Por qué se representa Don Juan Tenorio el Día de Todos los Santos

Don Juan Tenorio se representa el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, porque es una obra llena de muertos: su segunda parte transcurre en un panteón, entre sepulcros, estatuas que hablan, sombras y esqueletos, y todo el drama gira en torno a la muerte y la salvación del alma, el sentido mismo de Todos los Santos y del Día de Difuntos, el 2 de noviembre. Además, heredó una costumbre anterior: por la festividad de difuntos, los teatros representaban otra versión de la leyenda de don Juan, la de Antonio de Zamora. El drama de José Zorrilla, estrenado en 1844, fue ocupando su lugar, y en la segunda mitad del siglo XIX la tradición del Tenorio en noviembre ya se había extendido por toda España.
Una obra de tumbas, estatuas y fantasmas
Don Juan Tenorio, que Zorrilla subtituló «drama religioso-fantástico en dos partes», tiene dos mitades muy distintas. La primera es una historia de apuestas, duelos y raptos en la Sevilla del emperador Carlos V. La segunda, cinco años después, se desarrolla en el panteón que el padre de don Juan ha mandado construir en su antiguo palacio para enterrar a las víctimas de su hijo. Allí ocurre lo que el público espera ver cada noviembre:
- Las estatuas del Comendador don Gonzalo de Ulloa, de don Luis Mejía y de doña Inés presiden la escena sobre sus sepulcros.
- La sombra de doña Inés avisa a don Juan de que esa noche se decide si los dos se salvan o se condenan juntos.
- El convidado de piedra, la estatua del Comendador, acude a cenar a casa de don Juan atravesando una puerta cerrada.
- En el último acto se abren las tumbas, salen los esqueletos, las campanas tocan a muerto y se oye a lo lejos el oficio de difuntos.
La muerte asoma incluso en la primera parte: en el convento, mientras doña Inés piensa en don Juan, se oye «dar las ánimas», el toque de campanas que al caer la noche invitaba a rezar por las almas del purgatorio.
Un detalle sorprende a muchos lectores: la obra no transcurre el día de Todos los Santos. Según las indicaciones de Zorrilla, los cuatro primeros actos pasan en una noche de carnaval y los tres últimos, en «una tranquila noche de verano». Lo que une el Tenorio a noviembre no es la fecha de la acción, sino su ambiente y, sobre todo, su tema.
El perdón final, la clave de su relación con los difuntos
El 1 de noviembre la Iglesia católica celebra a todos los santos, y el 2 conmemora a los fieles difuntos, con oraciones por las almas del purgatorio. En España son días de visitar los cementerios y recordar a los muertos. El Tenorio cuenta precisamente la historia de un alma que parecía perdida y se salva en el último instante.
Cuando la estatua del Comendador va a llevárselo al infierno, don Juan, recién muerto en un duelo, alza la mano al cielo y pide piedad. Doña Inés, que había ofrecido su alma a Dios a cambio de la de él, toma esa mano y lo salva. Sus últimos versos lo resumen: «pues me abre el purgatorio un punto de penitencia, es el Dios de la clemencia el Dios de don Juan Tenorio». Un final de perdón, con fantasmas pero sin crueldad, encajaba muy bien con unos días dedicados a pensar en la muerte y en el más allá.
Desde cuándo se representa el Tenorio en noviembre
Una costumbre anterior: el don Juan de Antonio de Zamora
La costumbre es anterior a Zorrilla. Por Todos los Santos se representaba No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, y convidado de piedra, una comedia escrita a principios del siglo XVIII por el madrileño Antonio de Zamora. Su estatua animada, que avisa a don Juan de que existe otra vida, la hacía muy apropiada para la festividad de difuntos. Según la investigadora María Jesús García Garrosa, fue esa comedia, y no la de Tirso de Molina, la que se representaba cada año por los difuntos hasta que la sustituyó el drama de Zorrilla, que reconoció haberla tomado como base.
El estreno de 1844 en el Teatro de la Cruz
José Zorrilla (Valladolid, 1817 – Madrid, 1893) escribió Don Juan Tenorio en menos de un mes, pensando en el actor Carlos Latorre, que interpretó al protagonista. Se estrenó el 28 de marzo de 1844, lejos de noviembre, en el desaparecido Teatro de la Cruz de Madrid. No fue un gran éxito, y Zorrilla, que había vendido los derechos, apenas ganó dinero con las innumerables representaciones posteriores.
El éxito llegó con los años. El Tenorio fue desplazando a la comedia de Zamora en los carteles de noviembre, y en la segunda mitad del siglo XIX ya se representaba esos días en Madrid, en Barcelona y en teatros de toda España. Durante décadas, al llegar Todos los Santos, los teatros madrileños interrumpían su programación para ponerlo en escena, a veces en varias salas a la vez.
De qué trata Don Juan Tenorio
En una hostería de Sevilla, en noche de carnaval, don Juan Tenorio y don Luis Mejía comparan los resultados de una apuesta: quién de los dos ha hecho más daño en un año. Gana don Juan, que se compromete además a seducir a una novicia, doña Inés, hija del Comendador, y a doña Ana de Pantoja, la prometida de don Luis. Lo consigue esa misma noche, pero se enamora de verdad de Inés. Cuando el Comendador le niega la mano de su hija, don Juan lo mata, mata también a don Luis y huye. Cinco años después vuelve y encuentra el panteón con las estatuas de sus víctimas: Inés ha muerto de pena. Invita a cenar a la estatua del Comendador, que le anuncia su muerte. Don Juan muere en un duelo, se arrepiente en el último momento y el amor de Inés salva su alma.
Para estudiarla con más detalle, tienes el resumen de Don Juan Tenorio por actos, con sus personajes, temas y análisis.
Don Juan Tenorio y El burlador de Sevilla: condenado o salvado
Don Juan no es una invención de Zorrilla. Nació en el teatro del Siglo de Oro con El burlador de Sevilla y convidado de piedra, publicado hacia 1630 y atribuido tradicionalmente a Tirso de Molina, aunque algunos investigadores defienden que su autor fue Andrés de Claramonte. Pertenece al mismo teatro barroco que La vida es sueño, de Calderón, y tiene una intención moral muy clara: el pecador acaba recibiendo su castigo. Las dos obras comparten al seductor sevillano, al Comendador don Gonzalo de Ulloa y la cena con su estatua, pero se separan en lo esencial:
- En El burlador de Sevilla, don Juan cree que siempre tendrá tiempo de arrepentirse. Cuando le advierten de que pagará sus engaños en la muerte, responde: «¡Qué largo me lo fiáis!». Al final, la estatua le aprieta la mano y lo arrastra al infierno sin dejarle confesarse.
- En Don Juan Tenorio, el protagonista se enamora de verdad, se arrepiente en el último instante y se salva gracias a doña Inés.
Por eso el Tenorio es, en el fondo, una historia de miedo con final feliz, en la que el amor vence a la muerte.
Frases célebres de Don Juan Tenorio
Estos son quizá los versos más citados del Tenorio:
- «¡Ah! ¿No es cierto, ángel de amor, que en esta apartada orilla más pura la luna brilla y se respira mejor?». Don Juan a doña Inés, en la llamada escena del sofá (parte primera, acto cuarto). Suele citarse como «¿No es verdad, ángel de amor…?», pero Zorrilla escribió «¿No es cierto…?».
- «Un punto de contrición da a un alma la salvación». La estatua del Comendador, en el panteón (parte segunda, acto tercero): basta un instante de arrepentimiento sincero para salvarse.
Cómo se mantiene hoy la tradición de Don Juan Tenorio
El Tenorio ya no llena todos los teatros en noviembre como hace un siglo, pero la tradición sigue viva:
- Don Juan en Alcalá. Desde 1984, Alcalá de Henares organiza por estas fechas una representación gratuita y al aire libre en la Huerta del Obispo, dentro del recinto amurallado del Palacio Arzobispal. Reúne a miles de espectadores y es Fiesta de Interés Turístico Nacional desde 2018. En 2026 se celebra los días 31 de octubre y 1 de noviembre.
- Teatros y compañías. Cada otoño, compañías profesionales y grupos aficionados lo representan en teatros, plazas, claustros e incluso cementerios.
- La televisión. Televisión Española lo emitió varias veces, sobre todo en Estudio 1. La versión del 2 de noviembre de 1966, dirigida por Gustavo Pérez Puig, con Francisco Rabal y Concha Velasco, es una de las más recordadas.
- Los institutos. Es una lectura habitual cuando se estudia el Romanticismo, y en muchos centros se preparan por estas fechas lecturas dramatizadas o representaciones escolares de sus escenas más famosas.
- México. La costumbre cruzó el Atlántico: allí también se representa el Tenorio en torno al Día de Muertos.
Otras lecturas para la noche de difuntos
Para estas fechas, el Romanticismo español tiene otra obra perfecta: El monte de las ánimas, de Gustavo Adolfo Bécquer. Publicada en noviembre de 1861, transcurre precisamente en la noche de difuntos, cuando, según la leyenda, las almas de los templarios y de los nobles de Soria salen a cazar por el monte. Aquí no hay perdón: el capricho de Beatriz, que envía a su primo Alonso al monte a buscar una banda azul, termina en tragedia.
Del mismo autor, Los ojos verdes no está ambientada en esas fechas, pero comparte con Don Juan Tenorio el gusto romántico por lo sobrenatural y por el amor que se confunde con la muerte.
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Don Juan Tenorio
José Zorrilla
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El monte de las ánimas Gustavo Adolfo Bécquer
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Los ojos verdes
Gustavo Adolfo Bécquer
Preguntas frecuentes sobre Don Juan Tenorio y el Día de Todos los Santos
¿Por qué se representa Don Juan Tenorio el 1 de noviembre?
Porque su segunda parte transcurre en un cementerio, entre estatuas que hablan y fantasmas, y su tema es la salvación del alma, algo que encaja con Todos los Santos y el Día de Difuntos. Además, sustituyó a otra obra sobre don Juan que se representaba en esas fechas.
¿La obra transcurre el día de Todos los Santos?
No. La primera parte sucede en una noche de carnaval y la segunda, cinco años después, en una noche de verano. Su relación con noviembre se debe al ambiente y al tema, no a la fecha de la acción.
¿Desde cuándo es tradición representar el Tenorio en noviembre?
Desde el siglo XIX. Se estrenó en marzo de 1844, fue sustituyendo a la comedia de Zamora en los carteles de difuntos y en la segunda mitad de ese siglo ya se representaba cada noviembre en toda España.
¿Se representa el 1 o el 2 de noviembre?
En torno a los dos. El 1 de noviembre es el Día de Todos los Santos y el 2, el de los Fieles Difuntos, y la tradición abarca esos primeros días del mes.
¿Qué diferencia hay entre el don Juan de Zorrilla y el de Tirso de Molina?
El don Juan de El burlador de Sevilla se condena: la estatua del Comendador lo arrastra al infierno. El de Zorrilla se arrepiente en el último instante y se salva gracias al amor de doña Inés.
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