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Cápsulas Literarias
Portada de El viejo y el mar

Novelas Novela corta

El viejo y el mar. Resumen y análisis.

de Ernest Hemingway (1952)

  • 12 min de lectura
  • Actualizado el
  • ISBN 9788499089980
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De qué trata El viejo y el mar (resumen corto)

El viejo y el mar es una novela corta de Ernest Hemingway. Santiago, un viejo pescador cubano, lleva ochenta y cuatro días sin pescar nada, y los padres de Manolín, el muchacho al que enseñó el oficio, lo han mandado a una barca con más suerte. El día ochenta y cinco, Santiago se adentra solo en el mar y un pez enorme muerde su anzuelo. Durante dos días y dos noches el pez arrastra el bote, mientras el viejo resiste con las manos heridas. Al tercer día lo mata con el arpón y lo amarra al costado, porque no cabe dentro. En el regreso, los tiburones se comen toda la carne, aunque el viejo lucha contra ellos hasta quedarse sin armas. Santiago llega al puerto con el esqueleto, se duerme agotado y sueña con leones.

Sinopsis de El viejo y el mar, de Ernest Hemingway

Publicada en 1952, El viejo y el mar es la obra más leída de Hemingway. Ganó el premio Pulitzer en 1953 y pesó de forma decisiva en el Nobel de Literatura que el autor recibió en 1954. Con una historia mínima, un hombre, un bote y un pez, Hemingway construye una parábola sobre la dignidad, el esfuerzo y la soledad: la lucha de alguien que lo pierde todo sin dejarse vencer.

Resumen de El viejo y el mar por partes

La novela no tiene capítulos: es un relato continuo de poco más de cien páginas. Para resumirla la dividimos aquí en seis partes, según los días que pasan, pero esta división es orientativa y no es del autor.

Parte 1. En tierra: ochenta y cuatro días sin pescar

Santiago vive en un pueblo de pescadores cercano a La Habana y pesca solo, en un bote pequeño. Lleva ochenta y cuatro días sin capturar nada. Durante los cuarenta primeros lo acompañó Manolín, al que enseñó a pescar desde que tenía cinco años, pero los padres del chico decidieron que el viejo era «salao», la peor forma de tener mala suerte, y lo mandaron a otra barca. Manolín obedece, pero sigue ayudando a Santiago con los aparejos y con la vela, remendada con sacos de harina.

En la Terraza, el café del puerto, unos pescadores se burlan del viejo y otros lo miran con pena. Manolín lo invita a una cerveza, le consigue sardinas para el cebo y le lleva la cena que le regala Martín, el dueño del café. En la choza de hojas de palma donde vive Santiago, con dos estampas religiosas que eran de su difunta esposa, hablan de béisbol y del «gran DiMaggio», la estrella de los Yankees, cuyo padre era pescador. El viejo anuncia que al día siguiente irá muy lejos. Esa noche sueña, como siempre, con los leones que vio de joven en las playas de África, cuando era marinero.

Parte 2. Primer día en el mar: el pez muerde el anzuelo

Antes del amanecer, Santiago rema más lejos que nadie. Piensa en el mar como «la mar», en femenino, que es como la llaman quienes la quieren. Pesca un pequeño atún y, hacia el mediodía, algo muerde el cebo a cien brazas de profundidad. Es un pez gigantesco que, en lugar de saltar, empieza a remolcar el bote hacia alta mar. El viejo aguanta el sedal sobre la espalda y lo va soltando poco a poco para que no se rompa. Cae la noche, pierde de vista la costa y repite en voz alta que ojalá estuviera allí el muchacho.

Parte 3. Segundo día: el calambre y la primera visión del pez

Un tirón del pez lo derriba y le corta la mano derecha, y después se le agarrota la izquierda por un calambre; para recuperar fuerzas, se obliga a comer el atún crudo. Por fin el pez sale a la superficie: es más largo que el bote y tiene una espada tan larga como un bate de béisbol. Santiago reza, promete peregrinar a la Virgen del Cobre si lo atrapa y se da ánimos pensando en DiMaggio, que jugaba aunque le doliera el talón, y en un pulso que ganó de joven en una taberna de Casablanca tras un día y una noche de lucha. Al anochecer pesca un dorado y come un poco. Duerme un rato, sueña con los leones y lo despierta un tirón brutal: el pez salta una y otra vez, y el sedal le quema las manos.

Parte 4. Tercer día: la muerte del pez

Al salir el sol por tercera vez, el pez empieza a dar vueltas alrededor del bote, cada vez más cerca. Mareado y a punto de desmayarse, Santiago le dice que nunca ha visto nada tan grande y tan hermoso, que lo considera su hermano y que ya no le importa quién mate a quién. Cuando por fin lo tiene al lado, le clava el arpón. Como no cabe en el bote, lo amarra al costado, calcula que pesa más de mil quinientas libras, casi setecientos kilos, e iza la vela rumbo a casa.

Parte 5. El regreso: los tiburones

Una hora después llega un dentuso, atraído por la sangre, y arranca de un mordisco unas cuarenta libras de carne. Santiago lo mata con el arpón, pero el tiburón se hunde llevándose el arpón. El viejo se dice que el hombre no está hecho para la derrota, y se pregunta si ha sido pecado matar a un pez al que quería. Después llegan dos galanos, que mata con el cuchillo atado a un remo; con el siguiente tiburón la hoja se rompe, y al atardecer ahuyenta a otros dos a garrotazos. Le pide perdón al pez por haber ido tan lejos. A medianoche, con el resplandor de La Habana ya a la vista, llega una manada entera: el viejo lucha con el garrote y luego con la caña del timón hasta romperla, pero ya no queda nada que salvar. Escupe al mar y sigue navegando sin pensar en nada.

Parte 6. El final en el pueblo

Llega al puerto de noche, cuando todos duermen. Sube a su choza con el mástil al hombro, cayéndose y parándose a descansar varias veces, y se tumba boca abajo, con los brazos extendidos y las palmas de las manos hacia arriba. Por la mañana, Manolín lo encuentra, ve sus manos destrozadas y se echa a llorar. Los pescadores miden el esqueleto: dieciocho pies de la nariz a la cola, unos cinco metros y medio. Cuando el viejo despierta, le dice al muchacho que lo han derrotado; Manolín responde que el pez no lo venció, y Santiago admite que la derrota llegó después. El chico le anuncia que volverán a pescar juntos, digan lo que digan en su casa, porque él traerá la suerte. El viejo regala la cabeza del pez a Pedrico, para que la use de cebo.

Esa tarde, unos turistas ven el enorme espinazo entre la basura de la orilla, y una mujer, que entiende mal la explicación del camarero, comenta que no sabía que los tiburones tuvieran colas tan bonitas. En la choza, el viejo duerme y sueña con los leones.

Inicio, nudo y desenlace de El viejo y el mar

  • Inicio: Santiago lleva ochenta y cuatro días sin pescar y Manolín ya no puede acompañarlo. El viejo decide ir más lejos que nunca.
  • Nudo: un pez gigantesco arrastra el bote durante dos días y dos noches. Herido y agotado, Santiago resiste y al tercer día lo mata con el arpón.
  • Desenlace: los tiburones devoran el pez. Santiago vuelve con el esqueleto, Manolín promete pescar con él y el viejo duerme soñando con leones.

Personajes de El viejo y el mar

Personajes principales

  • Santiago: el viejo pescador, delgado y curtido por el sol, con unos ojos del color del mar que siguen siendo alegres e invictos. Viudo y pobre, humilde y orgulloso a la vez, domina su oficio y nunca se rinde.
  • Manolín: el muchacho al que Santiago enseñó a pescar. Lo cuida como a un abuelo y al final decide volver a pescar con él. Representa la lealtad y la continuidad del oficio.
  • El pez: una aguja o marlín, llamado pez espada en muchas ediciones españolas, más largo que el bote. Santiago lo admira y lo llama hermano: es un rival noble, a su altura.

Personajes secundarios

  • Los padres de Manolín: no aparecen en escena, pero apartan al chico del viejo porque creen que trae mala suerte.
  • Martín: el dueño de la Terraza, que a menudo le envía comida a Santiago.
  • Pedrico: el vecino que cuida el bote y los aparejos, y que recibe la cabeza del pez.
  • Los tiburones: el dentuso y los galanos, la fuerza ciega que arrebata a Santiago su presa.
  • Los turistas: aparecen en la última página y confunden el esqueleto con el de un tiburón.
  • Joe DiMaggio: el jugador de béisbol no aparece, pero es el héroe de Santiago, un modelo de esfuerzo.

Temas y símbolos de El viejo y el mar

Temas principales

  • La dignidad en la derrota: Santiago pierde el pez, pero no el respeto por sí mismo. Lo que define a una persona es cómo afronta la lucha, no el resultado.
  • El ser humano y la naturaleza: el viejo vive del mar, pero lo ama y lo respeta. Matar al pez es su oficio y, a la vez, algo parecido a un pecado.
  • El orgullo y sus límites: el propio Santiago reconoce que su error fue ir demasiado lejos.
  • La soledad y la amistad: en el mar echa de menos al muchacho, que es lo único que le espera en tierra.

Símbolos

  • El pez: el gran objetivo de una vida, el rival que saca lo mejor de cada uno.
  • Los tiburones: las fuerzas que destruyen lo conseguido con esfuerzo. Muchos lectores los han relacionado con los críticos que habían atacado a Hemingway.
  • Los leones de la playa: la juventud, la fuerza y la paz interior. Aparecen en los sueños de Santiago y cierran el libro.
  • Las imágenes cristianas: las manos heridas, el mástil cargado cuesta arriba como una cruz y la postura final con los brazos extendidos recuerdan la Pasión de Cristo.
  • El esqueleto: la prueba de la hazaña y de la pérdida a la vez.

Análisis de El viejo y el mar

Estructura y estilo

La historia transcurre en unos cuatro días y es circular: empieza y termina en tierra, con Manolín y con el sueño de los leones. En medio hay una subida, la lucha y la victoria sobre el pez, y una caída, la pérdida de la presa. El narrador, en tercera persona, se mantiene pegado a Santiago, que habla solo en voz alta. Es el mejor ejemplo de la llamada teoría del iceberg de Hemingway: frases cortas, palabras sencillas y repeticiones, y mucho significado bajo la superficie. En el original inglés aparecen palabras en español, como «salao», «dentuso» o «galanos».

Contexto

Ernest Hemingway (Oak Park, Illinois, 1899 – Ketchum, Idaho, 1961) vivió unos veinte años en Cuba, en la Finca Vigía, cerca de La Habana, y pescaba agujas con su barco, el Pilar. La idea procedía de una anécdota que le contó su ayudante Carlos Gutiérrez y que el propio Hemingway publicó en 1936 en la revista Esquire: un viejo pescador al que los tiburones le devoraron un pez gigantesco. Para Santiago se han propuesto varios modelos, como Gutiérrez o Gregorio Fuentes, patrón del Pilar, nacido en Lanzarote.

Hemingway la escribió en 1951, después de las malas críticas de Al otro lado del río y entre los árboles. La revista Life la publicó completa el 1 de septiembre de 1952 y vendió más de cinco millones de ejemplares en dos días. Ganó el Pulitzer en 1953, y en 1954 la Academia sueca la citó expresamente al concederle el Nobel. Hemingway regaló la medalla al santuario de la Virgen del Cobre, la misma a la que reza Santiago.

Adaptaciones

La película de 1958, dirigida por John Sturges y protagonizada por Spencer Tracy, ganó el Óscar a la mejor música, compuesta por Dimitri Tiomkin. En 1999, el cortometraje de Aleksandr Petrov, animado con pintura al óleo sobre cristal, ganó el Óscar al mejor cortometraje de animación.

Frases de El viejo y el mar

La novela tiene derechos de autor, así que recogemos solo tres frases breves y muy conocidas, en traducción propia (la redacción cambia según la edición):

  • «Cada día es un nuevo día». Lo piensa Santiago la primera mañana en el mar, a propósito de su mala suerte.
  • «Pez, te quiero y te respeto mucho». Santiago, durante la lucha, justo antes de decirle que lo matará.
  • «Un hombre puede ser destruido, pero no derrotado». Santiago, tras el ataque del primer tiburón.

Preguntas y respuestas para estudiar El viejo y el mar

¿Quién escribió El viejo y el mar y cuándo se publicó?

El escritor estadounidense Ernest Hemingway. Se publicó en 1952, primero en la revista Life y una semana después como libro.

¿Cuánto dura la lucha con el pez?

El pez pica al mediodía del primer día en el mar, arrastra el bote durante dos días y dos noches, y Santiago lo mata al tercer día. Con el regreso, pasa unos tres días y tres noches en el mar.

¿Por qué Manolín ya no sale a pescar con Santiago?

Porque, tras cuarenta días sin capturas, sus padres decidieron que el viejo tenía la peor de las suertes y le ordenaron pescar en otra barca.

¿Qué pez pesca Santiago y cuánto mide?

Una aguja o marlín, que muchas traducciones llaman pez espada. Su esqueleto mide dieciocho pies, unos cinco metros y medio.

¿Qué tiburones atacan al pez y qué queda de él?

Primero un dentuso, al que mata con el arpón, y después varios galanos y una manada entera. Al final solo queda el esqueleto, con la cabeza y la cola.

¿Qué significan los leones con los que sueña Santiago?

Son un recuerdo de su juventud en África y simbolizan la fuerza y la paz interior. Que el libro termine con ese sueño sugiere que el viejo no ha sido vencido por dentro.

¿Santiago fracasa o triunfa?

Las dos cosas. Vuelve sin nada que vender, pero ha demostrado su valor y ha recuperado el respeto del pueblo y la compañía de Manolín. Es una victoria moral dentro de una derrota material.

Opinión sobre El viejo y el mar

El viejo y el mar demuestra que no hace falta una trama complicada para contar algo grande. Con un solo personaje durante casi todo el libro, Hemingway mantiene la tensión y consigue que el lector sufra con cada tirón del sedal. Algunos pasajes de pesca pueden parecer lentos, y su estilo seco y repetitivo no gusta a todos. Pero Santiago, terco, humilde y digno, es inolvidable, y su lección sobre cómo afrontar la derrota sigue siendo actual. Es la puerta de entrada ideal a Hemingway.

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Contenido realizado por:

  • Bea Allegue

    Bea Allegue es una apasionada de la literatura con más de 15 años de experiencia en el análisis y resumen de obras literarias. Con una licenciatura en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada y una especialización en Crítica Literaria, Bea ha dedicado su carrera a explorar y compartir el mundo de los libros con una amplia audiencia.