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El niño con el pijama de rayas. Resumen y análisis.
de John Boyne (2006)
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De qué trata El niño con el pijama de rayas (resumen corto)
El niño con el pijama de rayas es una novela del irlandés John Boyne ambientada durante la Segunda Guerra Mundial. Bruno, un niño alemán de nueve años, vive feliz en Berlín hasta que su padre, un alto oficial nazi, es nombrado comandante de un campo de concentración, y la familia se traslada a una casa aislada junto a él. Bruno no sabe dónde está. Llama al lugar Auchviz, porque no sabe pronunciar Auschwitz, y desde su ventana ve una alambrada tras la cual viven personas que llevan lo que él cree que son pijamas de rayas. Un día, explorando, conoce al otro lado de la valla a Shmuel, un niño judío polaco que nació el mismo día que él, y se hacen amigos. Cuando la familia va a volver a Berlín, Bruno se pone un pijama de rayas y se cuela en el campo para ayudar a Shmuel a buscar a su padre. Los dos niños mueren juntos, cogidos de la mano, en una cámara de gas.
Sinopsis de El niño con el pijama de rayas, de John Boyne
Publicada en 2006, El niño con el pijama de rayas se convirtió en un fenómeno mundial, vendió millones de ejemplares y es una de las novelas más leídas en los institutos para acercarse al Holocausto. Su originalidad está en el punto de vista: todo se cuenta a través de los ojos de un niño que no entiende lo que ocurre a su alrededor, mientras el lector sí lo sabe. Esa distancia entre la inocencia de Bruno y la realidad del exterminio hace que la historia resulte cada vez más angustiosa. El propio autor la subtituló como una fábula, porque no pretende ser un relato histórico exacto, sino una historia moral sobre la amistad, la inocencia y las vallas que separan a los seres humanos.
Resumen de El niño con el pijama de rayas por capítulos
La novela tiene 20 capítulos breves con títulos largos y a menudo humorísticos, como los que pondría un niño. El narrador es omnisciente, pero cuenta la historia desde el punto de vista de Bruno, con sus palabras y sus confusiones.
Capítulos 1 a 4: de Berlín a Auchviz
Un día, al volver del colegio, Bruno encuentra a la criada, María, guardando sus cosas en cajas. Su madre le explica que su padre ha recibido un ascenso y que tienen que mudarse. Bruno no quiere dejar su gran casa de Berlín, de cinco pisos, ni a sus tres mejores amigos.
La nueva casa solo tiene tres pisos, está en un lugar desolado y no hay otras casas ni otros niños con los que jugar. Bruno la detesta. Su hermana Gretel, de doce años, a la que él considera un caso perdido, le dice que el lugar se llama Auchviz. Desde la ventana de la habitación de Bruno, los dos hermanos descubren algo extraño: a lo lejos hay una alta alambrada y, detrás, unas cabañas bajas y cientos de personas, hombres y niños, vestidas con el mismo pijama de rayas y una gorra. También ven soldados que les dan órdenes.
Capítulos 5 a 8: la vida en la casa nueva
Bruno se atreve a entrar en el despacho de su padre, un lugar prohibido para él, para pedirle que vuelvan a Berlín. Su padre se niega: están allí por orden del Furias, como Bruno llama al Führer, Adolf Hitler. Cuando Bruno le pregunta por la gente del otro lado de la valla, su padre le responde que esa gente no son personas, al menos tal como ellos entienden la palabra, y le prohíbe acercarse por allí.
Bruno se aburre. María, la criada, le pide que no critique a su padre, que fue generoso con su familia. Un día Bruno se construye un columpio con un neumático, se cae y se hace una herida en la rodilla. Lo cura Pavel, un anciano prisionero del campo que pela las verduras en la cocina y sirve la mesa. Pavel le cuenta que antes era médico, y Bruno no entiende qué hace un médico pelando patatas. Cuando su madre vuelve, le pide que, si alguien pregunta, diga que fue ella quien lo curó.
Bruno recuerda también a sus abuelos. En la fiesta de Navidad anterior a la mudanza, su abuela, una antigua cantante, se enfrentó a su padre, que lucía por primera vez su nuevo uniforme de comandante: le reprochó con dureza su nuevo cargo y se marchó de la casa.
Capítulos 9 a 12: la amistad con Shmuel
Los niños reciben clases de un tutor, Herr Liszt, que solo quiere enseñarles historia y geografía al servicio de la patria. Gretel se interesa cada vez más por la guerra, cambia sus muñecas por mapas y admira al joven teniente Kotler, un soldado arrogante y cruel que visita a menudo la casa.
Una tarde, Bruno decide explorar y camina durante horas junto a la alambrada, hasta que ve un punto en la distancia que se va convirtiendo en una figura, y después en un niño. Es Shmuel, un chico judío muy delgado, sentado al otro lado de la valla. Descubren que los dos nacieron el mismo día, el 15 de abril de 1934, y empiezan a hablar.
En un recuerdo, Bruno revive la noche en que el Furias y una mujer rubia llamada Eva cenaron en su casa de Berlín, poco antes del traslado. Después, Shmuel le cuenta su historia: vivía en Cracovia, en Polonia, donde su padre era relojero. Un día obligaron a su familia a llevar un brazalete con una estrella, los encerraron en un barrio separado de la ciudad y, más tarde, los metieron en un tren abarrotado que los llevó al campo. Bruno, que también viajó en tren, no comprende la diferencia entre los dos viajes.
Capítulos 13 a 15: el vino y la traición
Bruno visita a Shmuel casi cada tarde y le lleva comida a escondidas, aunque suele comérsela por el camino. Su amigo está cada vez más delgado. Durante una cena, el teniente Kotler confiesa que su padre abandonó Alemania en 1938 y se fue a Suiza, lo que irrita al padre de Bruno. Esa misma noche, Pavel derrama una botella de vino sobre Kotler, que se lanza sobre él y le da una paliza brutal delante de todos, sin que nadie intervenga.
Gretel sospecha que Bruno tiene un secreto, y él le dice que tiene un amigo imaginario. Poco después, Bruno encuentra a Shmuel en la cocina de su casa, adonde lo han llevado a limpiar copas porque tiene los dedos pequeños. Bruno le da un poco de pollo. Kotler los sorprende y acusa a Shmuel de robar comida. Shmuel dice que Bruno es su amigo, pero Bruno, asustado, niega conocerlo. Durante varios días Shmuel no aparece junto a la valla, y cuando regresa tiene la cara llena de moratones. Bruno se siente avergonzado, le pide perdón y Shmuel lo perdona.
Capítulos 16 a 18: la vuelta a Berlín
Muere la abuela, y la familia viaja a Berlín para el entierro. De vuelta en Auchviz, Gretel le explica a Bruno que al otro lado de la alambrada están los judíos y que ellos son lo contrario, aunque ninguno de los dos entiende muy bien qué significa eso. Bruno coge piojos, y su padre ordena que le rapen la cabeza. Al mirarse al espejo, se da cuenta de que ahora se parece mucho a Shmuel. Para entonces, el teniente Kotler ya ha sido trasladado lejos de allí.
La madre de Bruno, que no soporta vivir allí, consigue que su marido acepte que ella y los niños vuelvan a Berlín, mientras él se queda en el campo. Bruno, que ya no quiere irse porque perdería a su amigo, se lo cuenta a Shmuel. Este le dice que su padre ha desaparecido y que nadie sabe dónde está. Los dos deciden vivir una última aventura: Shmuel le traerá un pijama de rayas, Bruno se colará en el campo y lo ayudará a buscar a su padre.
Capítulo 19: lo que pasó al día siguiente
Es el último día de Bruno en Auchviz y está lloviendo. Shmuel le lleva el pijama, Bruno deja su ropa y sus botas junto a la alambrada, se cambia y pasa por debajo de la valla. Dentro, el campo no se parece nada a lo que había imaginado: no hay familias felices ni tiendas, solo gente triste, enferma y aterrorizada. No encuentran al padre de Shmuel. Cuando Bruno quiere volver a casa, unos soldados rodean al grupo en el que están y los obligan a desfilar hasta una sala grande y cerrada. Bruno cree que es para protegerlos de la lluvia. Allí dentro, apretados entre la multitud, Bruno le dice a Shmuel que es su mejor amigo para toda la vida. Las puertas se cierran, la luz se apaga y, a pesar del caos, Bruno no suelta la mano de su amigo.
Capítulo 20: el último capítulo
Nadie vuelve a saber de Bruno. Los soldados encuentran su ropa, y su madre pasa meses buscándolo antes de regresar a Berlín con Gretel, que se encierra en su habitación. Su padre se queda un año más en el campo. Un día vuelve al lugar donde apareció la ropa, descubre que la valla no está bien sujeta al suelo y que deja un hueco por el que cabe un niño, y comprende lo que le ha ocurrido a su hijo. Destrozado, se desploma. Unos meses después llegan otros soldados y se lo llevan, y él se deja llevar sin protestar, porque ya no le importa lo que le pase. El narrador cierra la novela asegurando, con amarga ironía, que algo así ocurrió hace mucho tiempo y nunca podría volver a pasar.
Inicio, nudo y desenlace de El niño con el pijama de rayas
- Inicio: la familia de Bruno se traslada de Berlín a una casa junto al campo de concentración que su padre dirige. Bruno ve desde su ventana a la gente del pijama de rayas.
- Nudo: Bruno conoce a Shmuel a través de la alambrada y se hacen amigos en secreto. Lo traiciona por miedo delante de Kotler, pero Shmuel lo perdona.
- Desenlace: antes de volver a Berlín, Bruno se disfraza con un pijama de rayas para entrar en el campo. Los dos niños mueren juntos en una cámara de gas, y su padre comprende demasiado tarde lo que ha ocurrido.
Personajes de El niño con el pijama de rayas
Personajes principales
- Bruno: niño alemán de nueve años, curioso, aventurero y muy inocente. No entiende lo que ocurre en el campo ni el papel de su padre, y su ingenuidad lo lleva a la muerte.
- Shmuel: niño judío polaco, de la misma edad que Bruno, prisionero en el campo. Es delgado, triste y paciente, y conoce mucho mejor que Bruno la realidad del mundo.
- El padre: oficial nazi nombrado comandante del campo. Cariñoso con sus hijos, pero frío y entregado a su misión. Al final pierde lo que más quiere por culpa del sistema al que sirve. En la novela no tiene nombre.
- La madre: nunca quiso dejar Berlín y, a medida que pasa el tiempo, se muestra cada vez más triste y angustiada por lo que ocurre en el campo, hasta que consigue volver.
- Gretel: la hermana de Bruno, de doce años. Al principio juega con muñecas, pero se deja influir por la propaganda nazi y por el teniente Kotler.
Personajes secundarios
- El teniente Kotler: joven soldado arrogante y violento, que maltrata a Pavel y a Shmuel. Es trasladado tras saberse que su padre huyó de Alemania.
- Pavel: prisionero judío que trabaja en la cocina de la casa. Antes de la guerra era médico, y cura la rodilla de Bruno.
- María: la criada de la familia, discreta y agradecida al padre, que le habla a Bruno con cariño.
- Herr Liszt: el tutor de los niños, que les enseña una historia al servicio de la ideología nazi.
- La abuela: antigua cantante, que se avergüenza de que su hijo forme parte del régimen.
- El abuelo: al contrario que su esposa, está orgulloso del ascenso de su hijo.
- El Furias: así llama Bruno a Hitler, que cena una noche en su casa de Berlín.
Temas y símbolos de El niño con el pijama de rayas
Temas principales
- La inocencia frente a la barbarie: Bruno no entiende el horror que tiene delante, y su mirada ingenua hace que el lector lo vea con más claridad.
- La amistad por encima de las diferencias: Bruno y Shmuel se hacen amigos aunque el mundo de los adultos los ha colocado en bandos enemigos.
- El Holocausto: la novela muestra, sin describirlos directamente, la deportación, el maltrato y el exterminio de los judíos en los campos nazis.
- La responsabilidad de los adultos: el padre, la madre, Gretel o Herr Liszt colaboran con el sistema o miran hacia otro lado, y sus decisiones tienen consecuencias terribles.
- El adoctrinamiento: la propaganda transforma a Gretel y enseña a los niños a ver a los judíos como enemigos.
- La culpa y el castigo: el padre, responsable de la muerte de miles de personas, pierde a su propio hijo en el campo que dirige.
Símbolos
- La alambrada: la separación entre los seres humanos, entre opresores y oprimidos. Los niños la desafían con su amistad.
- El pijama de rayas: el uniforme de los prisioneros, que les quita su identidad. Cuando Bruno se lo pone, ya nadie lo distingue de los demás.
- La cabeza rapada: hace que Bruno se parezca a Shmuel y anuncia que los dos niños son iguales.
- La ventana: el lugar desde el que Bruno observa un mundo que no comprende.
Análisis de El niño con el pijama de rayas
Estructura
La novela avanza de forma lineal, con algunos recuerdos de la vida en Berlín. Sus 20 capítulos son cortos y siguen el paso del tiempo durante algo más de un año. La tensión crece poco a poco: el lector sabe desde el principio lo que es Auchviz y lo que significa el pijama de rayas, y por eso teme el final mucho antes de que llegue.
Estilo
Boyne usa un lenguaje muy sencillo y repite expresiones propias de un niño. Bruno deforma las palabras que no entiende, como Auchviz o el Furias, y el narrador nunca explica lo que él no sabe. Esa ironía dramática, en la que el lector conoce la verdad que el protagonista ignora, es el principal recurso de la novela.
Contexto
John Boyne nació en Dublín en 1971. Ha contado que escribió el primer borrador de la novela en solo dos días y medio, después de años leyendo sobre el Holocausto. Se publicó en 2006 y su éxito fue enorme, sobre todo entre los lectores jóvenes. Sin embargo, también recibió críticas de historiadores y del Museo de Auschwitz, que consideran que ofrece una imagen poco realista del campo: en la realidad, un niño como Shmuel difícilmente habría sobrevivido a la llegada, y la alambrada estaba electrificada y vigilada. Algunos críticos señalan, además, que la novela invita a compadecerse sobre todo del hijo del comandante nazi. Boyne responde que se trata de una fábula y no de un libro de historia. En 2022 publicó una continuación centrada en Gretel ya anciana, Todas las piezas rotas.
Adaptaciones
En 2008 se estrenó la película El niño con el pijama de rayas, dirigida por Mark Herman, con Asa Butterfield como Bruno, Jack Scanlon como Shmuel, y Vera Farmiga y David Thewlis como los padres. También se ha adaptado al ballet y a la ópera.
Preguntas y respuestas para estudiar El niño con el pijama de rayas
¿Quién escribió El niño con el pijama de rayas y cuándo?
La escribió el irlandés John Boyne y se publicó en 2006.
¿Qué es Auchviz?
Es como Bruno llama al campo de concentración de Auschwitz, en Polonia, porque no sabe pronunciar bien su nombre. Del mismo modo, llama Furias al Führer, Adolf Hitler.
¿Qué tienen en común Bruno y Shmuel?
Los dos tienen nueve años y nacieron el mismo día, el 15 de abril de 1934. Sin embargo, uno es hijo del comandante del campo y el otro es un prisionero judío.
¿Por qué Bruno traiciona a Shmuel?
Por miedo al teniente Kotler, que acusa a Shmuel de robar comida en la cocina. Bruno niega conocerlo, y Shmuel recibe una paliza. Después, Bruno se arrepiente y le pide perdón.
¿Por qué entra Bruno en el campo?
Porque va a volver a Berlín y quiere vivir una última aventura con su amigo: ayudarlo a buscar a su padre, que ha desaparecido. Se pone un pijama de rayas para no llamar la atención.
¿Cómo termina El niño con el pijama de rayas?
Bruno y Shmuel son llevados con otros prisioneros a una cámara de gas, donde mueren cogidos de la mano. Su familia nunca vuelve a verlo. Un año después, su padre descubre el hueco de la valla y comprende lo que ha pasado.
¿Qué le ocurre al padre de Bruno al final?
Queda destrozado al comprender que su hijo murió en el campo que él dirigía. Unos meses después, unos soldados se lo llevan, y él no opone resistencia.
¿Por qué ha sido criticada la novela?
Porque presenta una imagen poco realista de Auschwitz y puede llevar a errores sobre el Holocausto. El autor la defiende como una fábula moral, no como un relato histórico.
Opinión sobre El niño con el pijama de rayas
El niño con el pijama de rayas es una novela muy fácil de leer y difícil de olvidar. Su final golpea con fuerza, y por eso muchos lectores la recuerdan como su primer contacto con el horror del Holocausto. Es cierto que no es un libro de historia y que conviene leerlo sabiendo que muchos detalles no son realistas, pero como fábula sobre la inocencia, la amistad y la responsabilidad de los adultos funciona muy bien. Lo ideal es completarla con testimonios reales, como el Diario de Ana Frank o El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl.
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