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El diario de Ana Frank. Resumen y análisis.
de Ana Frank (1947)
De qué trata El diario de Ana Frank (resumen corto)
El diario de Ana Frank es el diario real de Ana Frank, una adolescente judía que lo escribió entre junio de 1942 y agosto de 1944, durante la ocupación nazi de los Países Bajos. Ana recibe el cuaderno al cumplir trece años y empieza contando su vida en Ámsterdam. Pocas semanas después, cuando su hermana Margot recibe una citación para un campo de trabajo, la familia se esconde en la Casa de atrás, unas habitaciones ocultas en el edificio de la empresa de su padre. Allí conviven ocho personas durante más de dos años, con la ayuda de cinco protectores. Ana escribe sobre el miedo, las peleas, el hambre, su difícil relación con su madre, su amor por Peter y su deseo de ser escritora. El diario termina el 1 de agosto de 1944. Tres días después, los escondidos fueron detenidos y deportados. Ana murió en Bergen-Belsen a principios de 1945. Solo sobrevivió su padre, Otto, que publicó el diario en 1947.
Sinopsis de El diario de Ana Frank, de Ana Frank
Publicado en neerlandés en 1947 con el título Het Achterhuis («La Casa de atrás»), es uno de los libros más leídos del mundo: se ha traducido a más de setenta idiomas, y en 2009 la UNESCO incluyó sus manuscritos en el registro Memoria del Mundo. Es un documento histórico de primer orden sobre la persecución de los judíos y, a la vez, el retrato de una adolescente inteligente, observadora y llena de humor que, encerrada en unas pocas habitaciones, descubre quién es y quién quiere ser. Esa voz cercana explica que se lea en colegios de todo el mundo para entender el Holocausto a través de una persona concreta.
Resumen de El diario de Ana Frank por periodos
El diario abarca del 12 de junio de 1942 al 1 de agosto de 1944, y casi todas sus anotaciones son cartas a una amiga imaginaria, Kitty. Lo resumimos por etapas y añadimos lo que ocurrió después de la última página.
Antes del escondite: junio y julio de 1942
Ana recibe el diario el 12 de junio de 1942, el día de su decimotercer cumpleaños, y decide convertirlo en la amiga de confianza que dice no tener. Cuenta que los Frank eran judíos alemanes de Fráncfort que se instalaron en Ámsterdam entre 1933 y 1934, tras la llegada de Hitler al poder, y que su padre, Otto, dirigía allí una empresa. Desde que Alemania ocupó los Países Bajos en 1940, los judíos sufrían cada vez más prohibiciones, y Ana las enumera: llevar la estrella amarilla, entregar las bicicletas, no usar el tranvía, no salir de noche, no ir al cine ni a la piscina y estudiar en escuelas solo para judíos.
Aun así, sus primeras páginas son las de una chica de trece años: habla de sus amigas, de los chicos, de sus notas y de un profesor que la castiga por hablar en clase haciéndole escribir redacciones, que ella resuelve con humor. El 5 de julio, Margot, de dieciséis años, recibe una citación para ser enviada a un campo de trabajo en Alemania. Otto llevaba meses preparando un escondite, y la familia adelanta el plan.
La llegada a la Casa de atrás: julio de 1942
A primera hora del 6 de julio, Margot sale en bicicleta con Miep Gies, una empleada de Otto, y Ana y sus padres los siguen a pie, con varias capas de ropa encima porque no pueden llevar maletas por la calle. En casa dejan una nota con una dirección de Maastricht para que parezca que han huido del país. El escondite está en el número 263 del canal Prinsengracht, el edificio de la empresa de Otto: varias habitaciones y un desván en la parte trasera, invisibles desde la calle. Durante el horario de oficina no pueden hacer ruido ni usar el agua, para que no los oigan los trabajadores del almacén. Poco después se construye una estantería móvil que oculta la puerta de entrada.
Los primeros meses: de julio a noviembre de 1942
El 13 de julio llega la familia Van Pels, a la que Ana llama Van Daan en el diario: Hermann, que trabajaba con Otto, su mujer, Auguste, y su hijo Peter, de quince años. La convivencia en tan poco espacio provoca discusiones constantes por la comida, los muebles o la educación de los hijos. Ana choca con la señora Van Daan y se siente incomprendida por los adultos, sobre todo por su madre, mientras adora a su padre, al que llama Pim. También anota las noticias de fuera: redadas, amigos detenidos y deportaciones de judíos al campo de Westerbork.
La llegada de Fritz Pfeffer: noviembre de 1942
El 16 de noviembre llega una octava persona: Fritz Pfeffer, un dentista de cincuenta y tres años al que Ana llama Albert Dussel. Los escondidos le dan, en broma, un folleto con las normas de la casa, como si fuera un hotel. Pfeffer cuenta cómo sacan a las familias judías de sus casas. Comparte habitación con Ana, y pronto empiezan los roces: ella lo ve maniático y pedante, y él la regaña continuamente.
1943: miedo, escasez y encierro
De este año se ha perdido el cuaderno original, pero se conoce por la versión que Ana reescribió después. Hay robos en el almacén, bombardeos y disparos antiaéreos que los aterrorizan, y la comida empeora: pasan semanas comiendo lo mismo, a veces patatas podridas. Los protectores consiguen alimentos con cartillas de racionamiento clandestinas. Ana estudia idiomas, historia y mitología, lee cuanto le traen y escribe cuentos. En julio discute con Pfeffer porque le pide usar la mesa de la habitación dos tardes a la semana, y solo su padre logra resolverlo. A finales de año sueña con su amiga Hanneli, de la que no sabe nada, y siente culpa por estar a salvo.
Primera mitad de 1944: Peter y la escritora
El tono del diario cambia. Ana relee sus páginas antiguas y se avergüenza de cómo habló de su madre. Reflexiona sobre su cuerpo, la sexualidad y su mundo interior, y se acerca a Peter, con quien pasa horas en el desván mirando el cielo y un castaño. El 15 de abril se dan su primer beso. Su padre le pide prudencia, y Ana le escribe una carta reclamando su independencia que lo hiere; después se arrepiente.
El 28 de marzo, el ministro neerlandés de Educación en el exilio, Gerrit Bolkestein, pide por la radio desde Londres que se conserven los diarios de la guerra. Ana decide escribir un libro sobre el escondite, que piensa titular Het Achterhuis, y el 20 de mayo empieza a reescribir su diario. Escribe que quiere ser periodista y, después, una escritora famosa. También vive momentos de pánico: el 9 de abril entran ladrones en el almacén y la policía llega a registrar el edificio y a tocar la estantería que oculta la entrada. En mayo detienen al verdulero que les vendía comida por esconder a dos judíos.
Los últimos meses: hasta el 1 de agosto de 1944
El 6 de junio llega la noticia del desembarco aliado en Normandía, y Ana sueña con volver al colegio en otoño. En julio escribe algunas de sus reflexiones más famosas: aunque ve crecer la destrucción a su alrededor, sigue confiando en la bondad de las personas. En la última anotación, del 1 de agosto de 1944, describe las dos caras de su carácter: la alegre y burlona que muestra a los demás y la profunda y seria que guarda para sí.
Después del diario: la detención y los campos
El 4 de agosto de 1944, un oficial de las SS, Karl Silberbauer, y varios policías neerlandeses detuvieron a los ocho escondidos y a dos protectores, Victor Kugler y Johannes Kleiman. Nunca se ha podido demostrar con certeza quién los delató. Los escondidos pasaron por el campo de Westerbork y el 3 de septiembre fueron deportados a Auschwitz en el último tren que salió de allí hacia ese campo.
Solo Otto volvió. Hermann van Pels murió en las cámaras de gas de Auschwitz en otoño de 1944, Fritz Pfeffer en el campo de Neuengamme en diciembre y Edith Frank en Auschwitz-Birkenau en enero de 1945. En otoño de 1944, Ana y Margot fueron trasladadas a Bergen-Belsen, en Alemania, donde Ana llegó a hablar a través de una alambrada con su amiga Hanneli Goslar. Las dos hermanas murieron allí de tifus y agotamiento en febrero de 1945, semanas antes de la liberación del campo. Ana tenía quince años. Auguste van Pels murió en la primavera de 1945, en un lugar que no se conoce con seguridad, y Peter, en Mauthausen, en mayo. Otto fue liberado en Auschwitz por el ejército soviético el 27 de enero de 1945.
La conservación y la publicación del diario
Tras la detención, Miep Gies y Bep Voskuijl recogieron los cuadernos y las hojas de Ana, que habían quedado por el suelo. Miep los guardó sin leerlos para devolvérselos a Ana. Otto regresó a Ámsterdam en junio de 1945, y en julio, cuando se confirmó la muerte de sus hijas, Miep le entregó los papeles. Otto preparó un texto con ellos y, después de que el historiador Jan Romein escribiera sobre el diario en el periódico Het Parool en 1946, la editorial Contact lo publicó el 25 de junio de 1947 con el título elegido por Ana. Otto dedicó el resto de su vida a difundirlo y murió en Suiza en 1980. Desde 1960, la Casa de atrás es un museo, la Casa de Ana Frank.
Inicio, desarrollo y final de El diario de Ana Frank
- Inicio: Ana recibe el diario al cumplir trece años y cuenta su vida bajo las leyes antijudías. La citación de Margot obliga a la familia a esconderse el 6 de julio de 1942.
- Desarrollo: más de dos años de encierro con los Van Pels y Pfeffer, entre el miedo, la escasez y las discusiones. Ana madura, se enamora de Peter, decide ser escritora y reescribe su diario.
- Final: el diario se interrumpe el 1 de agosto de 1944 y tres días después los detienen. Ana muere en Bergen-Belsen en febrero de 1945, y su padre, único superviviente, publica el diario en 1947.
Personajes de El diario de Ana Frank
Todos son personas reales. Ana cambió los nombres de algunos pensando en publicar el libro, y muchas ediciones mantienen esos seudónimos.
Los ocho escondidos
- Ana Frank (1929-1945): la autora. Habladora, ingeniosa, crítica y muy exigente consigo misma. En el escondite descubre su vocación de escritora.
- Otto Frank (1889-1980): su padre, empresario, su gran apoyo y el único de los ocho que sobrevivió.
- Edith Frank-Holländer (1900-1945): su madre. Ana la juzga con dureza, aunque luego reconoce haber sido injusta.
- Margot Frank (1926-1945): su hermana mayor, estudiosa y reservada. También escribía un diario, que nunca apareció.
- Hermann van Pels (1898-1944): el señor Van Daan en el libro. Trabajaba con Otto como experto en especias.
- Auguste van Pels (1900-1945): la señora Van Daan, con la que Ana discute a menudo.
- Peter van Pels (1926-1945): Peter van Daan, su hijo. Tímido y callado, se convierte en confidente y primer amor de Ana.
- Fritz Pfeffer (1889-1944): Albert Dussel en el libro, dentista. Comparte habitación con Ana.
La Casa de Ana Frank advierte de que el diario ofrece una imagen parcial, a veces injusta, de los Van Pels y de Pfeffer: es la mirada de una adolescente que convivía con ellos en condiciones extremas.
Los protectores
- Miep Gies (1909-2010): empleada de Otto. Les llevaba comida, libros y noticias, y salvó los papeles de Ana.
- Jan Gies (1905-1993): marido de Miep, colaborador de la resistencia.
- Johannes Kleiman (1896-1959): contable y amigo de Otto. Detenido en 1944, fue liberado semanas después por su mala salud.
- Victor Kugler (1900-1981): encargado de la empresa. Detenido en 1944, escapó en marzo de 1945.
- Bep Voskuijl (1919-1983): la más joven, empleada de la oficina. Su padre construyó la estantería que ocultaba la entrada.
Temas y símbolos de El diario de Ana Frank
Temas principales
- La persecución y el Holocausto: las leyes antijudías van cerrando la vida de una familia hasta obligarla a esconderse.
- La adolescencia: Ana pasa en el escondite de los trece a los quince años y deja constancia de su búsqueda de identidad.
- La convivencia forzada: ocho personas en un espacio diminuto, sin intimidad y bajo una tensión constante.
- La escritura como refugio: escribir le permite desahogarse, entenderse y soñar con el futuro.
- La esperanza: pese a todo, Ana conserva la fe en las personas y en el porvenir.
Símbolos
- La estantería: la frontera frágil entre la vida escondida y el peligro exterior.
- El castaño: el árbol que Ana ve desde el desván representa la naturaleza y la libertad que le han quitado.
- Kitty: la amiga que no tenía, el oído que siempre escucha.
Análisis de El diario de Ana Frank
Estructura: las versiones A, B y C
El diario no es un texto único. La versión A es el original: el álbum del cumpleaños y varios cuadernos, con un hueco entre diciembre de 1942 y diciembre de 1943 cuyo cuaderno no se ha conservado. La versión B es la que Ana reescribió desde el 20 de mayo de 1944, tras el discurso de Bolkestein, en cientos de hojas sueltas y pensando en publicarla: reordenó y resumió entradas, suavizó algunos juicios sobre su madre y recortó pasajes íntimos. Llegó hasta la entrada del 29 de marzo de 1944. La versión C es el nombre que suele darse al texto que compuso Otto Frank a partir de las dos anteriores, con algunos pasajes suprimidos, y que se publicó en 1947. En 1986 apareció una edición crítica con todas las versiones, y en 1991 Mirjam Pressler preparó la llamada edición definitiva, que recupera pasajes omitidos por Otto.
Estilo
Ana escribe con frescura, ironía y una gran capacidad de observación. Retrata a cada persona con pocos rasgos, convierte las discusiones de la casa en escenas casi teatrales y alterna el humor con reflexiones de una madurez sorprendente. Su prosa mejora visiblemente con el tiempo, y la reescritura de 1944 demuestra que ya se veía a sí misma como escritora.
Contexto
Annelies Marie Frank nació en Fráncfort del Meno, Alemania, el 12 de junio de 1929, y murió en Bergen-Belsen en febrero de 1945. Su familia huyó del nazismo a los Países Bajos, pero la ocupación alemana de 1940 los alcanzó allí: desde el verano de 1942, los nazis deportaron a más de cien mil judíos de ese país, y solo sobrevivieron unos pocos miles. El diario es el testimonio de una de tantas víctimas, contado desde dentro y sin conocer el final. Su autenticidad, negada por algunos negacionistas del Holocausto, quedó confirmada por un estudio técnico incluido en la edición crítica de 1986.
Adaptaciones
En 1955 se estrenó en Broadway la obra de teatro de Frances Goodrich y Albert Hackett, que ganó el premio Pulitzer, y en 1959 George Stevens la llevó al cine; Shelley Winters ganó el Óscar por su papel de la señora Van Daan. En 2017, Ari Folman y David Polonsky publicaron una novela gráfica autorizada. Sobre el Holocausto en la ficción juvenil puede leerse El niño con el pijama de rayas, recordando que es una novela inventada y no un testimonio. Un testimonio real de un superviviente de Auschwitz es El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl.
Frases de El diario de Ana Frank
Las ediciones y traducciones del diario tienen derechos de autor, así que recogemos solo tres frases breves y muy conocidas, en traducción propia (la redacción cambia según la edición):
- «Espero poder confiártelo todo como no he podido hacerlo con nadie». Primera anotación, 12 de junio de 1942.
- «Quiero seguir viviendo después de mi muerte». 5 de abril de 1944, cuando habla de su deseo de ser escritora.
- «Sigo creyendo, a pesar de todo, que la gente es buena en el fondo». 15 de julio de 1944.
Preguntas y respuestas para estudiar El diario de Ana Frank
¿Quién escribió El diario de Ana Frank y cuándo?
Ana Frank, una adolescente judía nacida en Alemania, lo escribió en Ámsterdam entre el 12 de junio de 1942 y el 1 de agosto de 1944. Se publicó en 1947.
¿Qué era la Casa de atrás?
Las habitaciones ocultas en la parte trasera del edificio de la empresa de Otto Frank, en Ámsterdam, donde se escondieron ocho personas desde julio de 1942 hasta agosto de 1944.
¿Quién es Kitty?
Una amiga imaginaria. Ana escribe su diario como si fueran cartas dirigidas a ella.
¿Quiénes ayudaron a los escondidos?
Miep Gies, Jan Gies, Johannes Kleiman, Victor Kugler y Bep Voskuijl, que les llevaban comida, libros y noticias arriesgando su vida.
¿Por qué Ana reescribió su diario?
Porque en marzo de 1944 oyó por la radio al ministro Bolkestein pedir que se conservaran los diarios de la guerra, y decidió convertir el suyo en un libro.
¿Qué les pasó a los escondidos?
Fueron detenidos el 4 de agosto de 1944 y deportados a Auschwitz. Ana y Margot murieron en Bergen-Belsen en febrero de 1945. De los ocho, solo sobrevivió Otto Frank.
¿Quién los delató?
No se sabe con certeza. Se han hecho varias investigaciones, pero ninguna ha podido demostrarlo de forma concluyente.
Opinión sobre El diario de Ana Frank
El diario de Ana Frank no es una novela, y eso lo hace más conmovedor: cada página la escribió una chica que no sabía cómo acabaría su historia. Sorprende lo mucho que se parece a cualquier adolescente de hoy, con sus enfados, sus dudas y sus ganas de ser alguien, y por eso se siente con más fuerza lo que el nazismo destruyó. Algunas partes pueden resultar lentas, porque la vida en el escondite era repetitiva, pero esa monotonía forma parte del testimonio. Es una lectura imprescindible para entender el Holocausto y para conocer a una escritora de enorme talento que no llegó a cumplir dieciséis años.
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