Teatro Drama poético
La dama del alba. Resumen y análisis.
de Alejandro Casona (1944)
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De qué trata La dama del alba (resumen corto)
La dama del alba es un drama poético de Alejandro Casona ambientado en una aldea de Asturias. Hace cuatro años que Angélica desapareció en el río, tres días después de casarse con Martín, y su madre vive encerrada en el luto. Una tarde llega a la casa una Peregrina joven y hermosa que es, en realidad, la Muerte: venía a buscar a Martín, pero se queda dormida y falta a su cita. Esa noche, Martín salva del río a Adela, una muchacha que quería ahogarse, y la familia la acoge. Siete meses después, Adela ha devuelto la alegría a la casa y ama a Martín, que le revela que Angélica no murió, sino que huyó con otro hombre. La noche de San Juan, Angélica regresa arrepentida, y la Peregrina la convence de ir con ella al río para salvar su recuerdo. Su cuerpo aparece intacto y el pueblo lo celebra como un milagro.
Sinopsis de La dama del alba, de Alejandro Casona
Estrenada en Buenos Aires en 1944, durante el exilio de su autor, La dama del alba es la obra más célebre de Alejandro Casona. Su gran hallazgo es la Peregrina, una Muerte sin guadaña que juega con los niños, se ríe por primera vez y envidia el amor de los vivos. Casona mezcla realidad y fantasía, el costumbrismo de su Asturias natal y las creencias populares sobre el río y la noche de San Juan en un drama lleno de poesía sobre la vida, la muerte y el poder consolador de las leyendas.
Resumen de La dama del alba por actos
Casona la subtituló «retablo en cuatro actos». Toda la acción transcurre en la casa de labranza de la familia, en una aldea asturiana y sin una época determinada. Entre el primer acto y el segundo pasan unos minutos; entre el segundo y el tercero, siete meses; y entre el tercero y el cuarto, muy poco tiempo.
Acto primero: la llegada de la Peregrina
Una casa de luto. Es una tarde fría y arde el fuego. Se cumplen cuatro años desde que Angélica, la hija mayor, desapareció en el remanso del río. Su cuerpo nunca se encontró, y la Madre, que no ha podido enterrarla, vive atormentada; por miedo al río, no deja ir a la escuela a sus otros hijos, Andrés, Dorina y Falín. Telva, la criada, que perdió a sus siete hijos en la mina, cuenta que, según dicen, bajo el agua del remanso hay un pueblo entero cuyas campanas se oyen algunas noches de San Juan.
La Peregrina. Martín, el marido de Angélica, con la que solo estuvo casado tres días, se prepara para subir a la sierra a recoger unos novillos para la feria. Entonces llama a la puerta una mujer joven y rubia, de manos muy blancas y frías, con capa y bordón, que dice ir camino de Santiago, y la familia la acoge junto al fuego. Martín sale en un potro joven y nervioso hacia el peligroso paso del Rabión, y la Peregrina se arrodilla para sujetarle la espuela. Luego, la forastera cuenta que ha pasado por la aldea otras tres veces: en la boda de la Mayorazga, en la gran nevada y en el derrumbe de la mina.
La cita de las nueve. Los niños, fascinados, juegan con ella, y la Peregrina se ríe por primera vez en su vida, asombrada. Rendida de cansancio, pide que la despierten a tiempo para una cita que tiene a las nueve y se queda dormida junto al fuego. Nadie la despierta.
Acto segundo: la Peregrina y el abuelo
El abuelo la reconoce. Poco después, el abuelo ata cabos: cada vez que la forastera pasó por el pueblo murió alguien, y él mismo vio su rostro pálido y sintió sus manos de hielo el día que explotó el grisú en la mina y estuvo a punto de morir. La Peregrina es la Muerte. Venía a buscar a Martín, que cabalgaba hacia el Rabión, pero se quedó dormida y él salvó la vida, aunque su hora no ha pasado: solo se ha aplazado.
Una muerte con sentimientos. El abuelo le reprocha que entre disfrazada en las casas a la hora del alba, de donde viene el título de la obra. Ella se defiende: es amiga de los pobres y de los limpios de conciencia, y solo es cruel cuando los hombres la empujan unos contra otros. Al final le confiesa su tristeza: querría adornarse con rosas, vivir entre niños y amar a un hombre, pero todo lo que toca se hiela, y está condenada a matar sin poder morir. El abuelo, conmovido, la llama «pobre mujer».
Adela. Poco después llega Martín con una muchacha desmayada en brazos: es Adela, una joven sola y desgraciada que ha intentado ahogarse en el río. La familia decide acogerla en la única habitación libre, la de Angélica, y la Madre acaba aceptándolo a regañadientes. Antes de seguir su camino, la Peregrina anuncia al abuelo que volverá dentro de siete meses y que entonces vendrá por el río. Los dos se despiden dándose la mano.
Acto tercero: Adela y el secreto de Martín
Una nueva alegría. Han pasado siete meses y es la víspera de San Juan. Adela ha transformado la casa: cuida de los niños, les canta el romance del Conde Olinos y viste la ropa de Angélica, y la Madre la peina como a su hija y hasta la llama hija. Solo Martín parece rechazarla, aunque llega herido de una pelea en la taberna: la tabernera había dicho que Adela era su amante, y él salió en defensa de su honra. El abuelo está inquieto, porque hay luna llena, se cumplen los siete meses y Adela se parece cada día más a Angélica.
La vuelta de la Peregrina. Al anochecer llega la Peregrina, como había anunciado. Adela, que estaba sin sentido cuando la vio, no la reconoce. Hablando con el abuelo, la Peregrina le dice que nunca conoció a Angélica.
El secreto de Martín. Escondida, la Peregrina escucha la despedida de Martín y Adela. Martín le confiesa que la quiere y que se irá al día siguiente para no manchar su honra, y le revela su secreto: Angélica no se ahogó. Se había enamorado de otro hombre y, a los tres días de la boda, huyó con él; en el río solo apareció su pañuelo. Martín calló para no deshonrarla a ella ni a la familia, pero sigue casado y no puede ofrecer nada a Adela. Los dos se confiesan su amor, aunque saben que es imposible. Después, la Peregrina cuenta a los niños una historia que, según dice, es verdadera aunque parezca un cuento: la de una muchacha que desapareció en el remanso de una aldea.
Acto cuarto: la noche de San Juan
La fiesta. Suenan la gaita y el tambor, y las sanjuaneras y los mozos piden leña para las hogueras. En la ventana de Adela hay un ramo de flores blancas que ha puesto Martín: se irá al día siguiente, pero esa noche bailará con ella. La Madre, que se ha dado cuenta de que Martín la quiere, le da su bendición a Adela y le pone el pañuelo que Angélica llevaba el día que desapareció. Adela, triste por la marcha de Martín, siente otra vez la tentación del río, pero la Peregrina la detiene y le promete que la luz del alba borrará sus sombras. Todos salen hacia las hogueras, y la Peregrina, que se despide asegurando que tardará muchos años en volver, se queda sola.
Angélica. Entonces entra Angélica. Ha sido muy desgraciada durante esos cuatro años y vuelve arrepentida, a pedir perdón y a recuperar su sitio. La Peregrina le hace ver que ese sitio ya no existe: su familia ha aprendido a vivir sin ella, Martín se ha vuelto a enamorar y todos la recuerdan como una muchacha buena y alegre. Lo único que le queda es ese recuerdo y, aunque sea una imagen falsa, merece la pena salvarlo. Angélica acepta y sale con ella hacia el río.
El milagro. Más tarde, Quico llega gritando que han encontrado a Angélica en el remanso. El cuerpo está intacto, como si el río lo hubiera guardado cuatro años, y el pueblo habla de milagro y la llama santa. Cuando entran las angarillas cubiertas de ramas verdes, la Madre lanza un grito de dolor y de alegría a la vez: por fin podrá enterrar a su hija. La Peregrina contempla la escena con una sonrisa, recoge su bordón y sigue su camino.
Inicio, nudo y desenlace de La dama del alba
- Inicio (actos primero y segundo): la Muerte llega disfrazada de peregrina para llevarse a Martín, pero se queda dormida. Martín salva del río a Adela, y la familia la acoge.
- Nudo (acto tercero): siete meses después, Adela ocupa el lugar de Angélica y ama a Martín, que le revela que Angélica huyó con otro hombre. La Peregrina regresa la víspera de San Juan.
- Desenlace (acto cuarto): Angélica vuelve arrepentida y la Peregrina la lleva al río para salvar su recuerdo. Su cuerpo aparece intacto, el pueblo habla de milagro y Martín y Adela quedan libres para quererse.
Personajes de La dama del alba
Personajes principales
- La Peregrina: la Muerte, con aspecto de mujer joven y hermosa, rubia, de ojos tristes y manos frías. Es tierna con los niños, sufre por su destino y envidia el amor humano.
- Adela: la muchacha que Martín salva del río. Devuelve la alegría a la casa, ocupa poco a poco el lugar de Angélica y se enamora de Martín.
- Martín: el marido de Angélica. Guarda durante cuatro años el secreto de su huida para proteger la honra de la familia.
- La Madre: vive anclada en el luto y sobreprotege a sus hijos pequeños. Adela le devuelve las ganas de vivir.
- El abuelo: sabio, prudente y refranero. Es el único que reconoce a la Peregrina, se enfrenta a ella y acaba compadeciéndola.
- Angélica: la hija mayor, a la que todos recuerdan buena y alegre. Solo aparece en el último acto, cuando vuelve arrepentida.
Personajes secundarios
- Telva: la criada, habladora y llena de humor. Perdió a sus siete hijos en la mina.
- Andrés, Dorina y Falín: los hermanos pequeños de Angélica, que reciben a la Peregrina como a una amiga.
- Quico: el mozo del molino que trabaja en la casa.
- Las sanjuaneras y los mozos: los jóvenes del pueblo que celebran la noche de San Juan.
Temas y símbolos de La dama del alba
Temas principales
- La muerte humanizada: la Muerte es una mujer con sentimientos y forma parte de la vida. Es una compañera, no una enemiga.
- El amor: el de Adela y Martín devuelve la vida a la casa, como el amor más fuerte que la muerte del romance del Conde Olinos.
- La verdad y la leyenda: la verdad sobre Angélica es amarga; la leyenda que nace de su muerte es hermosa y consoladora.
- El honor y el qué dirán: Martín calla por honra y Angélica muere para que su recuerdo quede limpio.
- La inocencia de los niños: tratan a la Muerte como a una amiga y, con sus juegos, le hacen faltar a su cita.
Símbolos
- El río y el remanso: la muerte y el misterio. Devuelve a Adela viva y a Angélica muerta.
- El alba: la hora en que llega la Muerte y, a la vez, la luz que borra las sombras.
- La noche de San Juan: el fuego, el agua milagrosa y el amor; la noche en que todo cambia.
- El bordón de peregrina: la Muerte siempre está de paso.
- La ropa y el pañuelo de Angélica: muestran cómo Adela va ocupando su lugar.
Análisis de La dama del alba
Estructura
Los cuatro actos forman dos mitades: los dos primeros, en una tarde fría, presentan a la Peregrina y traen a Adela; los dos últimos, la noche de San Juan, resuelven el conflicto. Casona juega con los paralelismos: dos muchachas entran en el río, Adela para salvarse y Angélica para morir, y la verdad amarga que cuenta Martín acaba vencida por el cuento de la Peregrina. En la acotación final, los personajes quedan inmóviles como figuras de un retablo.
Estilo
Está escrita en una prosa muy poética, llena de comparaciones y metáforas, sobre todo en boca de la Peregrina. Junto a ese lirismo hay un lenguaje popular, con refranes, palabras asturianas y canciones tradicionales como el romance del Conde Olinos o los cantos de San Juan, y el humor de Telva y de los niños aligera la tristeza.
Una Muerte distinta
La Peregrina no es un esqueleto con guadaña, sino una mujer bella, cansada y compasiva. Su actuación final es una especie de justicia piadosa: se lleva a Angélica, salva la honra de la familia y deja libres a dos enamorados. Es el reverso de la Mendiga de Bodas de sangre (1933), de Federico García Lorca, una anciana siniestra que pide luz a la Luna para que los amantes no escapen. Ese tono amable también tiene detractores: el final oculta la verdad bajo una leyenda, y en los años sesenta parte de la crítica joven acusó a Casona de hacer un teatro evasivo y conservador.
Contexto
Alejandro Casona, seudónimo de Alejandro Rodríguez Álvarez (Besullo, Asturias, 1903 – Madrid, 1965), fue maestro. Durante la Segunda República dirigió el Teatro del Pueblo de las Misiones Pedagógicas, que llevó el teatro clásico a pueblos de toda España, y en 1934 triunfó con La sirena varada. Comprometido con la República, salió de España en 1937 y en 1939 se instaló en Buenos Aires. Allí, la compañía de Margarita Xirgu, también exiliada, estrenó La dama del alba el 3 de noviembre de 1944 en el Teatro Avenida, donde pocos meses después estrenaría La casa de Bernarda Alba. Casona dedicó la obra a Asturias y situó la acción en una aldea que evoca su Besullo natal. En España no se estrenó hasta abril de 1962, en el Teatro Bellas Artes de Madrid: fue un gran éxito y marcó el regreso del autor.
Adaptaciones
En 1966 se llevó al cine en España, con dirección de Francisco Rovira Beleta y Dolores del Río en el papel de la Peregrina. Televisión Española la emitió en Estudio 1 en 1965 y en 1989, y en 2022 se estrenó en Oviedo una ópera de Luis Vázquez del Fresno basada en ella.
Frases de La dama del alba
- «¿Tan distinta me imaginas de la vida?». La Peregrina al abuelo, en el acto segundo, cuando él defiende que la vida, por dura que sea, es lo mejor que conoce.
Preguntas y respuestas para estudiar La dama del alba
¿Quién escribió La dama del alba y cuándo se estrenó?
Alejandro Casona, durante su exilio. Se estrenó el 3 de noviembre de 1944 en el Teatro Avenida de Buenos Aires, y en España, en 1962.
¿Quién es la Peregrina?
Es la Muerte, disfrazada de peregrina camino de Santiago. Solo el abuelo la reconoce, porque la vio de cerca cuando estuvo a punto de morir en la mina.
¿Por qué se titula La dama del alba?
Porque la Muerte entra en las casas a la hora del alba, como le reprocha el abuelo.
¿Qué secreto guarda Martín?
Que Angélica no se ahogó, sino que huyó con otro hombre a los tres días de la boda. Lo calló para proteger la honra de la familia.
¿Cómo termina La dama del alba?
La noche de San Juan, Angélica vuelve arrepentida y la Peregrina la convence de ir con ella al río. Su cuerpo aparece intacto, el pueblo habla de milagro, la Madre puede por fin enterrarla y Martín y Adela quedan libres.
¿Qué diferencia hay entre la Muerte de Casona y la de Lorca?
En Bodas de sangre es una Mendiga siniestra que empuja hacia la tragedia; en La dama del alba, una mujer tierna y compasiva que acaba trayendo la paz a la familia.
Opinión sobre La dama del alba
La dama del alba es breve, fácil de leer y muy emocionante. Casona consigue que el lector sienta ternura por la Muerte y que un tema tan duro se convierta en poesía, con personajes populares tan entrañables como Telva o el abuelo y un último acto de gran belleza. Su final, que entierra la verdad bajo una leyenda, es además perfecto para debatir en clase.
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