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Cápsulas Literarias
Portada de ¿Quién se ha llevado mi queso?

Autoayuda y Desarrollo Personal Fábula de autoayuda

¿Quién se ha llevado mi queso?. Resumen y análisis.

de Spencer Johnson (1998)

  • 11 min de lectura
  • Actualizado el
  • ISBN 9788416997152
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De qué trata ¿Quién se ha llevado mi queso? (resumen corto)

¿Quién se ha llevado mi queso? es una fábula de Spencer Johnson sobre cómo afrontar el cambio. Unos antiguos compañeros de instituto se reúnen en Chicago y uno de ellos, Michael, les cuenta una historia. En un laberinto viven dos ratones, Fisgón y Escurridizo, y dos liliputienses del tamaño de un ratón, Hem y Haw. Los cuatro encuentran una gran reserva de queso en el depósito de Queso Q, pero Hem y Haw se acomodan y llegan a creer que es suyo. Un día el queso desaparece. Los ratones salen enseguida a buscar más, mientras Hem se indigna y se niega a moverse. Haw, tras dudar mucho, vence el miedo, recorre el laberinto escribiendo en las paredes lo que aprende y encuentra queso nuevo en el depósito de Queso N, donde ya estaban los ratones. Hem se queda atrás. Esa misma tarde, los amigos debaten qué personaje es cada uno.

Sinopsis de ¿Quién se ha llevado mi queso?, de Spencer Johnson

Publicado en Estados Unidos en 1998 con el título Who Moved My Cheese?, es uno de los libros de autoayuda y empresa más vendidos de la historia: pasó casi cinco años en la lista de los más vendidos de The New York Times y en 2018 había vendido casi 30 millones de ejemplares en 37 idiomas. En España lo publicó Urano, en su colección Empresa Activa. Se lee en menos de una hora y se apoya en una metáfora fácil de recordar: el queso es lo que queremos tener en la vida, y el laberinto, el lugar donde lo buscamos. También es un libro muy discutido, porque algunas empresas lo repartieron entre sus empleados en épocas de despidos.

Resumen de ¿Quién se ha llevado mi queso? por partes

El libro, de alrededor de cien páginas, empieza con una presentación de los personajes y tiene tres partes: una reunión de antiguos compañeros en Chicago, la historia del queso, que ocupa la mayor parte, y un debate entre esos mismos amigos.

Presentación: las partes de todos nosotros

El autor advierte de que sus cuatro personajes representan las partes simples y complejas que todos llevamos dentro. A veces actuamos como Fisgón, que olfatea pronto el cambio; otras, como Escurridizo, que se lanza enseguida a la acción; otras, como Hem, que niega el cambio porque teme que traiga algo peor, y otras, como Haw, que aprende a adaptarse cuando ve que cambiar puede llevar a algo mejor.

Una reunión: Chicago

Un domingo, en Chicago, varios antiguos compañeros comen juntos tras la reunión de su promoción de instituto y reconocen que no saben afrontar los cambios inesperados. Michael cuenta que su empresa estuvo a punto de hundirse por no adaptarse, hasta que oyó una historia sencilla que le enseñó a ver el cambio como una ganancia y no como una pérdida. Sus amigos le piden que la cuente.

La historia: el depósito de Queso Q

Cuatro pequeños personajes recorren cada día un laberinto en busca de queso. Los ratones Fisgón y Escurridizo, de cerebro simple y buen instinto, buscan por ensayo y error. Los liliputienses Hem y Haw, con cerebros complejos llenos de creencias y emociones, buscan un Queso con mayúscula que creen que los hará felices.

Un día, los cuatro encuentran una gran reserva en el depósito de Queso Q (en el original, Cheese Station C). Los ratones mantienen su rutina: madrugan, se cuelgan del cuello las zapatillas para tenerlas a mano y revisan cada mañana si algo ha cambiado. Hem y Haw, en cambio, se levantan cada vez más tarde, trasladan sus casas cerca del queso y acaban considerándolo suyo, sin preguntarse de dónde viene ni quién lo pone allí. Se vuelven arrogantes.

¡No hay queso!

Una mañana, el queso ya no está. Los ratones no se sorprenden, porque habían notado que cada día había menos: se calzan las zapatillas y salen a buscar queso nuevo. Cuando llegan Hem y Haw, Hem grita preguntando quién se ha llevado su queso y protesta porque no es justo, mientras Haw se queda paralizado. Para Haw, el queso significaba seguridad y una familia algún día; para Hem, mandar sobre otros y tener una gran casa. Esa noche, Haw escribe en la pared que, cuanto más importante es el queso para uno, más se aferra a él.

Durante días vuelven al depósito vacío. Hem se siente víctima y sostiene que tienen derecho a su queso. Cuando Haw propone salir a buscar más, Hem se niega: allí está cómodo, fuera hay peligros y él ya es mayor. Llegan a agujerear la pared con martillo y cincel por si el queso está detrás, sin encontrar nada. Mientras tanto, los ratones han descubierto una reserva enorme: el depósito de Queso N.

Haw se atreve a salir

Débil por el hambre, Haw acaba riéndose de sí mismo: hacen lo mismo una y otra vez y se extrañan de que nada mejore. Busca sus zapatillas, imagina con todo detalle que saborea queso nuevo y le dice a Hem que nunca les devolverán el queso de ayer. Antes de irse le deja escrita una advertencia sobre el peligro de no cambiar, y en la entrada del laberinto escribe una pregunta sobre el miedo que lo guiará durante todo el viaje.

El viaje por el laberinto

Al principio está débil, se pierde y solo encuentra pequeños trozos de queso. Comprende que el queso de Q llevaba tiempo menguando y que podría haberlo visto venir; por eso escribe que hay que oler el queso a menudo para saber cuándo se está poniendo viejo. Descubre que, al dejar atrás el miedo, se siente libre, y que imaginarse disfrutando del queso nuevo le ayuda a encontrarlo. Va dejando estas ideas en las paredes, también como un rastro para Hem.

Con unos trozos de queso nuevo vuelve a buscar a su amigo, pero Hem los rechaza: no le gusta lo que no conoce y no cambiará hasta que le devuelvan su queso. Haw sigue solo y comprende que lo que temía nunca era tan malo como lo que imaginaba y que las creencias viejas no llevan al queso nuevo.

El depósito de Queso N

Por fin, Haw llega al depósito de Queso N, donde están Fisgón y Escurridizo con la barriga llena. Se cuelga las zapatillas del cuello por si vuelve a necesitarlas y brinda por el cambio. Piensa que empezó a cambiar cuando aprendió a reírse de sí mismo, y que Hem tendrá que encontrar su propio camino.

En la pared más grande escribe un resumen de lo aprendido: el cambio ocurre, porque siempre están moviendo el queso; hay que anticiparse, vigilarlo, adaptarse rápido, cambiar, disfrutar del cambio y estar preparado para volver a cambiar. Desde entonces revisa cada día su queso y explora el laberinto. La historia termina cuando Haw oye que alguien se acerca y desea que, por fin, sea Hem.

Un debate: más tarde, ese mismo día

Antes de cenar, los amigos se reúnen en el bar de un hotel y cada uno se pregunta qué personaje ha sido. Carlos admite que actuó como Hem cuando tuvo que cambiar de empleo sin quererlo. Nathan reconoce que su familia no supo reaccionar ante la llegada de una gran superficie y ahora tiene que cerrar muchas de sus tiendas. Jessica cuenta que su empresa de enciclopedias se negó a pasarlas a un disco de ordenador.

Michael explica cómo la usó en su empresa: los Fisgón detectaban los cambios, los Escurridizo actuaban y muchos Hem cambiaron al ver las ventajas. A los Hem que no cambiaron, admite, tuvieron que despedirlos. Concluye que un cambio impuesto es un cambio rechazado y que la historia funcionó porque nadie quería parecerse a Hem.

Inicio, nudo y desenlace de ¿Quién se ha llevado mi queso?

  • Inicio: en una reunión en Chicago, Michael empieza a contar la historia. Los cuatro personajes encuentran queso en el depósito Q, y Hem y Haw se acomodan.
  • Nudo: el queso desaparece. Los ratones se marchan, Hem y Haw se quedan esperando, y al final Haw vence el miedo y sale al laberinto. Hem rechaza el queso nuevo que le ofrece.
  • Desenlace: Haw encuentra el depósito N, escribe en su pared lo aprendido y espera que Hem lo siga. Los amigos debaten qué personaje es cada uno.

Personajes de ¿Quién se ha llevado mi queso?

  • Fisgón: ratón que olfatea pronto los cambios. En inglés se llama Sniff.
  • Escurridizo: ratón que se lanza enseguida a la acción. En inglés, Scurry.
  • Hem: liliputiense que niega el cambio y se aferra a lo conocido. Su nombre y el de Haw vienen de la expresión inglesa hem and haw, que significa titubear.
  • Haw: liliputiense que aprende a reírse de sí mismo, supera el miedo y se adapta. Es el verdadero protagonista.
  • Michael: el antiguo compañero que cuenta la historia y la aplicó en su empresa.
  • Nathan, Carlos, Jessica y los demás: reconocen en la fábula sus propias experiencias.

En otras traducciones al español, los ratones se llaman Oliendo y Corriendo, y los liliputienses, Kif y Kof.

Temas y símbolos de ¿Quién se ha llevado mi queso?

Temas principales

  • El cambio es inevitable: el queso siempre acaba moviéndose o agotándose, y lo sensato es anticiparse.
  • El miedo: lo que paraliza a Hem y a Haw son sus propios temores, casi siempre exagerados.
  • La arrogancia del éxito: quien cree que lo que tiene durará siempre deja de prestar atención.
  • El humor: Haw empieza a cambiar cuando se ríe de sí mismo.

Símbolos

  • El queso: lo que queremos en la vida, como un trabajo, una relación, dinero o salud.
  • El laberinto: el lugar donde lo buscamos, como la empresa o la familia.
  • Las zapatillas: la disposición a moverse.
  • Las frases de las paredes: lo aprendido, y un rastro para quien quiera seguir el mismo camino.

Análisis y críticas de ¿Quién se ha llevado mi queso?

Estructura y estilo

La fábula queda enmarcada entre dos escenas realistas, la comida y el debate, que enseñan a aplicarla al trabajo o a la familia. Usa frases cortas, tono de cuento infantil y juegos de palabras, y resume sus lecciones en máximas fáciles de recordar.

Contexto

Spencer Johnson nació en Watertown, en Dakota del Sur (Estados Unidos), en 1938, y murió en San Diego, California, en 2017. Estudió Psicología y Medicina, pero se dedicó a escribir, y firmó con Kenneth Blanchard The One Minute Manager (1982). Según cuenta Blanchard en el prólogo, Johnson había ideado la historia del queso años antes, y Blanchard la usaba en sus seminarios para directivos. En 2018 se publicó una continuación póstuma, Fuera del laberinto, protagonizada por Hem.

Críticas

Como algunas empresas lo repartían durante reestructuraciones y recortes, muchos lo leyeron como una invitación a aceptar los despidos sin protestar. El periodista Thomas Frank le reprochó que presente el cambio como una fuerza ajena ante la que el trabajador solo puede adaptarse, sin preguntarse quién mueve el queso ni por qué. La ensayista Barbara Ehrenreich, en Sonríe o muere, lo consideró un clásico de la propaganda de los despidos. En España, una reseña de 2001 en la Revista Galega de Economía criticó su redacción infantil y su lección de fondo: aceptar sin rechistar lo que decide el jefe. El propio libro da argumentos a estas lecturas, porque Michael admite que su empresa despidió a los Hem que no cambiaron.

También se le reprocha que simplifica demasiado: no todo cambio es bueno, y resistirse a uno injusto puede ser razonable. Deepak Malhotra, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard, respondió en 2011 con I Moved Your Cheese, una fábula sobre unos ratones que se niegan a vivir en el laberinto de otro.

Frases de ¿Quién se ha llevado mi queso?

La obra tiene derechos de autor, así que recogemos solo tres frases breves que Haw escribe en las paredes (la redacción cambia según la edición):

  • «Si no cambias, puedes extinguirte». La advertencia que le deja a Hem al marcharse del depósito Q.
  • «¿Qué harías si no tuvieras miedo?». La pregunta que se hace al entrar en el laberinto.
  • «Cuanto más rápidamente olvides el queso viejo, antes encontrarás el queso nuevo». Una de las lecciones de su viaje.

Preguntas y respuestas para estudiar ¿Quién se ha llevado mi queso?

¿Quién escribió el libro y cuándo se publicó?

El médico y escritor estadounidense Spencer Johnson. Se publicó en 1998 con el título Who Moved My Cheese?

¿Qué representan el queso y el laberinto?

El queso es lo que queremos conseguir en la vida, como un empleo, una relación o salud. El laberinto es donde lo buscamos: la empresa, la familia o la comunidad.

¿Por qué Hem no quiere salir a buscar queso nuevo?

Porque tiene miedo, está cómodo con lo conocido y cree que tiene derecho a que le devuelvan su queso.

¿Qué hace que Haw cambie?

El hambre lo empuja, pero el cambio empieza cuando se ríe de sí mismo y se imagina disfrutando del queso nuevo.

¿Cómo termina la historia?

Haw encuentra el depósito de Queso N. El final queda abierto: oye que alguien se acerca y desea que sea Hem, pero no sabemos si su amigo ha cambiado.

¿Por qué se ha criticado el libro?

Porque algunas empresas lo usaron para que los trabajadores aceptaran despidos sin protestar y porque presenta el cambio como algo que solo cabe aceptar.

Opinión sobre ¿Quién se ha llevado mi queso?

¿Quién se ha llevado mi queso? se lee en un rato y deja una idea útil: las cosas cambian, y conviene darse cuenta pronto en lugar de quedarse quieto lamentándose. Pero conviene leerlo con espíritu crítico: su mensaje sirve ante los cambios que nadie controla y mucho peor ante los que deciden otros, y su estilo, demasiado simple, puede resultar condescendiente. Quien busque una fábula de crecimiento personal con más humor y matices tiene una buena alternativa en El caballero de la armadura oxidada.

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Contenido realizado por:

  • Bea Allegue

    Bea Allegue es una apasionada de la literatura con más de 15 años de experiencia en el análisis y resumen de obras literarias. Con una licenciatura en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y una especialización en Crítica Literaria, Bea ha dedicado su carrera a explorar y compartir el mundo de los libros con una amplia audiencia.