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El guardián entre el centeno. Resumen y análisis.
de J.D. Salinger (1951)
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De qué trata El guardián entre el centeno (resumen corto)
El guardián entre el centeno es una novela de J. D. Salinger narrada por Holden Caulfield, un chico de dieciséis años que cuenta lo que le pasó unos días antes de la Navidad anterior. Expulsado de su internado, Pencey, por suspender casi todas las asignaturas, Holden se pelea con su compañero de cuarto y decide marcharse esa misma noche a Nueva York sin avisar a sus padres. Durante tres días vaga por la ciudad: se aloja en un hotel, bebe en bares, contrata a una prostituta con la que solo quiere hablar, sale con su amiga Sally y visita a un antiguo profesor. Todo le parece falso, y la muerte de su hermano pequeño, Allie, sigue doliéndole. Solo su hermana Phoebe, de diez años, le devuelve la esperanza. Cuando está a punto de huir al Oeste, Phoebe quiere irse con él, y Holden decide quedarse. Al final contempla, feliz, cómo ella da vueltas en un tiovivo bajo la lluvia.
Sinopsis de El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger
Publicada en 1951, El guardián entre el centeno es una de las novelas más influyentes del siglo XX y probablemente la gran novela sobre la adolescencia. Su protagonista, Holden Caulfield, se convirtió en el símbolo de la rebeldía juvenil y del rechazo a la hipocresía del mundo adulto. Lo que la hace única es su voz: Holden habla como un adolescente real, con muletillas, exageraciones, contradicciones y un humor amargo que esconde una profunda tristeza. Muy leída y también muy prohibida en las escuelas estadounidenses, sigue siendo una lectura que muchos jóvenes sienten como escrita para ellos.
Resumen de El guardián entre el centeno por capítulos
La novela tiene veintiséis capítulos. Holden cuenta la historia desde un lugar de reposo donde lo están tratando, no lejos de Hollywood, y relata lo que ocurrió entre un sábado y un lunes de diciembre del año anterior.
Capítulos 1 a 7: la última noche en Pencey
Holden Caulfield empieza advirtiendo que no va a contar toda su vida, solo las locuras que le pasaron la Navidad anterior, antes de caer enfermo. Estudia en Pencey, un internado de Pensilvania, y acaban de expulsarlo por suspender cuatro de las cinco asignaturas; solo aprueba Lengua. Debe volver a casa el miércoles, cuando empiezan las vacaciones, pero sus padres aún no lo saben. Ese sábado, mientras todo el colegio está en el partido de fútbol americano, va a despedirse de su viejo profesor de Historia, el señor Spencer, que está enfermo de gripe. El profesor le lee su desastroso examen sobre los egipcios y le repite que la vida es un juego que hay que jugar según las reglas. Holden piensa que eso solo es cierto si estás en el equipo de los buenos.
De vuelta en su residencia, se pone su gorra roja de cazador, comprada esa misma mañana en Nueva York por un dólar, y aguanta las visitas de Ackley, un vecino desagradable con granos. Su compañero de cuarto, Stradlater, guapo y presumido, le pide que le escriba una redacción mientras él sale con una chica. Cuando Holden se entera de que es Jane Gallagher, una amiga suya de los veranos en Maine a la que adoraba, se pone muy nervioso. Recuerda que Jane, cuando jugaban a las damas, nunca movía las fichas de la última fila.
Para la redacción, Holden describe el guante de béisbol de su hermano Allie, que era zurdo y había escrito poemas en el guante con tinta verde. Allie murió de leucemia a los once años, cuando Holden tenía trece, y la noche de su muerte Holden rompió a puñetazos todos los cristales del garaje. Stradlater vuelve tarde, rechaza la redacción porque no es lo que pedía el profesor y se niega a contarle qué ha hecho con Jane. Holden lo ataca, y Stradlater le deja la nariz sangrando. Asqueado, Holden decide marcharse en ese mismo momento: vende su máquina de escribir a un compañero, hace la maleta y sale de Pencey en plena noche.
Capítulos 8 a 14: la primera noche en Nueva York
En el tren conoce a la madre de un compañero, Ernest Morrow. Le dice que se llama Rudolf Schmidt y le cuenta maravillas inventadas de su hijo, al que en realidad considera un canalla. Ya en Nueva York, pregunta al taxista adónde van los patos del estanque de Central Park cuando el agua se congela, una duda que lo perseguirá todo el libro. Se aloja en el hotel Edmont, porque no puede ir a casa hasta el miércoles.
Desde la ventana de su habitación ve escenas extrañas en otras habitaciones. Baja al salón del hotel y baila con tres mujeres de Seattle que solo están pendientes de ver a algún actor famoso. Después va en taxi a un local de jazz de Greenwich Village, Ernie’s, donde todo le parece falso, y se encuentra con una antigua novia de su hermano mayor, D. B., un escritor que trabaja como guionista en Hollywood y al que Holden acusa de haberse vendido.
De vuelta al hotel, el ascensorista, Maurice, le ofrece una chica por cinco dólares, y Holden acepta. Pero cuando llega la prostituta, una joven llamada Sunny, se siente deprimido y solo quiere hablar. Le paga y ella se va. Poco después vuelve con Maurice, que reclama cinco dólares más. Holden se niega, y Maurice le da un puñetazo en el estómago mientras Sunny coge el dinero. Solo en la habitación, Holden fantasea con vengarse como en las películas y llega a pensar en tirarse por la ventana.
Capítulos 15 a 17: el domingo con Sally
El domingo por la mañana llama a Sally Hayes, una chica guapa con la que ha salido otras veces, y queda con ella por la tarde. En una cafetería habla con dos monjas que recogen donativos, les da diez dólares y conversa con una de ellas sobre Romeo y Julieta. Compra para Phoebe un disco que a ella le encanta y, por la calle, oye a un niño cantar una canción: «Si alguien atrapa a alguien que viene entre el centeno». Ese verso, que en realidad es de un poema de Robert Burns y él recuerda mal, le alegra el día. Va a buscar a Phoebe a Central Park y camina hasta el Museo de Historia Natural, que le gusta porque allí todo sigue siempre igual, pero no se atreve a entrar.
Con Sally va al teatro y a patinar sobre hielo en el Rockefeller Center. Holden le confiesa que lo odia todo y le propone, de repente, escaparse juntos a Massachusetts y Vermont a vivir en una cabaña en el bosque. Sally le contesta que eso es una locura y que primero tienen que ir a la universidad. Holden la insulta, ella se marcha llorando y él se arrepiente demasiado tarde.
Capítulos 18 a 20: la noche del domingo
Después de ver una película en el Radio City, queda con Carl Luce, un antiguo compañero de otro colegio, algo mayor que él, en un bar elegante. Holden le hace preguntas sobre su vida sexual hasta que Luce se cansa y le recomienda que vaya a un psicoanalista. Al quedarse solo, Holden se emborracha, llama a Sally a deshoras y sale tambaleándose hacia Central Park para ver si están los patos del estanque. Por el camino se le cae y se rompe el disco de Phoebe. No encuentra los patos, tiene mucho frío y piensa que va a morir de una pulmonía. Imagina su entierro y siente pena por su hermana. Entonces decide ir a casa a escondidas para verla.
Capítulos 21 a 23: Phoebe
Holden se cuela de noche en el piso de sus padres, que han salido, y despierta a Phoebe, una niña de diez años, lista y divertida, a la que adora. Ella adivina enseguida que lo han expulsado y se enfada con él: le dice que no le gusta nada. Holden intenta pensar en algo que le guste y solo se le ocurren Allie, que está muerto, y James Castle, un chico de su anterior colegio que se tiró por la ventana para no retractarse de algo que había dicho y que llevaba puesto un jersey de Holden.
Entonces Holden le explica qué le gustaría ser. Se imagina a miles de niños jugando en un enorme campo de centeno junto a un precipicio, y él, el único mayor, estaría allí para atraparlos antes de que cayeran. Phoebe le corrige: el poema dice «si alguien encuentra a alguien», no «si alguien atrapa». Bailan juntos en el salón y, cuando oyen llegar a los padres, Holden se esconde en un armario. Phoebe le presta el dinero que había ahorrado para Navidad, y Holden se echa a llorar. Antes de irse, le regala su gorra roja de cazador.
Capítulo 24: el señor Antolini
Holden va a dormir a casa del señor Antolini, su antiguo profesor de Lengua, el único que se acercó al cuerpo de James Castle cuando se tiró por la ventana. Antolini, que ha estado bebiendo, le advierte de que va camino de una caída terrible y le lee una cita de un psicoanalista: el hombre inmaduro quiere morir noblemente por una causa, mientras que el maduro quiere vivir humildemente por ella. Holden se duerme en el sofá y se despierta sobresaltado porque Antolini le está acariciando la cabeza. Asustado, se marcha inmediatamente.
Capítulo 25: la huida frustrada y el tiovivo
Holden pasa el resto de la noche en la estación de Grand Central, y allí empieza a dudar de si interpretó mal el gesto de Antolini. El lunes está agotado y enfermo. Al cruzar las calles de la Quinta Avenida tiene la sensación de que va a desaparecer y le pide a Allie que no lo deje. Decide marcharse al Oeste haciendo autostop, trabajar en una gasolinera y fingirse sordomudo para no tener que hablar con nadie. Deja una nota en el colegio de Phoebe para despedirse de ella en el museo y devolverle el dinero. Por todas partes, incluso en las paredes del colegio de su hermana, encuentra palabrotas escritas que le indignan, porque piensa en los niños que las verán.
Phoebe aparece en el museo con una maleta: quiere irse con él. Holden se niega, ella se enfada y se niega a volver al colegio. Para reconciliarse, la lleva al zoo y después al tiovivo de Central Park. Mientras Phoebe da vueltas intentando alcanzar la anilla dorada, Holden piensa que, si los niños quieren intentarlo, hay que dejarles, aunque se caigan. Empieza a llover a cántaros y él se queda empapado mirándola, sintiéndose feliz como nunca.
Capítulo 26: el final
En el último capítulo, muy breve, Holden no quiere contar más. Solo dice que cayó enfermo, que un psicoanalista le pregunta si se aplicará en el colegio en septiembre y que no lo sabe. Y advierte que contar las cosas tiene un peligro: uno empieza a echar de menos a todo el mundo, incluso a los que le cayeron mal.
Inicio, nudo y desenlace de El guardián entre el centeno
- Inicio: Holden es expulsado de Pencey. Tras despedirse del señor Spencer y pelearse con Stradlater por Jane Gallagher, abandona el internado en mitad de la noche.
- Nudo: en Nueva York vaga de un hotel a un bar, se encuentra con Sunny y Maurice, sale con Sally, se emborracha y entra a escondidas en su casa para ver a Phoebe, a la que confiesa su sueño de ser el guardián entre el centeno.
- Desenlace: tras huir de casa del señor Antolini, Holden decide irse al Oeste, pero renuncia cuando Phoebe quiere acompañarlo. La ve montar en el tiovivo bajo la lluvia y siente una felicidad inesperada. Después enferma y recibe tratamiento.
Personajes de El guardián entre el centeno
Personajes principales
- Holden Caulfield: el narrador, de dieciséis años. Inteligente, sensible, mentiroso compulsivo y muy crítico con la falsedad de los adultos. Detrás de su cinismo hay un chico solo, deprimido por la muerte de su hermano.
- Phoebe Caulfield: su hermana de diez años, lista, decidida y cariñosa. Es la persona a la que Holden más quiere y la que lo salva de huir.
- Allie Caulfield: el hermano pequeño de Holden, que murió de leucemia. Holden lo recuerda como el niño más inteligente y bueno que ha conocido.
Personajes secundarios
- D. B. Caulfield: el hermano mayor, escritor convertido en guionista de Hollywood.
- El señor Spencer: el anciano profesor de Historia de Pencey, que intenta aconsejar a Holden.
- Ward Stradlater: su compañero de cuarto, atractivo, seguro de sí mismo y egoísta.
- Robert Ackley: el vecino de habitación, solitario y desagradable.
- Jane Gallagher: amiga de la infancia de Holden. Nunca aparece directamente, pero él piensa en ella todo el tiempo y no se atreve a llamarla.
- Sally Hayes: una chica guapa y convencional con la que Holden sale el domingo.
- Sunny y Maurice: la joven prostituta y el ascensorista del hotel que roban y golpean a Holden.
- Carl Luce: antiguo compañero de colegio, mayor que él, que le aconseja ir al psicoanalista.
- El señor Antolini: su antiguo profesor de Lengua, que intenta ayudarle, aunque su gesto final desconcierta a Holden.
- James Castle: compañero del colegio anterior que se suicidó tirándose por una ventana.
Temas y símbolos de El guardián entre el centeno
Temas principales
- La adolescencia y el paso a la vida adulta: Holden no quiere crecer, porque ve el mundo adulto como algo falso, y la novela muestra su resistencia y su crisis.
- La falsedad: la palabra que Holden más repite. Lo irritan la hipocresía, las apariencias y la gente que finge, aunque él mismo miente continuamente.
- La inocencia: Holden quiere proteger la inocencia de los niños, sobre todo la de Phoebe, de todo lo que puede corromperla.
- La soledad y la incomunicación: Holden busca constantemente a alguien con quien hablar, llama a personas a las que no se atreve a ver y se aleja de las que intentan ayudarle.
- El duelo: la muerte de Allie es la herida que explica buena parte de su tristeza.
Símbolos
- El guardián entre el centeno: la fantasía de Holden de salvar a los niños antes de que caigan por el precipicio, es decir, antes de que pierdan la inocencia.
- La gorra roja de cazador: su deseo de ser diferente y su individualidad. Al regalársela a Phoebe, le entrega una parte de sí mismo.
- Los patos de Central Park: la pregunta de adónde van en invierno refleja su propia inseguridad sobre adónde ir y su esperanza de que las cosas puedan volver.
- El Museo de Historia Natural: un lugar donde nada cambia, que representa su deseo de detener el tiempo.
- El tiovivo y la anilla dorada: el momento en que Holden acepta que los niños tienen que arriesgarse y crecer.
- El guante de Allie: el recuerdo vivo del hermano muerto y del amor de Holden por él.
Análisis de El guardián entre el centeno
Estructura
La acción principal dura apenas tres días, pero Holden la cuenta tiempo después, desde el lugar donde se recupera, lo que da al relato un tono de confesión. La novela avanza por episodios casi independientes, encuentros con distintas personas que van mostrando el hundimiento progresivo del protagonista hasta el momento de alivio final del tiovivo.
Estilo
Lo más original es el lenguaje. Holden narra como hablaría un adolescente de su época, con frases hechas, repeticiones, tacos, exageraciones constantes y comentarios dirigidos directamente al lector. Es un narrador poco fiable, que se contradice y miente, y el lector tiene que leer entre líneas para entender cuánto sufre. El humor y la tristeza aparecen siempre juntos.
Contexto
Jerome David Salinger (Nueva York, 1919 – Cornish, Nuevo Hampshire, 2010) combatió en la Segunda Guerra Mundial, en el desembarco de Normandía, y llevaba consigo los primeros capítulos de la novela. Holden había aparecido antes en algunos relatos suyos. El guardián entre el centeno se publicó en Estados Unidos en 1951 y tuvo un éxito inmediato. Salinger, abrumado por la fama, se retiró a vivir aislado en Nuevo Hampshire y dejó de publicar en 1965. La novela fue prohibida en numerosas escuelas por su lenguaje y sus temas, y se hizo tristemente célebre porque el asesino de John Lennon la llevaba consigo en 1980. En español se tradujo primero en Argentina como El cazador oculto; en España se conoce por la traducción de Carmen Criado para Alianza Editorial.
Adaptaciones
Salinger nunca permitió que se llevara al cine, de modo que no existe ninguna adaptación autorizada de la novela.
Frases de El guardián entre el centeno
- «La vida es un juego, muchacho». Se lo dice el señor Spencer a Holden en el capítulo 2.
- «Sería el guardián entre el centeno». Holden describe a Phoebe lo que le gustaría ser.
- «No cuentes nunca nada a nadie». Así empiezan las últimas líneas de la novela.
Preguntas y respuestas para estudiar El guardián entre el centeno
¿Quién escribió El guardián entre el centeno y cuándo?
La escribió el estadounidense J. D. Salinger y se publicó en 1951.
¿Por qué expulsan a Holden de Pencey?
Porque suspende cuatro de sus cinco asignaturas. Solo aprueba Lengua. No es la primera vez: ya había dejado otros colegios.
¿Qué significa el título?
Procede de la fantasía de Holden: ser el único adulto en un campo de centeno donde juegan miles de niños, para atraparlos antes de que caigan por un precipicio. Representa su deseo de proteger la inocencia infantil. Lo inspira un verso de Robert Burns que Holden recuerda mal.
¿Quién es Allie y por qué es tan importante?
Es el hermano pequeño de Holden, que murió de leucemia tres años antes. Su muerte es el gran trauma de Holden y explica buena parte de su depresión.
¿Por qué Holden se va de casa del señor Antolini?
Porque se despierta y encuentra a su profesor acariciándole la cabeza, y lo interpreta como una insinuación sexual. Después duda de si lo entendió mal y de si Antolini solo quería ayudarle.
¿Qué simboliza la gorra roja de cazador?
Su individualidad y su deseo de ser diferente. Se la pone cuando se siente seguro, y al final se la regala a Phoebe.
¿Cómo termina El guardián entre el centeno?
Holden renuncia a irse al Oeste porque Phoebe quiere ir con él. La lleva al tiovivo de Central Park y, mientras la ve dar vueltas bajo la lluvia, se siente feliz. En el último capítulo cuenta que enfermó y que está recibiendo tratamiento.
Opinión sobre El guardián entre el centeno
El guardián entre el centeno divide a los lectores: a unos Holden les parece insoportable, quejica y caprichoso; a otros, el personaje que mejor ha entendido sus propios sentimientos. Es cierto que la trama es mínima y que algunos episodios pueden resultar repetitivos. Pero bajo esa voz rebelde hay un retrato muy fino de la depresión, el duelo y el miedo a crecer, y la escena final del tiovivo es de una ternura inolvidable. Una novela breve y fácil de leer, ideal para Secundaria y Bachillerato, que se entiende mejor cuanto más se piensa en ella.
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