Novelas Cuento, parábola
De lo que vive el hombre. Resumen y análisis.
de León Tolstói (1881)
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De qué trata De lo que vive el hombre (resumen corto)
De lo que vive el hombre es un cuento de León Tolstói con forma de parábola. Semión, un zapatero pobre, sale en pleno invierno a comprar pieles para un abrigo, pero vuelve sin ellas y con un desconocido desnudo y helado al que ha encontrado junto a una capilla. Su mujer, Matriona, primero se enfada, pero acaba compadeciéndose de él y le da de cenar. Entonces el forastero, que se llama Mijaíl, sonríe por primera vez. Se queda a vivir con ellos como aprendiz y resulta un zapatero extraordinario. En seis años solo sonríe tres veces: al compadecerse Matriona de él, cuando un rico señor encarga unas botas que deben durar un año y muere esa misma tarde, y cuando una mujer llega con dos gemelas huérfanas a las que ha criado como si fueran suyas. Al final, Mijaíl revela que es un ángel castigado por Dios a aprender tres verdades. La última es que los hombres viven gracias al amor.
Sinopsis de De lo que vive el hombre, de León Tolstói
Escrito en 1881, tras la crisis espiritual que transformó la vida de su autor, De lo que vive el hombre es uno de los más famosos relatos populares de Tolstói: historias sencillas, pensadas para cualquier lector, incluidos los campesinos, y con una enseñanza moral inspirada en el Evangelio. Bajo la apariencia de un cuento tradicional plantea una pregunta profunda: qué es lo que de verdad nos mantiene vivos. Es una lectura breve, emocionante y perfecta para conocer al Tolstói más espiritual, muy distinto del autor de las grandes novelas.
Resumen de De lo que vive el hombre por capítulos
El relato está dividido en doce capítulos breves y va precedido de varios versículos de la primera epístola de san Juan sobre el amor, como «Dios es amor» y «Quien no ama permanece en la muerte».
Capítulos 1 a 4: el desconocido de la capilla
Semión es un zapatero que no tiene casa ni tierras y vive con su mujer, Matriona, y sus hijos en la isba de un campesino. Solo tienen un abrigo de piel para los dos, hecho jirones. Antes del invierno, Semión sale hacia el pueblo con los tres rublos que su mujer ha ahorrado, dispuesto a cobrar lo que le deben algunos clientes y comprar pieles para un abrigo nuevo. Pero nadie le paga, salvo veinte kopeks, y el vendedor no quiere fiarle. Desanimado, se gasta los veinte kopeks en vodka y regresa a casa sin pieles.
En el camino, junto a una pequeña capilla, ve a un hombre sentado en el suelo, desnudo e inmóvil. Asustado, piensa que podrían haberlo asesinado y pasa de largo para no meterse en líos. Pero la conciencia le remuerde, vuelve atrás y descubre a un joven sano y de rostro bondadoso, muerto de frío. Le da su abrigo y las botas de fieltro que llevaba para arreglar, y se lo lleva a casa. Por el camino, el desconocido solo dice que no es de allí y que Dios lo ha castigado.
Matriona recibe a su marido furiosa: viene oliendo a vodka, sin pieles, sin su abrigo y con un vagabundo desnudo. Le grita y está a punto de marcharse. Entonces Semión le pregunta si no tiene a Dios en el corazón. Matriona mira al forastero, se le ablanda el corazón y le sirve la cena, aunque es el último trozo de pan. Mientras lo mira con compasión, la cara del desconocido se ilumina y le sonríe por primera vez. Después le da una camisa y unos pantalones de su marido.
Capítulos 5 a 7: Mijaíl y el señor de las botas
A la mañana siguiente, el forastero dice que se llama Mijaíl y que no sabe ningún oficio, pero aprende a hacer botas en tres días, como si lo hubiera hecho toda la vida. Trabaja sin descanso, come poco, apenas habla y nunca sonríe. Gracias a él, la fama del taller se extiende por toda la comarca y Semión empieza a prosperar.
Al cabo de un año, se presenta en la isba un señor enorme y rico, vestido con un abrigo de pieles, que trae un cuero alemán carísimo. Exige unas botas que duren un año sin deformarse ni descoserse y amenaza con meter en la cárcel al zapatero si no lo consigue. Mientras le toman las medidas, Mijaíl no mira al señor, sino a un rincón detrás de él, y de pronto sonríe por segunda vez. Al verlo marchar, Matriona comenta que ni la muerte podría con un hombre así.
Mijaíl corta el cuero, pero en lugar de botas cose unas zapatillas blandas. Semión, horrorizado, cree que lo ha arruinado. En ese momento llega el criado del señor: su amo ha muerto en el carruaje antes de llegar a casa, y la señora pide que, en vez de las botas, hagan unas zapatillas para el difunto. Mijaíl se las entrega, ya terminadas.
Capítulos 8 y 9: la mujer de las gemelas
Pasan los años y Mijaíl cumple seis en casa de Semión. Un día llega una mujer con dos niñas gemelas, una de ellas coja, y encarga zapatos para ellas. Mijaíl deja el trabajo y no aparta la vista de las niñas, como si las conociera.
La mujer cuenta su historia. No es su madre: los padres de las niñas murieron la misma semana, hace seis años. Al padre, un leñador, le cayó encima un árbol. Su mujer dio a luz sola a las gemelas pocos días después y murió también, y al morir cayó sobre una de las niñas y le aplastó la pierna. Ella, que era su vecina y estaba criando a su propio hijo, amamantó a las dos huérfanas junto a él. Su hijo murió antes de cumplir dos años, pero las niñas crecieron y son la alegría de su vida. Matriona recuerda un proverbio: se puede vivir sin padre ni madre, pero no sin Dios. En ese instante, la isba se ilumina como con un relámpago: Mijaíl, en su rincón, sonríe por tercera vez.
Capítulos 10 a 12: la revelación del ángel
Cuando la mujer se marcha, Mijaíl se despide de Semión y Matriona, porque Dios lo ha perdonado. Semión le pregunta por qué ha sonreído tres veces, y él lo revela todo: es un ángel. Dios lo envió a llevarse el alma de una mujer que acababa de dar a luz a dos gemelas, pero la madre le suplicó que la dejara vivir para criarlas, porque los niños no pueden vivir sin padre ni madre, y el ángel desobedeció. Dios lo mandó de vuelta a cumplir la orden y le impuso una tarea: aprender qué hay en el hombre, qué no le es dado al hombre y de qué vive el hombre. Al llevarse el alma de la madre, el cuerpo cayó sobre una de las niñas y le torció la pierna, y el ángel, sin alas, cayó desnudo a la tierra.
Mijaíl explica entonces sus tres sonrisas. La primera fue al ver que Matriona, que parecía llena de muerte, se transformaba por la compasión: comprendió que en el hombre habita el amor. La segunda fue al ver detrás del señor rico a su compañero, el ángel de la muerte: aquel hombre preparaba botas para un año sin saber que moriría esa tarde, y así aprendió que al hombre no le es dado saber lo que necesita. La tercera fue al ver a las gemelas: la madre creía que sus hijas no podrían vivir sin ella, pero una desconocida las había criado con amor. Así comprendió que los hombres no viven por el cuidado que tienen de sí mismos, sino por el amor. Mijaíl canta una alabanza a Dios, la isba tiembla, le salen alas y sube al cielo.
Inicio, nudo y desenlace de De lo que vive el hombre
- Inicio: el zapatero Semión encuentra a un hombre desnudo junto a una capilla y se lo lleva a casa. Matriona, tras enfadarse, se compadece de él, y el forastero sonríe por primera vez.
- Nudo: Mijaíl trabaja como zapatero con Semión. Sonríe por segunda vez ante un señor rico que encarga unas botas para un año y muere esa misma tarde.
- Desenlace: seis años después, una mujer llega con dos gemelas huérfanas a las que ha criado. Mijaíl sonríe por tercera vez, revela que es un ángel y explica las tres verdades que ha aprendido antes de volver al cielo.
Personajes de De lo que vive el hombre
Personajes principales
- Mijaíl: el desconocido al que encuentra Semión. Callado, trabajador y misterioso, es en realidad un ángel castigado por desobedecer a Dios.
- Semión: un zapatero pobre, sencillo y bondadoso, aunque algo aficionado a la bebida. En algunas traducciones se le llama Simón.
- Matriona: la mujer de Semión, desconfiada y de carácter fuerte por culpa de la pobreza, pero capaz de compasión.
Personajes secundarios
- El señor rico: un hombre poderoso y arrogante que encarga unas botas para un año y muere ese mismo día.
- La mujer de las gemelas: una vecina que crió a las dos niñas huérfanas como si fueran sus hijas.
- Las gemelas: dos niñas huérfanas, una de ellas coja.
- La madre de las gemelas: la mujer cuya alma el ángel no quiso llevarse.
Temas y símbolos de De lo que vive el hombre
Temas principales
- El amor al prójimo: es la gran respuesta del relato. Los hombres sobreviven gracias al amor de los demás, no por sus propios cálculos.
- La compasión: Semión y Matriona, siendo muy pobres, comparten lo poco que tienen, y esa compasión los transforma.
- La ignorancia humana sobre el futuro: nadie sabe lo que necesitará mañana, como demuestra el señor que encarga botas para un año.
- La providencia divina: Dios cuida de los hombres a través de otros hombres.
Símbolos
- Las tres sonrisas: marcan los tres momentos en que el ángel aprende una verdad, y estructuran todo el relato.
- Las botas y las zapatillas: las botas para un año representan los planes humanos; las zapatillas para el difunto, la muerte que nadie prevé.
Análisis de De lo que vive el hombre
Estructura
El relato tiene la estructura de un cuento popular: un misterio inicial, tres pruebas que se suceden con años de distancia y una revelación final que lo explica todo. Las tres sonrisas de Mijaíl funcionan como un enigma que el lector intenta descifrar junto a Semión.
Estilo
Tolstói escribe con frases cortas, un vocabulario sencillo y escenas de la vida campesina descritas con gran realismo: el pan que se acaba, el abrigo roto, la discusión del matrimonio. Lo sobrenatural aparece solo al final, lo que hace más fuerte la revelación, y el tono recuerda a las parábolas del Evangelio.
Contexto
León Tolstói (Yásnaia Poliana, 1828 – Astápovo, 1910) es uno de los grandes novelistas de todos los tiempos, autor de Guerra y paz y Anna Karenina. A finales de la década de 1870 atravesó una profunda crisis espiritual que lo llevó a buscar un cristianismo basado en el amor, la sencillez y la no violencia. A partir de entonces escribió relatos populares y parábolas morales, como este, fechado en 1881, o Donde está el amor, está Dios.
Frases de De lo que vive el hombre
- «Matriona, ¿es que no tienes a Dios en el corazón?». Semión a su mujer, cuando ella quiere echar al forastero.
- «Se puede vivir sin padre ni madre, pero no sin Dios». Es el proverbio que recuerda Matriona.
- «Comprendí que en el hombre habita el amor». El ángel explica su primera sonrisa.
- «Aunque a los hombres les parezca que viven por cuidarse de sí mismos, en verdad solo viven por el amor». Es la última verdad que aprende el ángel.
- «Quien tiene amor está en Dios, y Dios está en él, porque Dios es amor». Son las palabras finales de Mijaíl.
Preguntas y respuestas para estudiar De lo que vive el hombre
¿Quién escribió De lo que vive el hombre y cuándo?
Lo escribió el ruso León Tolstói en 1881. Es uno de sus relatos populares de tema religioso.
¿Quién es Mijaíl?
Un ángel al que Dios castigó por no llevarse el alma de una madre que acababa de dar a luz. Tuvo que vivir como hombre hasta aprender tres verdades.
¿Cuáles son las tres verdades que aprende el ángel?
Que en el hombre hay amor, que al hombre no le es dado saber lo que necesita, ni siquiera para su propio cuerpo, y que los hombres viven gracias al amor.
¿Por qué Mijaíl hace zapatillas en lugar de botas?
Porque ve detrás del señor rico al ángel de la muerte y sabe que morirá esa misma tarde. En efecto, la viuda pide unas zapatillas para el difunto.
¿Cómo termina el relato?
Mijaíl revela que es un ángel, explica sus tres sonrisas, alaba a Dios, le salen alas y sube al cielo.
Opinión sobre De lo que vive el hombre
De lo que vive el hombre es un relato breve y hermoso, que se lee en una sentada y deja huella. Su mensaje es abiertamente religioso, y algunos lectores pueden encontrarlo demasiado didáctico. Pero la maestría de Tolstói hace que los personajes humildes resulten vivos y que el misterio de las tres sonrisas mantenga el interés hasta el final. Ideal para reflexionar sobre la generosidad y el valor de cuidar de los demás.
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