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Cápsulas Literarias
Portada de Los músicos de Bremen

Infantil y Juvenil Cuento popular, fábula de animales

Los músicos de Bremen. Resumen y análisis.

de Hermanos Grimm (1819)

  • 9 min de lectura
  • Actualizado el

De qué trata Los músicos de Bremen (resumen corto)

Los músicos de Bremen es un cuento popular recogido por los hermanos Grimm. Un burro que se ha hecho viejo y ya no puede cargar sacos huye antes de que su amo se deshaga de él, y decide ir a la ciudad de Bremen para hacerse músico. Por el camino se le unen otros tres animales viejos o amenazados de muerte por sus dueños: un perro de caza, un gato y un gallo. Como no pueden llegar a Bremen en un día, pasan la noche en el bosque y descubren una casa donde unos ladrones están cenando. Subidos unos encima de otros, se ponen a «cantar» todos a la vez y entran por la ventana con un estruendo tan terrible que los ladrones huyen aterrorizados. Cuando uno de ellos vuelve de noche, los animales lo atacan en la oscuridad, y él cree que la casa está llena de monstruos. Los ladrones no regresan jamás, y los cuatro amigos se quedan a vivir allí sin llegar nunca a Bremen.

Sinopsis de Los músicos de Bremen, de los hermanos Grimm

Los músicos de Bremen es uno de los cuentos más conocidos de la colección Cuentos de la infancia y del hogar, de Jacob y Wilhelm Grimm, en la que se incluyó en 1819. A diferencia de muchos cuentos de hadas, no tiene príncipes, princesas ni magia: sus protagonistas son cuatro animales viejos y despreciados que, unidos, consiguen burlar a una banda de ladrones. Es un relato breve, lleno de humor y de ritmo, con una enseñanza clara: la amistad y el trabajo en equipo permiten superar las dificultades, y nadie es inútil por hacerse mayor.

Resumen de Los músicos de Bremen por partes

El cuento es muy breve y no tiene capítulos, pero puede dividirse en cuatro momentos: el encuentro de los animales, el descubrimiento de la casa de los ladrones, el asalto y la vuelta del ladrón.

El burro y sus compañeros de viaje

Un hombre tiene un burro que durante muchos años ha llevado incansablemente los sacos al molino, pero que ya está viejo y sin fuerzas. Su amo piensa en deshacerse de él, y el burro, al darse cuenta, se escapa y se pone en camino hacia Bremen, donde piensa hacerse músico de la ciudad.

Al poco rato encuentra tumbado en el camino a un perro de caza que jadea como si estuviera agotado. El perro le cuenta que, como está viejo, se debilita cada día más y ya no puede cazar, su amo quería matarlo, y por eso ha huido, aunque no sabe cómo ganarse la vida. El burro le propone que vaya con él a Bremen y se haga músico: él tocará el laúd y el perro, los timbales.

Poco después encuentran a un gato sentado en el camino, con cara de pocos amigos. El gato les explica que se ha hecho viejo, que sus dientes ya no están afilados y que prefiere estar junto a la estufa ronroneando antes que cazar ratones, así que su ama quería ahogarlo. Ha logrado escapar, pero no sabe adónde ir. El burro lo invita a unirse a ellos, porque él entiende mucho de música nocturna.

Más adelante, al pasar junto a una granja, ven a un gallo subido en el portón que canta con todas sus fuerzas. El gallo les cuenta que la dueña ha ordenado a la cocinera que lo mate para echarlo a la sopa el domingo, porque llegan invitados, y que por eso canta a pleno pulmón mientras todavía puede. El burro le responde que se vaya con ellos, porque algo mejor que la muerte encontrará en cualquier parte, y que con su buena voz, si cantan juntos, sonará estupendamente.

La casa de los ladrones

Los cuatro animales no consiguen llegar a Bremen en un día, y al anochecer se detienen en un bosque para dormir. El burro y el perro se tumban bajo un gran árbol, el gato se sube a una rama y el gallo vuela hasta la copa, donde se siente más seguro. Antes de dormirse, el gallo mira en todas direcciones y ve a lo lejos una lucecita. Avisa a sus compañeros de que muy cerca debe de haber una casa, y deciden ir hacia ella, porque allí estarán más cómodos y quizá encuentren algo que comer.

Llegan a una casa iluminada donde vive una banda de ladrones. El burro, que es el más alto, se asoma a la ventana y ve una mesa cubierta de buena comida y bebida, y a los ladrones sentados alrededor, disfrutando del banquete.

El concierto

El burro apoya las patas delanteras en la ventana, el perro se sube a su lomo, el gato trepa encima del perro y el gallo vuela hasta la cabeza del gato. A una señal, empiezan a hacer su música todos a la vez: el burro rebuzna, el perro ladra, el gato maúlla y el gallo canta. Después se lanzan por la ventana, haciendo añicos los cristales. Los ladrones, al oír aquel griterío espantoso, creen que ha entrado un fantasma y huyen despavoridos hacia el bosque.

Los cuatro compañeros se sientan a la mesa y se comen todo lo que ha sobrado, como si fueran a pasar cuatro semanas de hambre. Después apagan la luz y cada uno busca un sitio para dormir según su naturaleza: el burro se tumba sobre el estiércol del patio, el perro detrás de la puerta, el gato en el hogar, junto a la ceniza caliente, y el gallo en una viga del tejado.

La vuelta del ladrón

Pasada la medianoche, los ladrones ven desde lejos que en la casa ya no hay luz y que todo parece tranquilo, y el capitán, pensando que se han asustado sin motivo, envía a uno de ellos a ver qué pasa. El ladrón entra en la cocina para encender una luz y, al ver brillar los ojos del gato, cree que son brasas y acerca una cerilla. El gato, que no entiende de bromas, le salta a la cara, bufando y arañando. El ladrón, aterrado, corre hacia la puerta de atrás, pero allí el perro le muerde en la pierna. Al cruzar el patio, el burro le da una tremenda coz, y el gallo, despertado por el ruido, grita desde la viga: «¡Quiquiriquí!».

El ladrón vuelve corriendo junto a su capitán y le cuenta que en la casa hay una bruja horrible que le ha arañado la cara con sus largos dedos, que en la puerta hay un hombre con un cuchillo que le ha herido en la pierna, que en el patio hay un monstruo negro que le ha golpeado con un garrote, y que arriba, en el tejado, hay un juez que grita que le lleven al bribón. Desde entonces, los ladrones no se atreven a volver a la casa, y los cuatro músicos de Bremen se encuentran allí tan a gusto que no quieren marcharse nunca.

Inicio, nudo y desenlace de Los músicos de Bremen

  • Inicio: un burro viejo huye de su amo para hacerse músico en Bremen, y por el camino se le unen un perro, un gato y un gallo, también viejos o amenazados de muerte.
  • Nudo: al pasar la noche en el bosque, descubren una casa de ladrones y, subidos unos encima de otros, los asustan con su «música» hasta hacerlos huir.
  • Desenlace: un ladrón vuelve de noche y los animales lo atacan en la oscuridad. Él cree que la casa está embrujada, los ladrones no regresan nunca y los cuatro amigos se quedan a vivir allí.

Personajes de Los músicos de Bremen

  • El burro: el líder del grupo, trabajador, decidido y optimista. Es quien tiene la idea de ir a Bremen y convence a los demás.
  • El perro: un viejo perro de caza que ya no puede seguir a su amo. En la casa de los ladrones se encarga de vigilar la puerta.
  • El gato: un gato viejo y gruñón que prefiere el calor de la estufa a cazar ratones. Sus ojos brillantes y sus uñas asustan al ladrón.
  • El gallo: el más pequeño del grupo, que con su vista descubre la casa y con su canto completa la «orquesta».
  • Los ladrones: la banda que vive en la casa del bosque, cobarde y supersticiosa.

Temas de Los músicos de Bremen

  • La amistad y la cooperación: por separado, cada animal es débil, pero juntos consiguen vencer a los ladrones. La torre que forman es la imagen perfecta del trabajo en equipo.
  • La vejez y el valor de las personas: los cuatro animales son despreciados por sus dueños porque ya no les resultan útiles, pero demuestran que todavía son capaces de mucho.
  • La astucia frente a la fuerza: no vencen a los ladrones luchando, sino con ingenio y aprovechando el miedo de sus enemigos.

Análisis de Los músicos de Bremen

Estructura

El cuento sigue una estructura muy típica de los relatos populares, basada en la repetición. Los encuentros con el perro, el gato y el gallo se cuentan de forma parecida: el animal explica su desgracia y el burro lo invita a unirse a ellos. El cuento acaba con una fórmula tradicional de cierre, como las que usaban los narradores orales.

Estilo

Los Grimm escriben con un lenguaje sencillo y rápido, con diálogos breves y mucho humor. La gracia del final está en el contraste entre lo que el lector sabe, que son cuatro animales, y lo que imagina el ladrón: una bruja, un hombre con un cuchillo, un monstruo y un juez.

Contexto

Jacob Grimm (Hanau, 1785 – Berlín, 1863) y Wilhelm Grimm (Hanau, 1786 – Berlín, 1859) fueron dos hermanos alemanes, filólogos y estudiosos del folclore, que recopilaron cuentos de la tradición oral. Publicaron la primera edición de sus Cuentos de la infancia y del hogar en dos volúmenes, en 1812 y 1815, y la fueron ampliando y corrigiendo en ediciones posteriores. Los músicos de Bremen se incorporó en la segunda edición, de 1819. Aunque el cuento lleva el nombre de Bremen, una ciudad del norte de Alemania, los animales nunca llegan a ella. Aun así, la ciudad lo ha adoptado como símbolo: junto a su ayuntamiento hay una famosa estatua de bronce de los cuatro animales, obra del escultor Gerhard Marcks, inaugurada en 1953.

Frases de Los músicos de Bremen

  • «Algo mejor que la muerte encontrarás en cualquier parte». Se lo dice el burro al gallo para convencerlo de que se una al grupo.
  • «¡Traedme aquí al bribón!». Es lo que el ladrón cree oír gritar a un juez desde el tejado, cuando en realidad es el gallo.
  • «Y al último que lo contó todavía le está caliente la boca». Es la fórmula tradicional con la que termina el cuento.

Preguntas y respuestas para estudiar Los músicos de Bremen

¿Quién escribió Los músicos de Bremen y cuándo?

Es un cuento popular alemán que recogieron los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm. Lo incluyeron en 1819 en la segunda edición de sus Cuentos de la infancia y del hogar.

¿Cómo asustan a los ladrones?

Se suben unos encima de otros frente a la ventana, el burro abajo, después el perro, el gato y, arriba del todo, el gallo, y hacen su música todos a la vez. Después se lanzan por la ventana, y los ladrones creen que es un fantasma.

¿Llegan a Bremen los músicos?

No. Se encuentran tan a gusto en la casa de los ladrones que se quedan a vivir allí para siempre.

¿Cuál es la enseñanza del cuento?

Que la unión hace la fuerza y que nadie pierde su valor por hacerse viejo. Juntos y con ingenio, los más débiles pueden vencer a los más fuertes.

Opinión sobre Los músicos de Bremen

Los músicos de Bremen es un cuento breve, divertido y lleno de encanto, perfecto para leer en voz alta. Detrás de su sencillez hay un mensaje muy valioso sobre la amistad, la dignidad de las personas mayores y la posibilidad de empezar de nuevo a cualquier edad. Un clásico que se disfruta tanto de niño como de adulto.

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