilla: llegó en 1587 como comisario encargado de reunir provisiones para la Armada y en 1597 estuvo preso en su Cárcel Real.
Rinconete y Cortadillo es la tercera de las doce Novelas ejemplares, publicadas en Madrid en 1613 por Juan de la Cuesta, pero es bastante anterior. Ya la menciona la primera parte de Don Quijote de la Mancha (1605): en el capítulo 47, el ventero entrega al cura unos papeles titulados «Novela de Rinconete y Cortadillo». Además, a comienzos del siglo XVII Francisco Porras de la Cámara, racionero de la catedral de Sevilla, copió una primera versión para el arzobispo Fernando Niño de Guevara. Aquel manuscrito se perdió, pero Isidoro Bosarte había publicado su texto en 1788, y gracias a él sabemos que Cervantes revisó la novela antes de imprimirla: suavizó pasajes, suprimió datos como el año 1569 en que se conocían los muchachos y retocó el final.
Frases de Rinconete y Cortadillo
- «Yo pensé que el hurtar era oficio libre, horro de pecho y alcabala». Cortado, al saber que los ladrones deben registrarse ante Monipodio; es decir, libre de impuestos.
- «Señor, yo no me meto en tologías; lo que sé es que cada uno en su oficio puede alabar a Dios». Ganchuelo, camino del patio.
- «Quiero y es mi voluntad que vos, Rincón, os llaméis Rinconete, y vos, Cortado, Cortadillo». Monipodio, al admitirlos.
- «¡Como si tuviese más letras un no que un sí!». Cortadillo, sobre aguantar el tormento sin confesar.
- «Holgaos, hijos, ahora que tenéis tiempo; que vendrá la vejez y lloraréis en ella los ratos que perdistes en la mocedad». La vieja Pipota, al despedirse.
- «A lo que se quiere bien se castiga». La Gananciosa, consolando a la Cariharta.
Preguntas y respuestas para estudiar Rinconete y Cortadillo
¿Quién escribió Rinconete y Cortadillo y cuándo?
Miguel de Cervantes. Se publicó en 1613 en las Novelas ejemplares, pero ya existía antes: la menciona la primera parte del Quijote, de 1605.
¿Por qué se llaman Rinconete y Cortadillo?
Se llaman Pedro del Rincón y Diego Cortado, y Monipodio les pone los diminutivos al admitirlos en la cofradía. El apellido de Cortado alude, además, a su oficio: cortar bolsas.
¿Quién es Monipodio?
El jefe de la cofradía de ladrones de Sevilla. Su nombre es también una palabra del español: un monipodio es una asociación de personas para fines ilícitos.
¿Dónde transcurre la novela?
Empieza en la venta del Molinillo, camino de Andalucía, pero casi toda la acción ocurre en Sevilla: en la plaza de San Salvador, en las Gradas de la catedral y, sobre todo, en el patio de Monipodio.
¿Cómo termina Rinconete y Cortadillo?
Monipodio asigna a los amigos una zona de Sevilla. Rinconete decide aconsejar a Cortadillo que abandonen esa vida, pero sigue en ella unos meses, y el narrador deja su historia para otra ocasión.
¿Por qué es una novela ejemplar?
Cervantes afirmó en el prólogo que de todas sus novelas se podía sacar algún ejemplo provechoso. En esta, el narrador dice al final que lo ocurrido en aquella «infame academia» puede servir de ejemplo y aviso.
Opinión sobre Rinconete y Cortadillo
Es una de las lecturas más amenas del Siglo de Oro. Las escenas del patio, con la Pipota bebiendo vino entre oraciones o Chiquiznaque justificando la cuchillada al lacayo, tienen una gracia teatral irresistible. Quien busque intriga puede decepcionarse, porque casi no ocurre nada y el final queda en el aire, y la germanía obliga a leer con notas. Pero pocas obras retratan una época con tanta viveza e ironía.
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