De qué trata El miserere (resumen corto)
El miserere es una leyenda de terror de Gustavo Adolfo Bécquer. En la abadía de Fitero, en Navarra, el narrador encuentra un Miserere inacabado y un anciano le cuenta su historia. Hace muchos años, una noche de tormenta, llegó allí un viejo músico extranjero que quería redimir un crimen de juventud componiendo el Miserere más sublime jamás oído. Un pastor le habló del Miserere de la montaña: unos bandidos asesinaron a los monjes de un monasterio cercano una noche de Jueves Santo, y cada año, esa misma noche, sus voces vuelven a cantarlo entre las ruinas. Como es precisamente Jueves Santo, el músico va allí, ve a los esqueletos de los monjes cantar el salmo y cae sin sentido. De vuelta en la abadía, intenta escribir lo que oyó, pero no pasa del último versículo que escuchó. Enloquece y muere sin terminar su obra.
Sinopsis de El miserere, de Gustavo Adolfo Bécquer
Publicada en 1862, El miserere es una de las leyendas de Bécquer más inquietantes. Une el terror de los muertos que vuelven con una gran pregunta sobre el arte: ¿puede un ser humano expresar lo sublime? Su protagonista, un artista obsesionado con una belleza imposible, refleja las ideas del propio Bécquer sobre la poesía.
Resumen de El miserere por partes
La leyenda tiene una introducción en primera persona, tres partes numeradas con la historia del músico y unas líneas finales en las que vuelve a hablar el narrador.
Introducción: el manuscrito de Fitero
En la biblioteca abandonada de la abadía de Fitero, el narrador encuentra unos viejos cuadernos de música roídos por los ratones: es un Miserere. Aunque no sabe música, observa que la obra está incompleta, pues solo llega hasta el décimo versículo, y que en lugar de las habituales indicaciones en italiano tiene renglones en alemán que parecen escritos por un loco, como el que dice que las notas son huesos cubiertos de carne. Un viejecito que lo acompaña le cuenta entonces la leyenda.
Parte I: el músico y el Miserere de la montaña
Hace muchos años, una noche lluviosa, llegó a la abadía un romero que pedía fuego, pan y cobijo. Al hermano lego le cuenta que es músico, que nació muy lejos y que en su juventud usó su arte para seducir y encendió pasiones que lo arrastraron a un crimen. Ya viejo, quiere redimirse componiendo un Miserere, el salmo de arrepentimiento del rey David, tan sublime que los ángeles pidan a Dios misericordia por él. Ha recorrido Alemania, Italia y España sin encontrar uno que lo inspire.
Un rabadán, uno de los pastores de los frailes, le pregunta si ha oído el Miserere de la montaña. Hace siglos hubo en esas montañas un monasterio, construido por un señor con los bienes de un hijo al que desheredó por sus maldades. Una noche de Jueves Santo, cuando los monjes iban a comenzar o ya cantaban el Miserere, el hijo y sus bandoleros incendiaron el monasterio, saquearon la iglesia y no dejaron un fraile con vida. Desde entonces, cada año, esa noche, se ven luces en las ruinas y se oyen cantos lúgubres: son los monjes, que vuelven del purgatorio a pedir misericordia. Como es precisamente Jueves Santo, el canto empezará en tres horas. El músico sale en plena tormenta hacia las ruinas, y el lego y los pastores exclaman que está loco.
Parte II: la noche en las ruinas
Remontando el riachuelo, el músico llega a las ruinas y espera sentado sobre una tumba, entre los ruidos de la noche. Cuando empieza a creer que lo han engañado, suenan once campanadas, aunque allí ya no hay campana, ni reloj, ni torre.
La iglesia se ilumina sola con una luz azulada y las piedras vuelven a unirse: el altar, las capillas y los arcos se levantan intactos. Se oyen voces que parecen salir de la tierra. El músico se asoma al precipicio del torrente y ve salir del agua los esqueletos de los monjes, que fueron arrojados allí desde la iglesia. Trepan por las rocas cantando el primer versículo del salmo y se arrodillan en el coro. La música es el trueno, el viento, la cascada y algo más, como un órgano imposible de describir. Al llegar el versículo en el que el salmista confiesa que fue concebido en pecado, se levanta un alarido terrible, como si gritara la humanidad entera. Después la iglesia se llena de luz celestial, los esqueletos recuperan su carne, la cúpula se abre al cielo y los ángeles acompañan el canto. Deslumbrado, el músico cae sin sentido.
Parte III: el Miserere inacabado
Al día siguiente, el romero vuelve a la abadía pálido y fuera de sí. Cuando el lego le pregunta con ironía si oyó el Miserere, responde que sí y que lo va a escribir. Pide al abad asilo y pan a cambio de una obra inmortal que borre sus culpas ante Dios, y el abad acepta por compasión, aunque lo cree loco.
El músico trabaja noche y día con una rapidez febril. Llega hasta la mitad del salmo, pero al alcanzar el último versículo que oyó en la montaña no puede seguir. Escribe cientos de borradores, todos inútiles. Pierde el sueño y el apetito, le sube la fiebre, se vuelve loco y muere sin terminar la obra, que los frailes guardan en el archivo.
Final: el narrador ante el manuscrito
El narrador vuelve a mirar la partitura, abierta sobre una mesa. Las notas parecen burlarse de él, y confiesa que habría dado un mundo por poder leerlas. La leyenda termina con una pregunta: quién sabe si no serán una locura.
Inicio, nudo y desenlace de El miserere
- Inicio (introducción y parte I): el narrador encuentra en Fitero un Miserere inacabado. Su autor fue un viejo músico que buscaba redimirse y que oyó hablar de los monjes muertos que cantan cada Jueves Santo.
- Nudo (parte II): esa misma noche, el músico presencia en las ruinas el Miserere de los esqueletos y cae sin sentido.
- Desenlace (parte III y final): intenta escribir lo que oyó, pero no pasa del último versículo escuchado; enloquece y muere. El narrador contempla la partitura sin poder leerla.
Personajes de El miserere
- El músico: un romero viejo y extranjero que cometió un crimen en su juventud. Apasionado y obsesivo, quiere redimirse con su arte y acaba destruido por una belleza imposible.
- El narrador: un visitante de la abadía de Fitero, aficionado a la música aunque no sabe leerla.
- El hermano lego y el abad: el lego acoge al músico y luego se burla de él; el abad le da asilo por compasión.
- El rabadán: el pastor que cuenta la historia del Miserere de la montaña.
- Los monjes muertos: asesinados por los bandidos, vuelven cada Jueves Santo a cantar el Miserere.
Temas y símbolos de El miserere
Temas principales
- El arte y lo sublime: el músico persigue una música perfecta que ningún ser humano puede escribir.
- La culpa y la redención: quiere borrar su crimen con el mismo arte con el que pecó.
- Lo sobrenatural y la muerte: los muertos vuelven a cantar la noche de Jueves Santo.
- La locura: la obsesión por lo imposible destruye al artista.
Símbolos
- El Miserere: el arrepentimiento y la petición de misericordia, pero también la obra perfecta que el artista sueña.
- La partitura inacabada: el límite que separa el arte humano de lo divino.
Análisis de El miserere
Estructura
La leyenda encaja varios relatos: el narrador escucha al anciano, y dentro de la historia del anciano el rabadán cuenta la del monasterio. El final enlaza con el principio: la partitura que se interrumpe en el décimo versículo es la del músico, que no pudo ir más allá de lo que había oído. La pregunta final deja la duda de si aquella música era sublime o solo la obra de un loco.
Estilo
Es una de las leyendas más musicales de Bécquer, llena de sensaciones auditivas y enumeraciones. La escena de las ruinas pasa del horror de los esqueletos a la gloria de la luz celestial.
Contexto
Gustavo Adolfo Bécquer (Sevilla, 1836 – Madrid, 1870) publicó El miserere en el diario madrileño El Contemporáneo el 17 de abril de 1862, que ese año era Jueves Santo, la misma noche en que transcurre. Como El monte de las ánimas, estaba pensada para una fecha señalada. El Miserere es el salmo 51 de la Biblia (el 50 en la numeración latina), que se cantaba en los oficios de Semana Santa. La abadía de Fitero es real: un monasterio cisterciense del siglo XII, en el sur de Navarra, que aparece también en La cueva de la mora. El artista incapaz de atrapar lo sublime recuerda a la rima I, «Yo sé un himno gigante y extraño», y su búsqueda de un ideal imposible lo emparenta con el Fernando de Los ojos verdes.
Adaptaciones
En 1971, el dibujante Carlos Giménez la adaptó al cómic en la revista Trinca.
Frases de El miserere
- «Era un Miserere». El narrador, al encontrar los cuadernos de música.
- «En mi juventud hice de mi arte un arma poderosa de seducción, y encendí con él pasiones que me arrastraron a un crimen». El músico, en la parte I.
- «El Miserere de los que vuelven al mundo después de muertos, y saben lo que es morir en el pecado». El músico, antes de salir hacia las ruinas.
- «En el derruido templo no había campana, ni reloj, ni torre ya siquiera». El narrador, en la parte II.
- «¿Quién sabe si no serán una locura?». Última frase de la leyenda.
Preguntas y respuestas para estudiar El miserere
¿Quién escribió El miserere y cuándo?
Gustavo Adolfo Bécquer. Se publicó en el periódico El Contemporáneo el 17 de abril de 1862, Jueves Santo.
¿Dónde transcurre la leyenda?
En la abadía de Fitero, en Navarra, y en las ruinas de un monasterio de las montañas cercanas.
¿Qué es un miserere?
Es el salmo en el que el rey David pide perdón a Dios, que en latín empieza con la palabra «miserere», «ten piedad», y también cada obra musical compuesta sobre él.
¿Por qué quiere el músico componer un Miserere?
Para redimirse de un crimen de juventud: quiere usar para el bien el arte que antes empleó para el mal.
¿Por qué no puede terminarlo?
El texto no lo explica: al llegar al último versículo que oyó en la montaña, todos sus borradores resultan inútiles. La leyenda sugiere que lo sublime está fuera del alcance humano.
¿Cómo termina El miserere?
El músico enloquece y muere sin acabar la obra, que los frailes guardan. Muchos años después, el narrador la contempla sin poder leerla y se pregunta si no será una locura.
Opinión sobre El miserere
El miserere es una de las leyendas más ambiciosas de Bécquer. La escena de las ruinas, con la iglesia que renace y los esqueletos que suben del torrente, es de las más impresionantes del terror en español. Su ritmo es más lento que el de otras leyendas, pero va más allá del miedo: es la tragedia de un artista que roza lo perfecto y no puede alcanzarlo. Si te gusta, sigue con La cruz del diablo.
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