Novelas Novela corta
El coronel no tiene quien le escriba. Resumen y análisis.
de Gabriel García Márquez (1961)
De qué trata El coronel no tiene quien le escriba (resumen corto)
El coronel no tiene quien le escriba es una novela corta de Gabriel García Márquez. En un pueblo colombiano en estado de sitio, un coronel de setenta y cinco años, veterano de la guerra de los Mil Días, espera desde hace quince años la carta que le anuncie que cobrará su pensión. Cada viernes va al puerto a esperar el correo, siempre en vano. Vive en la miseria con su mujer, enferma de asma, y lo único que les queda de su hijo Agustín, asesinado en la gallera por repartir hojas clandestinas, es un gallo de pelea que podría ganar en enero. Don Sabas, el padrino de Agustín, le dice que el gallo vale novecientos pesos, pero luego solo le ofrece cuatrocientos. Cuando el coronel ve al pueblo aclamar al animal en un entrenamiento, decide no venderlo. Al final, su mujer le pregunta qué van a comer mientras tanto y él responde con una palabrota.
Sinopsis de El coronel no tiene quien le escriba, de Gabriel García Márquez
Escrita en París entre 1956 y 1957 y publicada como libro en 1961, es la novela que el propio García Márquez consideraba su mejor libro. No hay en ella la magia de Cien años de soledad: es una historia sencilla, contada con una prosa seca y exacta. A través de un anciano pobre que se niega a rendirse, retrata la Colombia de la Violencia, con su censura y sus muertos, y el abandono de un Estado que olvida a quienes lo sirvieron. Es también, con mucho humor y ternura, la historia de un matrimonio que resiste unido a la pobreza.
Resumen de El coronel no tiene quien le escriba por partes
La novela se divide en siete partes sin número ni título. La acción va de una mañana de octubre a un domingo de diciembre, y la resumimos siguiendo el orden de esas siete partes.
El entierro del músico
Una mañana lluviosa de octubre, el mes que el coronel siente cada año en las tripas, raspa la lata del café para preparar la última taza, se la da a su mujer, enferma de asma, y le miente diciendo que él ya ha tomado. Las campanas anuncian el entierro de un músico, el primero que muere por causas naturales en muchos años. Tras atender al gallo de pelea que heredó de su hijo Agustín, va a dar el pésame. En el cortejo, don Sabas, padrino de Agustín y único dirigente de su partido que escapó a la persecución política, le pregunta por el gallo. El alcalde prohíbe que el entierro pase ante el cuartel: el pueblo está en estado de sitio.
El correo y el último maíz
Los compañeros de Agustín en la sastrería aseguran que el gallo es el mejor del departamento y ahorran para apostar por él en las peleas de enero. El viernes, como cada semana, el coronel va al puerto a esperar la lancha del correo. En la oficina coincide con el médico, un joven que atiende a su mujer y le presta al coronel los periódicos, vaciados por la censura. No hay carta, y el coronel, avergonzado, miente diciendo que no esperaba nada. Al día siguiente, el médico, que no quiere cobrar hasta que gane el gallo, le da una hoja clandestina con las noticias prohibidas, y el coronel la lleva a la sastrería. En casa solo quedan cincuenta centavos del dinero de la máquina de coser de Agustín, y el maíz cuesta cuarenta y dos. Aun así, la mujer acepta que lo compre.
El abogado y la carta
La mujer hace milagros para dar de comer en una casa donde ya solo quedan un reloj de péndulo y un cuadro que vender. Un viernes, cuando el médico pregunta si hay algo para el coronel, el administrador responde que el coronel no tiene quien le escriba. El coronel visita a su abogado, un hombre perezoso que trabaja sobre una vieja pianola, le retira el poder y le reclama sus documentos. Entre ellos está el recibo que le firmó el coronel Aureliano Buendía cuando, como tesorero de la revolución en la zona de Macondo, entregó en el campamento de Neerlandia los fondos de la guerra. El abogado le advierte que, si los saca del ministerio, tendrá que volver a esperar turno. El 27 de octubre, el coronel escribe a mano a una agencia de abogados para confiarle su caso.
Noviembre: el reloj y los muchachos
El 2 de noviembre, la mujer lleva flores a la tumba de Agustín y vuelve con una crisis de asma. El gallo llega a pasar dos días sin maíz. Ella le exige que se deshaga de él: los gallos fueron la perdición de Agustín, que murió acribillado en la gallera el 3 de enero. Él responde que faltan tres meses para la pelea, y ella pregunta qué comerán mientras tanto. Después lo manda a vender el reloj a Álvaro, el sastre para el que trabajaba Agustín. En la sastrería, el coronel no se atreve a ofrecerlo y finge que lo lleva a arreglar. Luego propone a los muchachos regalarles el gallo, pero ellos insisten en que debe ser él quien lo lleve a la gallera y, al comprender su situación, se encargan de alimentarlo.
Don Sabas y los novecientos pesos
Un viernes de lluvia, el coronel se refugia en la oficina de don Sabas, rico y diabético, que le asegura que el gallo vale novecientos pesos. Esa noche cenan una mazamorra hecha con el maíz que traen los muchachos, y él calcula, ilusionado, que el gallo les dará para comer tres años. Pero al día siguiente su mujer le confiesa que el padre Ángel le ha negado un préstamo sobre los anillos de boda, que nadie quiere el reloj ni el cuadro y que muchas veces ha puesto a hervir piedras para que los vecinos no supieran que no tenían qué comer. Le echa en cara que veinte años de promesas del partido solo les han dejado un hijo muerto. El coronel recuerda que se marchó de Macondo en 1906, con la llegada de la fiebre del banano, tras esperar en vano el cumplimiento de las promesas de Neerlandia, y decide vender el gallo.
La oferta de don Sabas y la batida en el billar
El domingo, tras un primer intento fallido, el coronel consigue decir a don Sabas, delante del médico, que viene a venderle el gallo. Don Sabas responde que tiene un cliente que quizá dé cuatrocientos pesos, y le adelanta sesenta. El médico le revela después que don Sabas lo revenderá por novecientos y que pudo quedarse en el pueblo gracias a un pacto con el alcalde, que le permitió comprar a mitad de precio los bienes de sus compañeros de partido expulsados. Esa noche, en el salón de billares, Álvaro le pasa otra hoja clandestina. De pronto entra la policía, y el coronel, con la hoja en el bolsillo, se encuentra cara a cara con el hombre que mató a su hijo, que le apunta con el fusil. Aparta el cañón con la punta de los dedos, pide permiso y lo dejan pasar.
Diciembre: el gallo no se vende
Llega diciembre, con su claridad, y el coronel se siente renovado. Un viernes oye el alboroto de la gallera: es el primer entrenamiento y los muchachos han llevado su gallo, que resiste los ataques de su rival entre los aplausos del público. El coronel salta la barrera, lo recoge de manos de Germán y vuelve a casa con él bajo el brazo, seguido por un pueblo que parece haber despertado. Su mujer le cuenta que los muchachos se lo llevaron diciendo que el gallo era de todo el pueblo, y él responde que hicieron bien y que el gallo no se vende: devolverá a don Sabas lo que queda del adelanto y el resto cuando llegue la pensión.
Esa noche y al día siguiente, ella intenta convencerlo: se está muriendo de asma y él la trata peor que a un gallo. Pero el coronel no cede. Al amanecer del domingo, ella le pregunta qué harán si el gallo pierde. Faltan cuarenta y cinco días. Desesperada, lo zarandea y le pregunta qué van a comer mientras tanto, y el coronel, que ha necesitado toda su vida para llegar a ese instante, se siente invencible y responde: «Mierda».
Inicio, nudo y desenlace de El coronel no tiene quien le escriba
- Inicio: en octubre, el coronel espera, como cada viernes, la carta de su pensión, mientras pasa hambre con su mujer para mantener el gallo de su hijo muerto.
- Nudo: la carta no llega, ya no les queda nada que vender y el coronel decide vender el gallo a don Sabas, que le dice que vale novecientos pesos y luego le ofrece cuatrocientos.
- Desenlace: en diciembre, al ver el entusiasmo del pueblo en la gallera, el coronel decide no venderlo. A su mujer, que le pregunta qué comerán hasta la pelea, le responde con una palabrota.
Personajes de El coronel no tiene quien le escriba
Personajes principales
- El coronel: nunca se dice su nombre. Tiene setenta y cinco años y fue coronel a los veinte en la guerra de los Mil Días. Pobre, orgulloso, honrado, irónico y a veces ingenuo, se aferra a la esperanza con una terquedad admirable.
- La mujer del coronel: tampoco tiene nombre. Enferma de asma, dura y práctica, sostiene la casa remendando ropa e inventando comidas, y es quien se enfrenta a la realidad.
- El gallo: la herencia de Agustín y la última esperanza del matrimonio y de todo el pueblo.
Personajes secundarios
- Agustín: el hijo muerto, que trabajaba en una sastrería. Lo mataron en la gallera nueve meses antes del comienzo de la novela.
- Don Sabas: padrino de Agustín y compadre del coronel. Sobrevivió pactando con el alcalde y se hizo rico. Es diabético y aprovechado.
- El médico: joven, irónico y generoso. Atiende gratis a la mujer, presta los periódicos al coronel y le pasa las hojas clandestinas.
- Álvaro, Germán y Alfonso: los compañeros de Agustín en la sastrería, que alimentan al gallo y lo llevan a entrenar.
Temas y símbolos de El coronel no tiene quien le escriba
Temas principales
- La espera y la esperanza: el coronel lleva media vida esperando una pensión que no llega, y aun así no deja de creer en ella.
- La dignidad frente al hambre: el matrimonio oculta su miseria y el coronel se niega a pedir favores, aunque su mujer le recuerda que la dignidad no da de comer.
- La violencia política: el estado de sitio, el toque de queda, la censura y la muerte de Agustín retratan la Colombia de la Violencia.
- La solidaridad: los muchachos y el médico ayudan al coronel sin herir su orgullo.
Símbolos
- El gallo: el recuerdo de Agustín y la esperanza de un pueblo que vuelve a despertar.
- La carta: la promesa incumplida del Estado, que mantiene vivo al coronel.
- Octubre y diciembre: la humedad de octubre acompaña su desánimo; la claridad de diciembre, su decisión final.
Análisis de El coronel no tiene quien le escriba
Estructura y estilo
Las siete partes avanzan de octubre a diciembre al ritmo de los viernes en que llega el correo. El final es abierto: no sabemos si llegará la pensión ni si el gallo ganará. García Márquez escribe con frases breves y precisas, y su narrador en tercera persona se mantiene muy cerca del coronel, que responde a la miseria con ironía. La palabrota final tiene más fuerza porque el propio coronel había pedido a los muchachos de la sastrería que hablaran sin malas palabras.
Contexto
Gabriel García Márquez (Aracataca, Colombia, 1927 – Ciudad de México, 2014) recibió el premio Nobel de Literatura en 1982. Escribió esta novela en París, donde el cierre del diario El Espectador, del que era corresponsal, durante la dictadura de Rojas Pinilla, lo dejó sin sueldo. Se inspiró también en su abuelo, el coronel Nicolás Márquez, veterano de la guerra de los Mil Días que nunca recibió la pensión prometida. Apareció en 1958 en la revista colombiana Mito y como libro en 1961, en Medellín. La acción transcurre en 1956, como revelan las noticias sobre el canal de Suez, en plena Violencia, el enfrentamiento entre conservadores y liberales. Los recuerdos del coronel, con Macondo y el coronel Aureliano Buendía, anticipan Cien años de soledad.
Adaptaciones
En 1999, Arturo Ripstein la llevó al cine con Fernando Luján, Marisa Paredes y Salma Hayek, y en 2019 Carlos Saura dirigió una versión teatral que protagonizó Imanol Arias.
Frases de El coronel no tiene quien le escriba
La novela tiene derechos de autor, así que recogemos solo tres frases breves y muy conocidas:
- «El coronel no tiene quien le escriba». El administrador de correos, cuando el médico pregunta si hay carta para él.
- «La vida es la cosa mejor que se ha inventado». El coronel, mientras come la mazamorra hecha con el maíz del gallo.
- «Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder: Mierda». Última frase de la novela.
Preguntas y respuestas para estudiar El coronel no tiene quien le escriba
¿Quién escribió El coronel no tiene quien le escriba y cuándo?
El colombiano Gabriel García Márquez, en París, entre 1956 y 1957. Apareció en la revista Mito en 1958 y como libro en 1961.
¿Qué carta espera el coronel?
La que debe anunciarle que cobrará su pensión de veterano de la guerra de los Mil Días. Lleva quince años esperándola.
¿Cómo murió Agustín?
Lo mataron a tiros en la gallera el 3 de enero por distribuir información clandestina.
¿Por qué no vende el coronel el gallo?
Porque es lo único que les queda de su hijo y porque, al ver el entusiasmo de la gallera, comprende que el gallo pertenece a todo el pueblo.
¿Qué papel tiene don Sabas?
Es el compadre rico que sobrevivió pactando con el alcalde. Valora el gallo en novecientos pesos, pero solo ofrece cuatrocientos, y según el médico piensa revenderlo.
¿Cómo termina la novela?
El coronel decide no vender el gallo. Su mujer le pregunta qué comerán durante los cuarenta y cinco días que faltan para la pelea, y él responde: «Mierda».
Opinión sobre El coronel no tiene quien le escriba
El coronel no tiene quien le escriba es una obra maestra de la brevedad. Con muy pocos elementos, García Márquez crea un personaje inolvidable, terco hasta el absurdo y digno hasta el final, y un retrato estremecedor de la pobreza y la violencia. Su ritmo es pausado, como la espera del coronel, y quien busque la magia de Cien años de soledad no la encontrará aquí. Pero su humor, su ternura y uno de los finales más famosos de la literatura en español la convierten en una lectura imprescindible.
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