Novelas Novela psicológica
Crimen y castigo. Resumen y análisis.
de Fiódor Dostoievski (1866)
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De qué trata Crimen y castigo (resumen corto)
Crimen y castigo es una novela de Fiódor Dostoievski ambientada en San Petersburgo. Rodión Raskólnikov, un exestudiante pobre y orgulloso, está convencido de que algunos hombres extraordinarios tienen derecho a saltarse la ley si es por un fin superior. Para demostrárselo a sí mismo, mata con un hacha a una vieja usurera, y también a la hermana de esta, Lizaveta, que lo sorprende en el piso. Nadie sospecha de él, pero la culpa lo consume: cae enfermo, se aísla de su familia y se enfrenta en un duelo psicológico con el juez de instrucción Porfiri Petróvich. Solo el amor de Sonia, una joven obligada a prostituirse para mantener a su familia, le muestra el camino de la confesión. Raskólnikov se entrega y es condenado a ocho años de trabajos forzados en Siberia, donde, con Sonia a su lado, empieza su lenta regeneración.
Sinopsis de Crimen y castigo, de Fiódor Dostoievski
Publicada en 1866, Crimen y castigo es una de las grandes novelas de la literatura universal y la obra que consagró a su autor. Aunque empieza con un asesinato, no es una novela policiaca: desde el principio sabemos quién es el culpable. Lo que interesa a Dostoievski es lo que ocurre en la mente del asesino después del crimen, el castigo interior de la conciencia, mucho más duro que cualquier condena. Es también un retrato implacable de la miseria del San Petersburgo del siglo XIX y un debate sobre la moral, la razón y la fe.
Resumen de Crimen y castigo por partes
La novela está dividida en seis partes y un epílogo. Toda la acción principal transcurre en apenas dos semanas de un caluroso verano en San Petersburgo.
Primera parte: el crimen
Rodión Románovich Raskólnikov ha abandonado los estudios de Derecho por falta de dinero y vive en una buhardilla diminuta, debiendo el alquiler a su casera. Desde hace semanas le obsesiona una idea: asesinar a Aliona Ivánovna, una vieja usurera mezquina a la que ha empeñado sus pocos objetos de valor. Piensa que con su dinero podría hacer mucho bien y que la muerte de una mujer así no es un crimen, sino casi un favor a la humanidad.
En una taberna conoce a Marmeládov, un funcionario despedido y alcohólico, que le cuenta su desgracia: su hija Sonia ha tenido que prostituirse para que su madrastra, Katerina Ivánovna, y sus tres hermanastros pequeños puedan comer. Al día siguiente, Raskólnikov recibe una carta de su madre: su hermana Dunia va a casarse con Piotr Petróvich Luzhin, un abogado rico y calculador, para poder ayudarlo a él. Raskólnikov comprende que Dunia se sacrifica por él, igual que Sonia por su familia, y se indigna.
Tras una pesadilla en la que unos campesinos matan a golpes a una yegua, Raskólnikov oye por casualidad que la hermana de la usurera, Lizaveta, estará fuera de casa a la tarde siguiente. Lo interpreta como una señal. Al día siguiente sube al piso de la vieja con un hacha escondida bajo el abrigo y la mata. Mientras busca el dinero, Lizaveta regresa de improviso y él la mata también. Se lleva unas cuantas joyas y una bolsa, y logra escapar de milagro cuando dos hombres llaman a la puerta.
Segunda parte: la fiebre
Raskólnikov esconde lo robado bajo una piedra sin llegar a mirarlo. Lo citan en la comisaría por una deuda con su casera y, al oír hablar del asesinato, se desmaya. Durante días sufre una fiebre delirante, cuidado por su fiel amigo Razumijin. Ya recuperado, se comporta de forma extraña y casi confiesa ante el empleado de policía Zamiótov.
Una noche presencia cómo un carruaje atropella a Marmeládov. Lo lleva a su casa, donde muere en brazos de su familia, y Raskólnikov entrega a la viuda todo el dinero que le había enviado su madre. Allí conoce a Sonia.
Tercera parte: Porfiri Petróvich
La madre y la hermana de Raskólnikov llegan a San Petersburgo. Él las recibe con frialdad y exige a Dunia que rompa con Luzhin. Razumijin, mientras tanto, se enamora de Dunia.
Raskólnikov visita a Porfiri Petróvich, el juez de instrucción encargado del caso, con el pretexto de recuperar unos objetos empeñados. Porfiri ha leído un artículo que Raskólnikov publicó meses atrás, en el que defendía que los hombres extraordinarios, como Napoleón, tienen derecho a cometer crímenes si su idea lo exige. Empieza entre ambos un juego del gato y el ratón: Porfiri sospecha, pero no tiene pruebas. Al final de esta parte aparece en la habitación de Raskólnikov un visitante inesperado: Svidrigáilov.
Cuarta parte: Sonia y la resurrección de Lázaro
Svidrigáilov es un terrateniente cínico en cuya casa Dunia había trabajado como institutriz y que la había acosado. Su esposa acaba de morir en circunstancias sospechosas, y ahora ha llegado a la ciudad para ver a Dunia. Esa noche, Luzhin se comporta de forma tan mezquina que Dunia lo despide para siempre.
Raskólnikov visita a Sonia en su pobre habitación y le pide que le lea en el Evangelio la resurrección de Lázaro. Siente que ambos son iguales, dos almas que han cruzado una línea. En su segundo encuentro con Porfiri, el juez está a punto de acorralarlo, pero de repente irrumpe un pintor, Nikolái, y se declara culpable del asesinato.
Quinta parte: la confesión a Sonia
Durante la comida fúnebre en honor de Marmeládov, Luzhin, resentido, acusa a Sonia de haberle robado un billete de cien rublos que él mismo le había metido en el bolsillo. Lebeziátnikov, con quien Luzhin comparte alojamiento, lo vio todo y lo desenmascara. Katerina Ivánovna, desahuciada y enferma de tisis, enloquece y muere poco después.
Raskólnikov confiesa a Sonia que él mató a la usurera y a Lizaveta, que era amiga suya. Ella, horrorizada, no lo rechaza: lo abraza y le pide que vaya a la plaza, bese la tierra que ha manchado y confiese ante todos. Sin que lo sepan, Svidrigáilov, que vive en la habitación de al lado, lo ha oído todo.
Sexta parte: la entrega
Porfiri visita a Raskólnikov y le dice abiertamente que sabe que es el asesino. No lo detiene: le aconseja que se entregue, porque así le rebajarán la pena, y le da un par de días para decidirse.
Svidrigáilov atrae a Dunia a su habitación con el pretexto de contarle el secreto de su hermano e intenta forzarla. Ella le dispara con un revólver, pero apenas lo roza. Cuando él comprende que Dunia nunca lo amará, la deja marchar. Esa noche reparte su dinero, entre otros a Sonia, y al amanecer se suicida de un disparo.
Raskólnikov se despide de su madre y de su hermana. Sonia le da una cruz de ciprés. En la plaza del Heno se arrodilla y besa la tierra, entre las burlas de la gente. En la comisaría, al enterarse del suicidio de Svidrigáilov, está a punto de marcharse, pero ve a Sonia esperándolo fuera, vuelve a entrar y confiesa el crimen.
Epílogo: Siberia
Gracias a su confesión y a su estado mental, Raskólnikov es condenado solo a ocho años de trabajos forzados en Siberia. Sonia lo sigue y vive cerca del penal. Su madre muere y Dunia se casa con Razumijin. Al principio Raskólnikov no se arrepiente: solo se reprocha haber sido débil y haber confesado. Pero tras una enfermedad, una mañana junto al río, cae llorando a los pies de Sonia. En ese momento comprende que la ama, y comienza para él una nueva vida.
Inicio, nudo y desenlace de Crimen y castigo
- Inicio: Raskólnikov, pobre y obsesionado con su teoría del hombre extraordinario, planea y comete el asesinato de la usurera y de Lizaveta.
- Nudo: la culpa lo enferma y lo aísla. Mientras el juez Porfiri lo cerca, conoce a Sonia, se enfrenta a Luzhin y a Svidrigáilov y acaba confesando a Sonia su crimen.
- Desenlace: Svidrigáilov se suicida y Raskólnikov se entrega a la policía. En Siberia, gracias al amor de Sonia, inicia su redención.
Personajes de Crimen y castigo
Personajes principales
- Rodión Raskólnikov: el protagonista. Joven inteligente, orgulloso y generoso, pero aislado y enfermo de soberbia intelectual. Vive dividido entre su teoría y su conciencia.
- Sonia Marmeládova: la hija de Marmeládov. Se prostituye para mantener a su familia, pero conserva una fe y una bondad intactas. Es la guía moral de Raskólnikov y la clave de su redención.
- Porfiri Petróvich: el juez de instrucción. Astuto e irónico, sabe que Raskólnikov es culpable y, en lugar de detenerlo, juega con su psicología para que se entregue.
- Arkadi Svidrigáilov: terrateniente depravado y cínico, antiguo patrón de Dunia. Es una especie de doble oscuro de Raskólnikov, alguien que vive sin límites morales.
- Dunia (Avdotia Románovna): la hermana de Raskólnikov, valiente, orgullosa y dispuesta a sacrificarse por su familia.
- Razumijin: el mejor amigo de Raskólnikov, alegre, trabajador y leal. Termina casándose con Dunia.
Personajes secundarios
- Pulqueria Alexándrovna: la madre de Raskólnikov, que adora a su hijo.
- Piotr Petróvich Luzhin: el prometido de Dunia, mezquino y calculador, que busca una esposa pobre para dominarla.
- Semión Marmeládov: el padre de Sonia, un funcionario alcohólico que muere atropellado.
- Katerina Ivánovna: la segunda mujer de Marmeládov, orgullosa, enferma y desesperada.
- Aliona Ivánovna: la vieja usurera asesinada.
- Lizaveta Ivánovna: su hermana, una mujer humilde y bondadosa, víctima inocente del crimen.
- Zamiótov: empleado de la comisaría ante el que Raskólnikov casi confiesa.
- Nikolái: el pintor que se declara culpable del asesinato sin haberlo cometido.
- Lebeziátnikov: el joven con quien se aloja Luzhin, defensor de las ideas progresistas, que desenmascara su calumnia contra Sonia.
Temas de Crimen y castigo
- La culpa y la conciencia: el verdadero castigo de Raskólnikov no es la cárcel, sino el tormento interior que sufre desde el momento del crimen.
- La teoría del hombre extraordinario: Raskólnikov cree que los grandes hombres, como Napoleón, están por encima de la moral. La novela demuestra que esa idea es falsa: él no es capaz de soportar lo que ha hecho.
- La redención por el sufrimiento y el amor: para Dostoievski, el ser humano solo puede salvarse aceptando el sufrimiento y abriéndose a los demás, como hace Raskólnikov gracias a Sonia.
- La pobreza: la miseria de San Petersburgo empuja a los personajes a situaciones extremas, como el crimen, la prostitución o el alcoholismo.
- La razón frente a la fe: Dostoievski critica las ideas racionalistas y nihilistas de su época, que pretendían justificarlo todo con la lógica, y defiende la fe cristiana.
- El aislamiento: Raskólnikov se separa de todos, incluso de su madre y de su hermana. Su orgullo lo encierra en sí mismo.
Análisis de Crimen y castigo
Una novela psicológica
Dostoievski narra en tercera persona, pero se mete constantemente en la cabeza de Raskólnikov: conocemos sus dudas, sus delirios y sus contradicciones como si las viviéramos con él. Los personajes están llenos de matices y hablan en largos diálogos y monólogos, a menudo febriles. Por eso se considera una de las primeras grandes novelas psicológicas.
Los dobles de Raskólnikov
Muchos personajes funcionan como espejos del protagonista. Sonia también ha cruzado una línea moral, pero lo ha hecho por amor a los demás, no por orgullo. Svidrigáilov representa lo que Raskólnikov podría llegar a ser si se liberara de la conciencia, y su suicidio muestra adónde conduce ese camino. Luzhin, por su parte, es la versión mezquina del egoísmo racional.
San Petersburgo como escenario
La ciudad es casi un personaje más: calles sucias, tabernas, patios oscuros, escaleras estrechas y un calor asfixiante. Ese ambiente opresivo refleja el estado mental del protagonista.
Contexto
Fiódor Dostoievski (Moscú, 1821 – San Petersburgo, 1881) fue condenado a muerte en 1849 por participar en un círculo político. Le conmutaron la pena en el último momento, ante el pelotón de fusilamiento, y pasó cuatro años de trabajos forzados en Siberia. Esa experiencia transformó su visión del mundo y está muy presente en el epílogo de la novela. Crimen y castigo se publicó por entregas en la revista El Mensajero Ruso en 1866, en una época en la que el autor estaba acosado por las deudas. Después escribiría El idiota, Los demonios y Los hermanos Karamázov.
Frases de Crimen y castigo
- «¿Comprende usted lo que significa no tener ya adónde ir?». Lo dice Marmeládov en la taberna.
- «El dolor y el sufrimiento son siempre inevitables para una inteligencia amplia y un corazón profundo». Son palabras de Raskólnikov.
- «¿Acaso maté a la vieja? Me maté a mí mismo». Raskólnikov se lo confiesa a Sonia.
- «Acepta el sufrimiento y redímete con él». Es el consejo de Sonia.
- «Conviértase en un sol y todos lo verán». Se lo dice Porfiri Petróvich a Raskólnikov.
Preguntas y respuestas para estudiar Crimen y castigo
¿Quién escribió Crimen y castigo y cuándo?
La escribió el ruso Fiódor Dostoievski y se publicó por entregas en 1866.
¿Quién es el protagonista de Crimen y castigo?
Rodión Raskólnikov, un exestudiante de Derecho que vive en la miseria en San Petersburgo y comete un doble asesinato.
¿Por qué mata Raskólnikov a la usurera?
Por una mezcla de pobreza y orgullo intelectual. Quiere demostrarse que es un hombre extraordinario, capaz de cometer un crimen por un fin superior sin sentir remordimientos, y piensa que el dinero de la usurera podría servir para hacer el bien.
¿Quién descubre que Raskólnikov es el asesino?
El juez de instrucción Porfiri Petróvich lo deduce por su comportamiento y su artículo, aunque no tiene pruebas. Sonia y Svidrigáilov lo saben porque él mismo se lo confiesa a ella.
¿Qué papel tiene Sonia en la novela?
Es la figura de la bondad y la fe. Convence a Raskólnikov de que confiese y lo acompaña a Siberia, donde su amor hace posible que él empiece a cambiar.
¿Cómo termina Crimen y castigo?
Raskólnikov se entrega y es condenado a ocho años de trabajos forzados en Siberia. Allí, tras una larga resistencia, reconoce su amor por Sonia y comienza su regeneración moral.
Opinión sobre Crimen y castigo
Crimen y castigo es una novela intensa y absorbente que, más de siglo y medio después, conserva toda su fuerza. Dostoievski consigue que sigamos con angustia a un asesino y que, sin justificarlo, lleguemos a comprenderlo. Algunos pasajes son largos y febriles, pero esa intensidad es precisamente lo que hace de ella una experiencia inolvidable. Es una lectura imprescindible para entender la novela moderna y una reflexión que sigue vigente sobre el bien, el mal y el precio de creerse superior a los demás.
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